Pacientes con Hipertensión Pulmonar, altamente vulnerables ante la pandemia

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La reconversión de hospitales para hacer frente a la pandemia de COVID ha traído graves complicaciones a personas que cursan por diferentes morbilidades como es el caso de pacientes con Hipertensión Arterial Pulmonar (HAP), considerado como un grupo de alto riesgo, debido a que no están llegando a sus metas de tratamiento; situación que compromete de manera importante su salud, al no poder acudir a su citas con el especialista y/o no realizarse estudios específicos que permiten monitorear el estado de la enfermedad.

Se estima que más de la mitad de los pacientes con Hipertensión Arterial Pulmonar, que en México asciende a más de 8 mil, no están cumpliendo cabalmente su tratamiento lo que pone en riesgo su vida.

La Hipertensión Arterial Pulmonar (HAP) es una enfermedad rara, catastrófica, incapacitante y potencialmente mortal, que se caracteriza por la elevación de la presión sanguínea en las arterias que van del lado derecho del corazón a los pulmones, ocasionando un aumento en la resistencia vascular pulmonar, y como consecuencia, falla cardiaca derecha y muerte temprana. La dificultad para respirar que ocasiona este padecimiento, limita las actividades cotidianas de los pacientes, como caminar algunos metros, subir escaleras e incluso salir de compras.

 

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Por tal motivo, en esta nueva normalidad se hace aún más necesario contar con una estrategia terapéutica eficaz y atención integral, que permita a los pacientes mantenerse bajo control y sin complicaciones cardiorrespiratorias, las cuales incluso pudieran confundirse con alguna otra enfermedad que comprometa la respiración, como asma, insuficiencia pulmonar o EPOC (enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) afirmó  Guillermo Cueto Robledo, Jefe de Urgencias Cardioneumológicas del Hospital General de México.

Si bien existen diferentes opciones terapéuticas para la HAP, muchos pacientes actualmente son tratados con inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (iFDE-5), no obstante datos clínicos indican que entre el 20 al 60 por ciento de los pacientes con HAP que reciben iFDE5 no alcanzan o no mantienen los objetivos del tratamiento para el control de la enfermedad, poniendo en riesgo su vida. De ahí que ante la falla terapéutica de los iFDE-5, es común que se agregue una terapia adicional para conseguir que estos pacientes estén en bajo riesgo de mortalidad.

En respuesta a esta situación, un estudio presentado recientemente en el Congreso Virtual de la European Respiratory Society, ratificó la conveniencia de sustituir las actuales terapias de inhibidores de la fosfodiesterasa-5, por una alternativa terapéutica diferente como riociguat, la cual ha demostrado mayor eficacia para llegar a los objetivos terapéuticos y con ello, mejorar la salud y el bienestar de los pacientes con HAP, y en consecuencia, reducir el riesgo de mortalidad.

El estudio fase IV “REPLACE”, realizado en 22 países con la participación de 226 pacientes, mostró que las personas con HAP que tuvieron una respuesta clínica insuficiente al tratamiento con inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (taladafil o sildenafil) –administrado sólo o en combinación con un antagonista del receptor de endotelina (ARE) - presentaron beneficios significativos cuando cambiaron al tratamiento con riociguat , destacó Tomás Pulido Zamudio, Jefe del Departamento de Cardioneumología en el Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez” e investigador participante en el estudio.

El número de pacientes que alcanzaron el objetivo de mejoría clínica significativa y ausencia de deterioro clínico fue dos veces más alto en el grupo de riociguat (41 por ciento) que los del grupo tratado con inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (20 por ciento), incluyendo pacientes que estaban en terapia combinada con iFDE-5 más ARE, lo que significa que la transición a riociguat aumentó importantemente la posibilidad de alcanzar tal mejoría clínica.

Esta transición a riociguat mejoró en los pacientes con HAP la capacidad de ejercicio, redujo un biomarcador de insuficiencia cardíaca al optimizar la función cardíaca y pulmonar, y mejoró la clase funcional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la mayoría de los pacientes, permitiéndoles recuperar su independencia para realizar actividades cotidianas.

"Es gratificante y esperanzador ver que el 41 por ciento de los participantes del estudio REPLACE alcanzaron el objetivo primario de mejoría clínica al pasar de la terapia con inhibidores de la FDE-5 a riociguat, lo cual sugiere que los pacientes con respuestas inadecuadas a las terapias con iFDE-5 pueden beneficiarse de la transición a riociguat”, agregó el especialista.

Un punto importante por destacar es que riociguat está incluido en el Compendio Nacional de Insumos para la Salud, lo que significa que esta terapia debería estar disponible en todas las instituciones de salud pública del país.

Cueto Robledo reconoció que gracias a los protocolos los pacientes con HAP se han visto beneficiado, de lo contrario muchos hubieran podido perder la vida por lo costoso del tratamiento. En este sentido, dijo que “los medicamentos para tratar la enfermedad son caros y que pueden ir desde los 5 hasta los 60 mil pesos mensuales, nada más por un solo fármaco, mientras que los combinados pueden llegar hasta 100 mil pesos. Pueden variar e ir de los 120 mil a 200 mil, hasta alcanzar un millón o un millón 200 mil pesos al año”.

Por su parte, Pablo Trejo, presidente de la Asociación Mexicana de Hipertensión Arterial Pulmonar, expresó que los pacientes con HAP se encuentran en un riesgo mayor durante la pandemia, ya que además de ser un grupo vulnerable frente al COVID-19, la conversión de los hospitales donde eran tratados a hospitales de atención para coronavirus, ha generado un efecto negativo en su atención, que va desde la falta de acceso o retraso en la entrega de medicamentos, hasta el retraso o cancelación de consultas, estudios y terapias de rehabilitación, acciones que pueden promover el deterioro de la salud de los pacientes con HAP.

Por ello, destacó la necesidad de que todas las instituciones de salud no bajen la guardia durante la pandemia, y procuren el acceso a medicamentos específicos y a una atención integral, dado que estas acciones son esenciales para poder mantener en buenas condiciones a los pacientes con HAP, enfatizó.

Finalmente, el presidente de la HAP México reconoció que la Hipertensión Arterial Pulmonar y sus tipos no son curables, pero si se cuenta con un sistema de salud con una estrategia integral de atención y acceso a tratamientos específicos aún en esta “nueva normalidad”, esta enfermedad puede ser controlada, evitando su progresión y salvaguardando la vida de los pacientes.

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