Violencia virtual “es una violencia real” que afecta a estudiantes y maestros

La pandemia no sólo ha  venido a poner en aprietos a la medicina, sino que ha sido un dolor de cabeza para los estudiantes, quienes han tenido que lidiar no sólo con el encierro, también con la adaptación a una nueva forma de aprendizaje, ahora en línea,  y lo grave, a vivir el acoso, agresión y violencia digital que desafortunadamente también viven muchos profesores.

La especialista Adriana Ornelas Bernal, Doctora en Pedagogía, pone en contexto que la pandemia del Covid 19 ha provocado el confinamiento, siendo este de carácter global que ha irrumpido de manera inesperada trastocando la totalidad de la vida.

Considera que como en todo el colectivo social siempre han existido los conflictos en el aula, sin embargo, el contenido actual de la pandemia ha agudizado algunos de los ya existentes y de igual forma ha diversificado la problemática.

 

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Nos comparte la situación en México, en cuanto a la exclusión educativa, donde contamos con 30 millones en condición de rezago (INEGI 2019), y solo 25 de cada 100 estudiantes de primaria, tendrán una formación universitaria y 420 000 jóvenes son rechazados en el nivel superior.

La doctora Adriana menciona que se estima un aumento del 10 por ciento en deserción escolar en nivel básico y un 8 por ciento en el superior, lo que equivale a tres millones de estudiantes.

Actualmente  se registró un 10 por ciento de menos asistencia de estudiantes para exámenes de admisión a la universidad. 

A esta situación se agrega la cantidad de jóvenes que no cuentan o lo hacen  de manera limitada de  un dispositivo  que, a veces tienen que  compartirlo con uno o más integrantes en la familia,  y no sólo eso, existe para muchos  el problema con el acceso a internet.

La escuela, el profesorado y las instituciones tienen que ver quién tiene acceso a una computadora e internet, si el acceso es ilimitado o limitado, debe existir una capacitación para su uso a quien la necesite; se debe trabajar la brecha digital dentro del país. Sólo el 45 por ciento de los mexicanos cuenta con una computadora y 53 por ciento tiene acceso a internet en casa (ENDUTHI). En promedio, el 18 por ciento de los estudiantes de las universidades públicas y privadas tiene acceso a ambos servicios. Puntualiza la académica.

Se reconoce que hay violencia institucional. Existe un reconocimiento social de que la educación es una necesidad de primer orden, por lo que el cierre de las instituciones educativas obligó a buscar nuevas alternativas para continuarla, sin embargo, en muchos casos se trasladó la responsabilidad a maestros y alumnos, creando nuevas dificultades, y al mismo tiempo posibilidades y aprendizajes.

Comenta la doctora que existen dos percepciones de la realidad entre docentes y estudiantes, que pueden verse en los memes que circulan por las redes. En estos la percepción del profesor es de alguien que se la vive descansando y se ocultan los verdaderos problemas que carga el mismo.

Sin planeación didáctica prediseñada, sin recursos tecnológicos suficientes y adecuados, muchos sin conocimiento del mundo virtual, se vive  una realidad que tiene que ser vista y atendida.

Dentro de las complejidades que ha tenido que enfrentar el profesorado se encuentra   que el  66.11 por ciento se ha visto obligado a contratar un internet con mayor capacidad, el 24.64 por ciento declara tener dificultades para la interacción en la clase virtual, lo que desencadena muchos problemas en el aprendizaje.

Para los estudiantes es que al momento de aprender en línea, a la hora de que se ventilan las dudas, muchos responden que no las tienen, hay alumnos que no cuentan con equipamiento tecnológico, no hay  estructura,  ellos no le encuentran el  sentido,  existe el aburrimiento, tienen sobrecarga de trabajo y esto los pone en situación emocional  vulnerable. El 17.31 por ciento cuenta con problemas de adaptación a la modalidad en línea y esto es preocupante por las repercusiones.

Como la agresión se debe reconocer que la violencia escolar ya existía en las aulas, pero,  vino a agudizarse con la pandemia y la modalidad en línea apertura a que ésta  se extienda, incrementando las burlas y el acoso. Los actores se intensifican y existen los medios para su reproducción. Por ejemplo, agresión verbal, insultos, palabras, grabación de audio o video, difusión de los mismos y de fotografías, fotomontajes y audios fuera de contenido, robo de contraseña, suplantación de persona, intromisiones en actividades académicas, amenazas e intimidación.

En un estudio que realizó la ponente,  se reconoce que después de 18 meses de aislamiento, en cuanto a sus relaciones sociales vemos que los estudiantes en el 40 por ciento se siente peor que antes,6 por ciento mejor que antes; 7 por ciento igual de mal que antes y 47 por ciento igual de buenas que antes.

Es urgente y necesario recuperar la universidad como espacio de socialización de intercambio, de construcción en relación de alteridad y la interacción para la construcción del conocimiento.

Es muy importante generar ambientes de aprendizaje, crítica, reflexión  y debate. Hay que priorizar la formación por sobre la simple instrucción.

Pero sobre todo es importante reconocer que antes de la pandemia la violencia era naturalizada, que durante  el Covid la reproducción y diversificación de las relaciones de agresión y otros procesos, hicieron posible su producción y reproducción. Para la post pandemia, queremos que esta pueda ser ya en un proceso presencial, libre de cualquier tipo de atropellos.

 

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