¿Mamá y Papá? siempre estuve al cuidado del alcohol

  • ¿Mamá y Papá? siempre estuve al cuidado del alcohol

    Foto: Cortesía|MNE

Marisol, oriunda de la Ciudad de México, nos comparte sus experiencias en el mundo del alcohol, “mi primer contacto fue a los 12 años con mis papás, mi padre fue alcohólico, me llevaba a cerrar sus negocios a las cantinas y lo primero que probé fue una cerveza, en esa ocasión hasta me caí de un escalón, me mareó en automático, me produjo mucha felicidad, fue la primera sensación. Empecé a beber en fiestas de la primaria, a escondidas, siempre me permitían beber en familia con los primos, los tíos; luego a los 14 años ya bebía más fuerte, no sólo era cerveza también whisky, ron, tequila, lo que encontraba.

En secundaria bebía con todos los compañeros borrachos como yo. En una ocasión fui a una fiesta con una de las amigas de mi mamá, me puse muy mal súper me emborraché, mi mamá hasta me pegó, fue increíble porque por primera vez sentí que pertenecía a un ambiente con personas muy nice y me sentía feliz porque me arreglé y me sentí bonita, no me importaron los golpes ni la cruda.

Entré al Colegio de Bachilleres, ahí había puerta abierta, me juntaba con borrachos igual que yo, bebíamos todos los días y cuando queríamos beber más fuerte, nos íbamos a la casa de un compañero y preparábamos ollas de refresco con el famoso tonaya y como estudiaba en la tarde, me atrasé mucho, más si terminé la prepa, yo siempre fui a la escuela, entraba a clases alcoholizada, yo me creía responsable por que desde chavita empecé a trabajar y eso hacía que justificara mi alcoholismo

 

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Me controlaba porque me costaba mucho emborracharme y bebía hasta que me sentía bien ebria, más tardaba en sentirlo y no tenía límites.

A los 14 años conozco a mi esposo, lo amé porque era mi complemento perfecto ya que también era alcohólico, pero era mala copa siempre lo andaba cuidando, porque nos sacaban de los bares, nos pusimos en riesgo mucho tiempo, nos salíamos a Cuernavaca bien briagos, bebíamos todos los días, con mi esposo siempre había fiesta y mi mamá siempre estuvo con sus amigas, siempre estuve al cuidado del alcohol.

Cuando tenía oportunidad de visitar a mí papá (mis padres se separaron cuando tenía 9 años) siempre estábamos en las cantinas cerrando negocios, también con él estuve en contacto con el alcohol, cuando estaba en bachilleres mi mamá hacía fiestas era súper porque compartía la borrachera con ella, complementado con lo que hacía en la escuela. Fueron días de ebriedad absoluta.

A los 20 años me embarazo de mí hijo; en ese tiempo mi esposo había buscado un grupo de cuarto y quinto paso, cuando supe que estaba embarazada paré de beber uno o dos meses y después seguí embruteciéndome durante la gestación, como a los 7 meses mi esposo me llevó al grupo y ahí dejé de beber, con la intención de que mi hijo naciera bien porque yo quería dejar de beber pero no podía.

Me quedé 10 años en ese grupo, pero no me caía el veinte de lo que era AA, tapé la botella, me mantuve escuchando, más no tuve la responsabilidad de buscar más a fondo en el programa. Empiezo a tener problemas en mi matrimonio por infidelidad y con toda la intención yo quería volver a beber y mi esposo también había recaído por su lado, otra ves hicimos equipo para embriagarnos, buscaba otros grupos de AA pero yo seguía bebiendo, asistía a las juntas pero en fin de semana me perdía.

En esa época ya no sentía nada, ahora tomaba ron, whisky con toda intención y desesperación para sentir la sensación de estar borracha, yo podía pasarme una semana vomitando, porque las crudas eran terribles, bebía un día sí y un día no y volvía a beber para no sentir la cruda, esto producía que siempre estuviera ebria pero no sentía en efecto, más tarde me enteré que tengo una alergia al alcohol.

Hace dos años llegué a un grupo tradicional AA, por fin hubo un cambio total, me llevó un amigo porque ya no podía parar, tenía problemas matrimoniales, económicos, aunque siempre pensaba que no era alcohólica, ya había estado en un programa, más ahí si pude dejar el alcohol, reconocí que sí lo era porque me identifiqué con todos los trípticos, a todo respondí sí.

Cuando me reconocí, yo me determiné alcohólica, eso me ayudó a dejar el trago y ahora hay talleres de 12 pasos para entender porque mi alcoholismo, mi alergia, cómo es que volver a beber trajo más consecuencias en mi físico, no podía entender mi alcoholismo, porque no perdí familia, siempre he tenido trabajo, logros, éxitos, por eso fue difícil en reconocerme alcohólica, porque tuve un bajo fondo y seguía negándome.

Fue hasta que intenté suicidarme cuando comencé a entrar en razón de mi problema, me asustó que ya estaba buscando las formas de como terminar con mi vida, así visité a mi amigo y me ayudó a llegar con AA de nuevo.

Mi esposo apenas entró al grupo tradicional porque vio mi cambio intenso, él no me entendía hasta que vio resultados y ya no volvió ingerir albohol, no quería estar en ningún programa y juntos nos ayudamos, nos apoyamos uno al otro, no es la relación más bonita pero fue bien fuerte ver que para él haya sido un ejemplo, en diciembre cumplí dos años y mi marido tiene seis meses en el grupo tradicional.

La sobriedad la conocí en el grupo de información, vi cómo funcionaba este método de la recuperación y el plan de las 24 horas, agradezco todo en lo que me han convertido, en la persona que soy ahora, el programa de AA en grupo tradicional en realidad cambio mi vida.

Lo primero que tuve que hacer para abrir mi conciencia es hacerme responsable de mis errores, dejar de victimizarme como mujer, hacerme cargo de mi persona, son los puntos para dejar de beber, reconocerme como alcohólica y crear una nueva vida.

Ahora estamos en un grupo virtual, en el distrito 25 de la Ciudad de México, estaba de tesorera y ahora trabajo a escuchar a mujeres como yo, han llegado a mí, porque con la pandemia ya podemos salir, diario escucho a las chicas, y me revive trabajar con alguien más.

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