El Alcohol era mí único motivo para Vivir

  • El Alcohol era mí único motivo para Vivir

    Foto: Cortesia | MNE 

Esta ocasión David N. originario de la Ciudad de México, comparte con el público lector sus experiencias en el mundo del alcohol: “Mi primer contacto con el alcohol fue a los 12 años cuando cursaba el sexto grado de primaria; ese día no entré a clases junto con otros compañeros de grupo, juntamos el poco dinero que traíamos y compramos tres viña real, nos fuimos a un parque, ahí había arbustos que nos cubrían. Esa primera vez, me produjo mucha alegría porque estábamos haciendo algo indebido, porque nos fuimos de pinta y bebimos alcohol, ya no había miedo de nada, podía hablar con los amigos, me sentí muy bien.

Posteriormente volví a probar el alcohol en la secundaria, no me importaba nada, no asistíamos a clases nos íbamos de pinta mis amigos y yo, había más alcohol. Como no asistía a la escuela, bajaron mis calificaciones y en el tercer grado de secundaria me expulsaron de la secundaria por meter alcohol de contrabando en la mochila y cuando podía me tomaba pequeños tragos hasta que me agarraron los prefectos y de ahí a la calle.

Yo tomaba alcohol para olvidar los problemas en casa; unos años atrás, murió mi padre muy joven de 32 años, era alcohólico. Siempre me sentía sólo, no podía platicar con nadie, mi madre siempre trabajando, bebiendo olvidaba la soledad que me embargaba no me sentía parte de la familia, por eso me juntaba con los amigos de la calle para pertenecer a algún lado.

 

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La mayoría de los amigos eran adultos, en ése entonces tenía 16 años, todos tomaban, iniciábamos a emborracharnos los viernes y sábados luego hasta el domingo, a veces amanecía los lunes desorientado y sin ningún motivo para vivir.

Cuando me expulsan de la escuela comencé a trabajar de carpintero, albañilería, mandadero yo me proveía de todo lo que necesitaba porque en casa no había recursos para mí.

Buscando un poco de tranquilidad en mi vida me caso a los 19 años para tener una pareja estable y una familia, las personas me aconsejaban que no me casara, por supuesto no escuché nada y el problema se hizo más grande, porque no había recursos y mi alcoholismo iba en aumento.

 Comencé a trabajar más formalmente, tenía periodos de abstinencia y juraba en la iglesia pero nada servía, tuvimos dos hijos, pero no resultó: yo bebía casi todos los días. A los 7 años de casados falleció mi esposa, me quedé viudo a los 25 años con dos hijos y eso acrecentó todo el problema del alcoholismo.

Me alejé de mi familia, abandoné a mis pequeños hijos pues bebía y esa era toda mi vida, mi mamá se encargó del cuidado de mis hijos y yo me fui a vivir a la calle, cuando tenía un poco de dinero lo gastaba apara alcoholizarme, pasaba días sin comer, no sentía hambre.

En el fondo sabía que estaba pasando con mi asquerosa vida, quería dejar de beber pero cuando había un intento por abstenerme por más fuerte que fuera, no lograba dejarlo, siempre había un amigo que me invitara alcohol y me perdía dos o tres días, no podía dejar de beber, me perdía sólo de pensar en los efectos oscuros del alcohol.

En dos ocasiones tuve lagunas mentales, no me acordaba lo que había sucedido porque estaba en el lugar donde despertaba, ni que había sucedido, en una ocasión desperté en un lote baldío casi desnudo, otra vez, en un cuarto de hotel pero no recordaba cómo había llegado ahí.

En mis días más oscuros, cuando no tenía nada para comer, me acercaba a mis hermanas para que apoyaran y me daban de comer, pero mi familia se fue alejando de mí, porque me encontraba en una situación cada vez peor, rodaba por las calles, dormía en cualquier esquina, donde me vencía el cansancio.

Cuando las cosas iban un poco mejor, estaba rentando un pequeño cuarto donde apenas si cabía una cama, ahí tuve un intento de suicidio y una revelación; hablé con una de mis hermanas y me llevó con un grupo de AA, acepté al darme cuenta que no quería perder la vida por mis hijos. Mi familia me apoyo para entrar al grupo.

En la primera reunión en AA encontré a personas que habían pasado por las mismas situaciones, pero me llenaba de angustia porque yo quería seguir bebiendo; ahí me fueron dando la oportunidad de platicar y por fin sentía con una esperanza para cambiar de vida, dejar de beber definitivamente.

Tuve mucha desesperación, ansiedad por querer ingerir más alcohol, conforme iban pasando los días, me daba cuenta que sí se puede dejar de beber y poco a poco fueron transcurriendo las semanas, los meses y yo no había probado una gota de alcohol.

Tuve una recaída en los meses posteriores, probé una cerveza una noche cuando estaba muy deprimido fue solo una noche y bebí hasta perderme, regresé al grupo para platicar de lo que había sucedido, ahí me ayudaron a sobre ponerme y seguir con el programa.

Después de la recaída supe que debía tener un cambio radical en la manera de pensar. Me volvieron a llenar de esperanza, trabajando el programa de 12 pasos para la recuperación en AA.

A los jóvenes les recomiendo se acerquen con sus padres y les comenten cómo se sienten cuándo toman y si tienen problemas como pérdida de trabajo, estudios y de memoria se acerquen a un grupo para tener una oportunidad de encontrar una solución al problema y entender porque uno toma hasta perderse.

Afortunadamente recuperé a mis hijos, ahora viven conmigo, recuperé el cariño de ellos, a mí madre, mis hermanas gracias ya que pude encontrar una solución al problema que estaba acabando conmigo.

Cualquier persona que tenga problemas con su manera de beber en AA, encontrarán esa solución que andan buscando”.

Alcohólicos Anónimos, Sección México, ofrece una Alternativa de Solución ara quien sufre la enfermedad del alcoholismo.

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