La podredumbre de Calderón en dos libros

La podredumbre de Calderón en dos libros

Foto: Internet

Es curioso cómo a veces la vida nos juega ciertas ironías, como entrelazar la lectura con la realidad, en un subterfugio azaroso dominado por la diosa fortuna de aprender. 

Mis dos libros semanales (en proceso de lectura o poslectura y análisis) son: el tan de moda “Felipe, el oscuro” de la argentina Olga Wornat (editorial Planeta) y “Una novela criminal” del mexicano Jorge Volpi (Alfaguara). 

Lo curioso es que la lectura de estos dos libros, en medio de la pandemia, se intercala con varias noticias que de manera indirecta tienen que ver con ellos. 

1.- La negativa del Instituto Nacional Electoral (INE) a otorgar registro al partido político México Libre, creado por el expresidente Felipe Calderón y su esposa, Margarita Zavala. 

2.-El citatorio a Carlos Loret de Mola para que acuda ante un juez federal para rendir su declaración respecto al montaje realizado por la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Genaro García Luna, sobre la detención de Florence Cassez junto a Israel Vallarta Cisneros, el 9 de diciembre de 2005. 

3.-El juicio a García Luna, cuya audiencia en Estados Unidos fue aplazada para octubre, por el Coronavirus y los retrasos en logística de los fiscales neoyorquinos, mientras que la Fiscalía General de la República, prepara los documentos para solicitar su extradición. 

¿Por qué se entrelaza la lectura con la realidad o la coyuntura de estos tres hechos que pueden considerarse de naturaleza jurídica, política y social? 

En primer lugar retomo el libro de Olga Wornat, “Felipe el Oscuro”, que fue escrito entre 2011 y 2012, pero su publicación fue prácticamente prohibida, debido a las amenazas a la autora en años pasados. 

En un comunicado, Grupo Planeta explicó que el libro es fundamental para entender el estado de la sociedad en México a casi una década del mandato presidencial de Felipe Calderón, cuando quedó expuesta su falta de estrategia como presidente, que sólo recrudeció la violencia y volatizó la corrupción en todo el país con casos de enriquecimiento ilícito, favores a sus más allegados, así como la protección que brindó al narcotráfico y a los actos criminales de Genaro García Luna. 

Confieso que la mayoría de los hechos relatados en el libro no me sorprendió, pues eran “vox populi” o habían sido publicados de manera parcial (ojo, no me refiero a “parcial” como antónimo de “imparcial”, sino como un sinónimo de algo así como “en abonos” o “en parcialidades”) por diversos medios mexicanos y hasta extranjeros.  

Pero ya en conjunto, el libro de Wornat, sí da una idea bastante aproximada de lo que fue un sexenio infiltrado por la delincuencia organizada, gobernado por un mandatario que en muchas ocasiones tomó decisiones influenciado por el Ron Matusalem y quien ahora, junto con su esposa y sus seguidores (muchos de ellos mencionados en la investigación periodística como actores de atrocidades) intenta crear un nuevo partido político, México Libre. 

Los detalles denunciados en “Felipe, el Oscuro” son muchos y dan cuenta de cómo muchos funcionarios, empresarios y amigos de la pareja presidencial asumieron la actitud de, como se dice coloquialmente, “despacharse con la cuchara grande”. 

Concretamente también narra muchas de las aberraciones cometidas por Genaro García Luna y su segundo de a bordo, Luis Cárdenas Palomino, quien hace poco más de un mes fue acusado por una corte estadounidense (junto con Ramón Pequeño) de conspirar para permitir el tráfico de cocaína y apoyar al Cártel de Sinaloa. Desde luego, con el apoyo de su jefe quien fuera el hombre fuerte en materia de seguridad en el sexenio de Felipe Calderón. 

La férrea defensa de la mentira 

Hasta aquí mis referencias al libro de Wornat y pasó al otro, el de Jorge Volpi, “Una Novela Criminal”, al cual el autor considera “una novela sin ficción” y está escrito en un esperanzador .estilo entre periodístico y literario. 

En este libro (que leí de “prestado” gracias a un generoso amigo) se narran todas las vicisitudes y detalles (incluso jurídicos, porque Volpi estudió derecho) del caso Florence Cassez, por el que tendrá que comparecer en breve Carlos Loret de Mola ante las autoridades. 

Desde que se presentaron en televisión, en vivo, las imágenes de una supuesta detención “in fraganti”, de los supuestos secuestradores, liderados supuestamente por una extranjera, de una supuesta organización delictiva, llamada supuestamente El Zodiaco, tuve mis reservas del caso y posteriormente día con día reafirme mi convicción de que se trataba de un montaje. 

Precisamente lo que hace Volpi es reconstruir los entretelones de ese montaje y poco a poco relata cómo se fabricaron secuestrados, cómo se fabricaron secuestradores, cómo se fabricaron testigos, cómo se fabricaron delitos y cómo se fabricaron  mentiras, para que la sociedad creyera que las autoridades estaban enfrentándose a la inseguridad, cuando en realidad ocurría lo contrario. 

Pero quizá lo más grave es cómo, como presidente de la República, Felipe Calderón se empeñó en hacer un férrea defensa de la mentira (que Florence Cassez era jefe de una banda de secuestradores), aún a costa de una posible ruptura de relaciones entre México y Francia, a pesar de que su homólogo y él tenía cercanía ideológica. 

Para esa defensa la novela refiere la forma en que el Poder Ejecutivo subordina al Poder Judicial para seguir aferrando (al gobierno y a la sociedad) a un montaje televisivo y protegiendo a su productor, Genaro García Luna, sin importarles (a ambos) la injustica de mantener encarcelados a inocentes. 

Hay dos imágenes del libro que personalmente me llamaron la atención. Una es que, en algún momento, durante la revisión de las imágenes televisivas, le preguntan a Cárdenas Palomino si la mano que se ve en una toma es la suya. El asiente. La escena narrada por Volpi se convierte en una especie de metáfora en la cual apenas se ve la mano de quién estuvo detrás de la ignominia. Y más que la de Cárdenas o la de García Luna, es la de Felipe Calderón que defendió hasta donde pudo la mentira. 

Otra de los pasajes narrados en la novela es cuando un personaje francés que participó activamente en la defensa de Cassez mandó comprar tres ejemplares de un libro sobre el affaire Dreyfus: uno para él, otro para un abogado mexicano y otro más para la acusada encarcelada. La idea era hacer una analogía entre ambos casos. 

El caso se refiere a un militar acusado, sentenciado y encarcelado por supuesta traición a la patria. Retomo la síntesis de Wikipedia al respecto: “el caso Dreyfus tuvo como origen una sentencia judicial de neto corte antisemita, sobre un trasfondo de espionaje y antisemitismo, en el que la víctima fue el capitán Alfred Dreyfus (1859-1935), de origen judío-alsaciano, y que durante doce años, de 1894 a 1906, conmocionó a la sociedad francesa de la época, marcando un hito en la historia del antisemitismo”. 

El hecho es que el personaje fue encarcelado injustamente cuando su jefe era el verdadero culpable. El caso Dreyfus logró modificaciones al sistema judicial francés (y posteriormente de todo el mundo) e incluso de ahí surgió el vocablo “intelectual” por la defensa que escritores, pintores, músicos y todo tipo de artistas hicieron del inculpado. 

El más famoso fue Èmile Zola quien escribió un artículo denominado “Yo Acuso”, el cual se convirtió en un clásico (aunque no se trata tanto en la novela de Volpi), pero que en una parte dice: “Acuso a las oficinas de Guerra por haber hecho en la prensa, particularmente en L'Éclair y en L'Echo de París una campaña abominable para cubrir su falta, extraviando a la opinión pública”. 

En síntesis mis dos lecturas semanales coincidieron con la realidad. Una realidad en la cual los opositores al actual gobierno seguramente no han leído estos libros (lo más probable es que no lo hagan), pero insisten en defender a un gobierno infiltrado por la delincuencia organizada y que ahora intenta crear su partido político. 

Basado en el famoso “Yo acuso” de Zola (el hombre que revolucionó a la sociedad con obras como Naná) me atrevo a decir: yo acuso a los gobiernos anteriores de haber manipulado a la sociedad. 

Y al respecto me hago varias preguntas: ¿Cuántos de los ahora dirigentes opositores, apoyaron la mentira y las injusticias como las de Florence Cassez? ¿Cuántos de los implicados en los libros “Felipe, el oscuro” y “Una novela criminal” no solo están libres sino que ahora se muestran indignados contra el actual gobierno? ¿Se han reparado los daños de las mentiras, cuando aún permanecen en las cárceles muchos de los inocentes inculpados? ¿Cuántos delitos que aparecen en estos dos libros se tienen que aclarar para que haya una verdadera democracia? ¿Cuántos millones de pesos, euros o dólares tendrían que pagar los culpables de las mentiras -por ejemplo las televisoras- por los años de cárcel de inocentes en las cárceles, mientras que los periodistas de a pie tienen que enfrentarse a la inseguridad y a las demandas de grupos poderosos? ¿Se vale? 

Dice el filósofo del metro: Yo acuso a la justicia de volverse injusta. 

Tianguis 

La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) sigue intentando crear mala imagen del gobierno. Ahora a través de #Dices lanzó una campaña contra el presidente Andrés Manuel López Obrador con el hasgat #yaenserio. Luego del informe difundió un video con el título “Datos matan informe”. Ahí aborda la frase de AMLO: “en materia de seguridad ya no manda la delincuencia organizada, como era antes” y agrega su comentario “mientras que el 29 de marzo de 2020 saludó a la mamá de El Chapo y el 17 de octubre de 2019 ordenó la liberación de Ovidio Guzmán”. En ese portal, patrocinado por el sindicato patronal se indica: “en #Dices nos esforzamos para establecer un diálogo informado que fortalezca a la sociedad. A través de esta plataforma informativa, compartimos contenidos profundos y de calidad que aspiran a que con los ciudadanos, gobernantes y tomadores de decisiones iniciemos una conversación que mejore el rumbo de nuestra sociedad”. Y añade: “Partiendo de la abundancia de los fake news en las redes sociales, nos comprometemos a hablar siempre con verdad y fundamento para erradicar este mal que genera confusión y división”. Se nota que la Coparmex estaba acostumbrada a que todo se haga en lo oscurito y se espanta de lo que se hace de frente a la sociedad. Y con sus contenidos, desde luego, propicia la división y asume su verdad como única, aún en contra de la sociedad... El viernes, Telmex y el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana concluyeron las negociaciones del Contrato Colectivo de Trabajo 2020-2022 y firmaron acuerdo de revitalización y fortalecimiento de la empresa. El convenio se logró en una mesa de negociación en la que participaron las secretarias de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y del Trabajo, Luisa María Alcalde Luján, así como el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Jorge Arganis Díaz Leal, y será llevado a las bases.  Telmex ofreció un aumento salarial directo de 3.5 por ciento a los trabajadores que tienen ingresos mensuales de hasta 30 mil 417 pesos; y para quienes tienen una base salarial mayor, el aumento será de mil 065 pesos sobre su ingreso. De igual forma, la Empresa otorgó un aumento de uno por ciento en prestaciones. También acordaron conformar un grupo de trabajo que tendrá 45 días naturales para analizar y resolver el tema del pasivo laboral... Por su parte, Telnor también concluyó las negociaciones del Contrato Colectivo de Trabajo  con el Sindicato de Telefonistas de la Baja California y Sonora (Sindetel), en las mismas condiciones... De acuerdo con TallentiaMX, que dirige Elías Micha, casi siete millones de mexicanos laboran bajo algún esquema de outsourcing, lo que equivale al 34.4 por ciento del empleo formal registrado ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Además, en los últimos 15 años, el crecimiento promedio anual del personal subcontratado fue de 8.1 por ciento, mientras que el del empleo formal afiliado al IMSS fue de 3.3 por ciento. Los informes de Tallentia indican que en los subsectores de alta tercerización se ha reducido la informalidad de 33 al 22 por ciento...  El viernes también se dio a conocer el Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) referente a agosto, en el cual se nota una mejoría durante la pandemia, pues es el tercer mes con tendencia alcista. Este indicador, que mide la percepción de la población alrededor de la recuperación económica y la situación actual y futura del país avanzó 0.5 unidades... Lamentablemente, otro reporte del INEGI, sobre el sector automotriz, precisa que en agosto la exportación de vehículos cayó 8.59 por ciento con respecto a igual mes del año pasado, mientras que la producción de vehículos ligeros retrocedió 13.15 por ciento anual.  Desde luego que persiste la caída, aunque la situación ha mejorado con relación a abril, cuando esta industria puede decirse que tocó fondo... Pasando a temas amables,Morton Subastas anunció su Subasta de Vinos de Colección y Uso Diario que es encabezada por una lista de vinos mexicanos. El catálogo de la subasta es de 207 lotes y entre los más importantes están: Vino de Piedra, Vena Cava, Apogeo, Las Nubes, Emevé, Corona del Valle, Alximia del Valle de Guadalupe; y Maderera 5. La subasta es acompañada por  charla virtual “Baja California Celebra el Vino Mexicano”, en la que estarán presentes Santiago Cosío Pando, presidente del comité Provino de Baja California y director general de Bodegas de Santo Tomás;  Hans Backhoff, presidente del Consejo Mexicano Vitivinícola y director general de Monte Xanic; Fernanda Escobosa Castañeda, directora de Comité Provino Baja California; David y Daniel Bibayoff de Vinícola Bibayoff;  Rocío Amador: directora de Guía Peñín para México y Promotora Internacional del vino mexicano y Manuel González, director de operaciones de Morton Subastas... También en la sección amable, le informó que vale la pena la Semana del Cine Italiano, realizada en colaboración con el Instituto Lucce Italia y Cinépolis Sala De Arte. Está en Cinépolis Klic y presenta filmes de directores como Sidney Sibilia,  Emanuele Scaringi, Silvio Soldini, Matteo Rovere, Roberto Andó, Francesca Comencini, Gabriele Salvatores y Edoardo Falcone. 

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