Trata y delitos sexuales agudizados por pandemia en México

La pandemia ha dejado estragos en todos los ámbitos: cultural, social, económico y, de manera lamentable, un gran y negativo impacto en la integridad de la población entre  0 a 17 años, esto lo demuestran las 57 carpetas de investigación por trata de personas, donde, de 31 víctimas, 20 eran niñas. Así lo afirmó la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, Nashieli Ramírez Hernández.

Se considera que en México más de 4 mil 374 personas han sido víctimas de trata. Datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) muestran que, del 57 al 77 por ciento de las víctimas son mujeres, exponiendo una ciudad que se ha convertido en foco rojo, por ser un país de tránsito, origen y destino de este delito.

Los registros que se dan entre enero del 2015 y febrero del 2021, según  las cifras oficiales, indican que durante la administración de Enrique Peña Nieto, se dio el número más alto de víctimas de trata con 1 mil 171 víctimas; para el 2016 se contó con 782; el 2018 tuvo 574;  2019 registró 544 víctimas, 2017,  573 víctimas y hablando del 2021, el registro es de 95 casos. Esto de acuerdo con los datos del Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

 

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Este delito se da más en mujeres. En el 2015, el  porcentaje de las féminas, víctimas de este delito,  fue del 57.72 por ciento; para el 2016 se elevó al 62.72 por ciento; 2017 nos trajo el 66.31 por ciento, 2018,  62.71 por ciento, 2019,  67.45 y para enero del 2021,  36 víctimas, de las cuales 18 fueron mujeres.

El Protocolo de Palermo define como trata de personas a la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, “recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación.

Es preocupante la situación que hay en el país, pues pareciera que no se está haciendo nada, han aumentado las redes, las rutas y los lugares donde se explota a las víctimas, comentó Teresa Ulloa Ziáurriz Directora Regional de la Coalición Regional contra el Tráfico de mujeres y niñas en América latina y el Caribe (CATWLAC).

“Estamos clasificados como que México produce el 60 por ciento de toda la pornografía infantil y, durante el confinamiento, aumentó al 73 por ciento el consumo de este delito. Nadie ha hecho nada. Lo único que hizo la policía cibernética fue bajar las páginas. Yo no he sabido que hayan entrado a investigar”. Señaló Ulloa.

Este es un  delito al alza que ha ido diversificándose y que se da en cualquier momento o lugar, por lo que es de urgencia tomar las medidas necesarias para crear estrategias estructuradas que sirvan, si no  para desaparecer si para disminuir este crimen que impacta la seguridad e integridad  de las niñas y mujeres en su mayoría.

La Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia (ODI) detectó 18 colegios donde se han cometido abuso sexual a menores de forma  organizada en el Estado de México. Por boca de los infantes, se sabe que estos delitos eran cometidos de manera visible y masiva dentro de los centros educativos, donde se han visto involucrados y, en algunas ocasiones cometidos por, maestros (as), directora o director del plantel, los de intendencia, e incluso el hijo adolescente de algún profesor (a).

Los testimonios apuntan a una serie de patrones delictivos, entre varios adultos, de manera abundante en el plantel. Esto se considera “un secreto” sobre la explotación sexual infantil en las escuelas del país. La organización denuncia la falta de vigilancia, carencia de información para identificar los abusos y la impunidad que impera en México, siendo las principales causas del problema. Además, consideran que los casos documentados no son los únicos.

En el 2011  la Procuraduría General de la republica buscó a la Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia (ODI) para pedir apoyo en la atención de 30 niños de entre 3 a 5 años, quienes fueron víctimas de abuso sexual, en la escuela preescolar pública Andrés Oscoy en Iztapalapa. Los infantes describieron cómo fueron agredidos por más de un adulto de manera simultánea.

Un caso más reciente se encuentra en el jardín de niños Idolina Gaona de Ruiz, en Jalisco en el 2018, donde cuatro niños y niñas de edad  preescolar relataron cómo el intendente los vestía como princesas, mientras les realizaba tocamientos y les tomaba fotografías con su teléfono, acto cometido en un cuarto de la escuela con pelotas y juguetes, así como en el baño. Las autoridades vincularon a la directora como cómplice, precisa el informe de la ODI.

Las Naciones Unidas, ese mismo año, alertaron de un incremento del 32 por ciento en las páginas de internet, las cuales contienen imágenes de abuso sexual infantil, sumando 103,000 portales con este tipo de contenidos en sólo un año.

El país está entre los de mayor incidencia en pornografía infantil: en 2020, en la Ciudad de México se abrieron 90 carpetas de investigación, en las cuales, se registraron a 73 víctimas de 0 a 17 años; El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), señala que,  una de cada 4 niñas y uno de cada 6 niños son víctimas de violación antes de los 18 años, y 5 mil de cada 100 mil sufren de tocamientos.

Esto sugiere la urgencia de acatar las recomendaciones del Comité de los Derechos del niño, con respecto de la modificación al Código Nacional de Procedimientos Penales para sancionar estos delitos, así como la efectiva aplicación de la Ley general para prevenir, sancionar y erradicar los delitos en materia de trata de personas y apoyo a las víctimas.

ECPAT, es una red mundial de organizaciones de la sociedad civil, que trabaja para poner fin a la explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes, abarcando la pornografía, prostitución, la trata con fines sexuales y el matrimonio a temprana edad.

La explotación sexual-comercial de niñas, niños y adolescentes es una problemática bastante visible en nuestro país, en comunidades y pueblos, pero también es cierto que, este delito siempre se ha cubierto  con un manto de invisibilidad pues la mayoría de las personas, pretende y desea no verlos, y para quién no desvía la mirada, enfrentar esta realidad los deja perplejos.

Para  ACNUR, es prioritario acabar con la explotación y el abuso sexual de las personas de interés, así como luchar contra el acoso sexual en el lugar de trabajo.

Esta organización provee un entorno confiable, respetuoso e inclusivo, donde todos se sienten seguros y escuchados, se les equipa y empodera para levantar la voz por sí mismas. Otra razón para acudir a estas instancias es, para que se tomen acciones contundentes y visibles que sirvan para erradicar la explotación, abuso y acoso sexual. Uno de los motivos  de existir de esta institución está detrás de sus actos con relación a la conducta sexual indebida y que todo hecho gire en torno a las víctimas y sobrevivientes.

 

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