Estando alcoholizado ya nada era malo, porque me quitaba todo el dolor

  • Estando alcoholizado ya nada era malo, porque me quitaba todo el dolor

    Foto: Cortesía|MNE

Ahora toca el turno, a Irving de la Ciudad de México, nos narra sus pasos en el mundo del alcohol: “Mí primer contacto con el alcohol fue a los 13 años, en segundo de secundaria durante una fiesta de grupo, la mayoría de mis compañeros ya habían probado el alcohol y lo hice para pertenecer, me bebí tres cubas, los efectos de esas primeras copas de alcohol me quietaron la timidez y hasta me veía guapo porque no me sentía bien conmigo mismo además, podía decir lo que pensaba y sentía; me agradó mucho el alcohol, no me emborraché. Aún no bebía constantemente, mi cuota en las fiestas eran tres copas y eso era todo; nos cooperábamos los compañeros para un corsario con refresco de cola, nunca llegué a tener una borrachera en esos días, me gustabá eso sí. Me detenía porque le tenía miedo a mí mamá ya que nos disciplinaba, a mis hermanos y a mí, con golpes y temía que me reprendiera.

En esos días todavía no había desarrollado la compulsión y la obsesión mental y las cuestiones emocionales del alcoholismo, más ya estaban en camino, sólo era cuestión de tiempo…

Ya en el CCH, aumentó mucho mi consumo de alcohol, porque tenía que beber como lo hacían los demás amigos, de tres tragos aumentaron a diez. Todo comenzó por un rechazo sentimental me impulso aún más a refugiarme en el alcohol porque me sentía de lo peor, sin darme cuenta caí en depresión al no poder superar ese rechazo y la única manera de soportarlo, era mantenerme alcoholizado y abandoné la escuela pues era muy doloroso ver a la muchacha que me quería sólo como amigo, mientras yo estaba destruyendo mi vida.

 

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Lo único que me sacaba de esa depresión era el alcohol, mi vida se volvió una carga muy pesada sin beber, sus efectos me daban fuerza para vivir y estando alcoholizado ya nada era malo, porque me quitaba de todo el dolor.

Hasta los 17 años fue mi primera borrachera en serio, durante una práctica de Historia Universal en Guanajuato, la Cuna de la Independencia de México, ya estando lejos de casa sin autoridad de mi madre, me puse a beber hasta quedar perdido, fue el inicio de mi carrera y mi actividad alcohólica, yo me sentía deprimido siempre y el alcohol fue la mejor salida para no sentir. Sí, retomé mis estudios tiempo después.

Se detonaron muchas cosas, como el cambio de personalidad, pues era una persona introvertida y por eso no pude tener una novia. El alcohol me daba la capacidad de poder externar lo que yo pensaba. Desde pequeño fui un triste, inseguro, acomplejado y me creó soledad por eso me refugié en el alcohol.

Era mi amortiguador para calmar el dolor interno, mi vida se volvió monótona porque salía con mis amigos y sólo era beber, con el tiempo consumía mayores cantidades de alcohol. Luego tenia lagunas mentales, cambios de personalidad, me volví agresivo, me molestaba de todo, siempre estaba enojado con la vida, con los padres, con mi propia vida.

Cada fin de semana me perdía en las tocadas, aunque yo sólo iba a tomar, porque me daba vergüenza hablar con las chavas, cuando mis amigos me decían que hiciera algo más que tomar, respondía “yo no sentía que tuviera problemas con el alcohol y así estaba bien”.

 Fue hasta los 21 años que tuve novia y eso me dio fuerza para regresar a estudiar y trabajar, pero no podía dejar de beber, me ponía borracho en la noche y al otro día me iba a trabajar, yo quería ser alguien en la vida, para casarme con la novia, pero mi forma de beber me desviaba.

Logré concluir el bachillerato y entrar al Poli ahí terminé la carrera de Negocios Internacionales y me casé, pero el alcohol me ganó y perdí el trabajo, dejé la carrera, me volví irresponsable estaba deteriorado física y mentalmente, yo seguí con mi vacío interno y lo único que alivianaba era el alcohol, sólo me la pasaba bebiendo.

Llego un momento en que ya estaba cansado de vivir de ésa forma, pero no encontraba la manera de detenerlo, intenté con hierbas pero no resultó el remedio, no tenía fuerza de voluntad ya no tenía esa capacidad, intenté alejarme de los amigos de parranda pero volvía a tomar.

Hasta los 26 años conocí al grupo AA, ya cuando no trabajaba, estaba totalmente descuidado físicamente, no tenía sueños, ni ilusiones, yo quería morirme; llegaba tarde a la casa y mi madre me reprendía, pero para esos días ya no sentía respeto por ella, ya no tenía autoridad sobre mí, le causaba miedo porque era agresivo con ella, luego llegaba golpeado y no recordaba cómo había pasado y esa vida se volvió normal.

Mi forma de beber no cambiaba, al contrario empeoraba, comenzaba desde el viernes y el lunes ya no sabía  ni que había pasado, luego llegó la necesidad de beber siempre, de sentir el calor del alcohol , ya no hacía nada, sólo me mantenía ebrio y vivía para beber.

El alcohol me tiró todos los proyectos, llegué a maltratar a mi esposa, le robaba dinero a mis padres y guardada algo de dinero para mis hijos pero era lo menos; mis sueños para mi familia se fueron por a la borda por mi vicio, no tenía responsabilidad, a veces buscaba un trabajo y cuando lo conseguía sentía miedo y no me presentaba a laborar, vendía algo en los tianguis para sacar para mi familia y para mantener mi alcoholismo, pero eran minucias.

Aún y con todo lo que estaba pasando no sentía que tuviera un problema, aunque ya quería parar el desastre que era mi vida y  dejé de beber por dos años y medio, pero me alejé del grupo porque pensaba que no era alcohólico, así que dejé la agrupación, pero al poco tiempo volví a beber y regresó el desastre pero esta vez fue más duro porque no pude parar, era como estar dentro de un torbellino.

Estaba briago durante 15 días y luego mi cuerpo me obligaba a parar porque me la pasaba vomitando viví la agonía del alcoholismo, porque necesitaba contener el vómito para seguir embriagándome, así tres días y yo continuaba ingiriendo lo que encontraba cuando no tenía dinero, lo importante era seguir borracho.

Con la recaída, regresaron los problemas familiares, pero no podía parar, era imposible, aún sabiendo que existía AA yo me negaba a escuchar, ya no tenía voluntad y cada intento era un fracaso horrible. Mis pobres e hijos veían como me estaba consumiendo, mis padres estaban perdiendo la esperanza de que dejara el alcohol, ya mi padre no hablaba conmigo, debía mucho dinero en las tarjetas de crédito y me emborrachaba para no saber de mis deudas, pero en mí ya existía esa idea firme de dejar el alcohol.

Hasta el 30 de noviembre del 2006, llegué al grupo, ahí los compañeros me informaron que era un enfermo y no un vicioso, yo me resistía a creer que era un alcohólico, con voluntad se puede detener a través de la práctica del programa, el primer paso es la aceptación de la enfermedad, así pude cambiar mi destino y el de mi familia, me di cuenta que yo sólo no podía.

Con el grupo pude transformar mi vida en una existencia útil y feliz, sí se logra, se puede. Mis hijos ahora tienen una carrera, gracias a la agrupación, para mí ha sido muy grato porque aprecio las bondades de la vida con mis dos hijos menores.

Deseo que más gente sepa de AA para seguir transformando vidas con la transmisión del mensaje, con trabajo en los centros de salud, clínicas, escuelas, dónde se pueda, para hacerles saber que se puede cambiar y volver a las cosas buenas de la vida.

Alcohólicos Anónimos, Sección México, ofrece una Alternativa de Solución para quien sufre la enfermedad del alcoholismo.

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