Esquizofrenia, enfermedad mental más común de los indigentes

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Quien escucha la palabra esquizofrenia piensa en agresión y locura. Si bien no es una enfermedad mental agradable, tampoco, no es un indicador de violencia o situaciones de gran peligro para quienes los rodean. Aunque existen sus excepciones.

La esquizofrenia en todas sus modalidades, se considera el trastorno mental que en la mayoría de los casos de personas en  indigencia padecen en Guadalajara. Esta situación puede considerarse en gran medida, al abandono de sus familias como consecuencia de su padecimiento, afirmó la académica del Departamento de Clínicas de la Salud Mental del centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara  (UDEG),  la doctora María Guadalupe Covarrubias de la Torre.

A través de la Universidad, se da a conocer que el 80 por ciento de los indigentes tiene trastornos mentales a nivel psiquiátrico, situación que los mantiene con cierta incapacidad. Aunque se desconoce si estos problemas mentales se manifestaron antes o después de la indigencia. Es normal que mucha gente pueda asustarse, la realidad es que los indigentes no son peligrosos, porque no son sociópatas. Afirma la académica.

 

 

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Esta enfermedad en todas sus modalidades, nos habla de una personalidad que está fuera de la realidad con síntomas como delirios ya sea auditivos o visuales, también en el sentido del gusto y olfato y  estas son las muchas formas de expresarse de la enfermedad, comenta Covarrubias.

Para la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHDF) es necesario contemplar entre sus prioridades el garantizar, proteger y promover los derechos humanos de los grupos de población que se encuentran en situación de vulnerabilidad, entre estos sectores, se ubica a aquellas personas que viven y sobreviven en la calle. Consideran que el número de individuos en ésta condición  ha crecido exponencialmente, como consecuencia de las situaciones que dificultan el acceso a los derechos económicos, sociales y culturales, además de la violencia que padecen en sus hogares o comunidades.

Puntualizó la académica que las personas indigentes con trastorno mental, suelen ser abandonadas por su familia, debido a que no pueden atender su problemática. Los  enfermos se salen de casa, se pueden extraviar y en definitiva no regresan al hogar.

Datos del INEGI informan que actualmente se desconoce cuántas personas sin hogar hay. Existen datos del 2011 elaborados por Cepal  los cuales estimaron que en México había 14 millones de personas en esta condición.

A la cifra anterior se contraponen otras más conservadoras, como la de la Secretaría de Desarrollo de la Ciudad de México, la cual señala que había 4,354  personas sin hogar en la capital del país.

El director de INEGI, Julio Santaella Castell, comenta, que es difícil tener un número exacto, pues,  la dificultad de censar a estas personas radica en que representan una población escasa y es muy difícil llegar a ellas. Agregando que un número considerable padece de trastornos mentales, ya sea por problemas de salud mental o consumo de estupefacientes. Algunos indigentes se ubican en zonas de alto riesgo para los entrevistadores.

La especialista considera que las instituciones en desarrollo y asistencia social no se preocupan por este grupo de población, ya que no existe registro de cuántos son y la atención que se les da  es meramente asistencial, sobre todo en temporada de invierno, más no de intervención.

“Una sociedad comprometida buscaría el confort de todos, debería existir una atención a la salud mental, con la primera intención de  empezar a detectarlos, contenerlos para darles un bienestar físico y realizar un proceso de investigación para saber quiénes son, ya que no cuentan con una tarjeta o  credencial que los identifique. Su condición mental impide que puedan aportar información acerca de sus familiares. En este sentido es poco posible que puedan volver a sus casas debido a sus condiciones. Tendría que haber investigaciones exhaustivas para saber su identidad y a donde pertenecen”,  concluyó Covarrubias de la Torre.

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