¿Quiénes se aprovechan del Confinavirus?

¿Quiénes se aprovechan del Confinavirus?

Foto: Internet

Durante el Confinamiento por el Coronavirus (Confinavirus) millones de mexicanos hemos visto cómo nuestros ahorros se esfuman (o de plano ya se acabaron y no nos queda de otra que recurrir a préstamos), mientras que, por otro lado, muchos de los grandes contribuyentes, que venden mercancías o servicios, hacen su agosto (desde marzo) cada día que pasa.

Desde que se decretó la emergencia sanitaria he tratado de no salir de casa y, por lo tanto adquirir los bienes y servicios para la supervivencia a través de operaciones por internet, o acudiendo (cada vez que se puede y con la debida protección) a tiendas de conveniencia (por mi casa no hay ninguna tiendita de la esquina) o supermercados para abastecerme los insumos necesarios para poder soportar el encierro.

Haciendo un recuento, por lo menos en cinco ocasiones durante el confinavirus, las tiendas de conveniencia, supermercados y hasta servicios han abusado de mí y, por las propias circunstancias no he podido defender mis intereses como debiera ser, quedándome en la más pura vulnerabilidad, como piojo en una peluca, diría un amigo para metaforizar la mayor indefensión que puede existir.

Para colmo, esos grandes contribuyentes (que tienen controlada la vida de casi todos los encerrados ciudadanos que habitamos en la capital del país) por la emergencia sanitaria han reducido al mínimo impensable (conste que no digo indispensable) sus actividades de “atención al cliente”, por lo que se necesitan varias horas de ocio para poder hablar con una persona y superar la prueba de escuchar los consabidos “oprima el uno” para tal o “para volver al menú principal oprima asterisco”.

Desde luego, aclaro que no todas las experiencias comerciales que he tenido en este encierro han sido negativas, pero a continuación describo los cinco casos de abuso de los cuales he sido víctima en estos más de tres meses de confinavirus.

La cerveza más cara del súper

El jueves fue a Superama de Horacio (en Polanco) para comprar los alimentos necesarios para una semana: verduras, frutas, carnes, pan (he descubierto las ventajas de congelarlo), algunos artículos de limpieza y del hogar. Con el carrito ya casi lleno vi una lata de cerveza Modelo Especial y definitivamente se me antojó. En el anaquel tenía un precio de 14 pesos. Bastante más barata que las importadas o artesanales que habían vendido en semanas anteriores. La puse en el carrito y terminé de hacer las compras. Al llegar a la caja y mientras escuchaba yo el agudo tin de cada producto al pasar por el escáner, metí todo revuelto en las bolsas de lona que llevaba ex profeso para ello. Desde luego que para cualquiera es imposible vigilar la caja, al cajero y al mismo tiempo empaquetar. Pagué y llegué a mi casa. Tras desinfectar, uno por uno, los productos, se me ocurrió tomarme la cerveza Modelo Especial que había comprado al mismo tiempo que revisaba las cuentas. De repente ¡Madres! ¿Qué es eso? Resulta que la cerveza me costó ¡72 pesos! Pensé que seguramente me cobraron lo que llaman el “six pack” por una sola cerveza. Ni modo de regresar al supermercado en plena pandemia, para reclamar. Para acabarla de amolar al día siguiente era viernes (de ley seca hasta el lunes). Así que hice de tripas corazón y me tomé la cerveza más aguada pero más amarga de mi vida.

Los cigarros que se fumaron solos

Otro episodio de esta pandemia es que, hace aproximadamente un mes fui al Oxxo y, debido a que no quería salir durante una semana, se me ocurrió comprar, de una vez por todas, varias cajetillas de cigarros. Aclaro que soy cliente frecuente de esa tienda de conveniencia, por ser la más cercana a mi casa. Me dijeron la cantidad, eran 174 pesos. Le hice la seña a la dependiente de que pagaría con mi tarjeta de débito. Apareció en la maquinita el letrero de deslice o introduzca la tarjeta. La metí. Espere a que saliera el letrero de introduzca su nip. Lo hice. Me dijo que retirara la tarjeta y la retiré. “La operación no pasó”, me dijo la dependiente. “¿Quiere que lo volvamos a intentar?”, me preguntó y la dije que sí. No volvió a pasar, ni salió el papelito donde dice “operación fallida”. La dependiente me dijo que checara en el banco porque de seguro no iba a aparecer la operación y desde luego no me dio el paquete de cigarrillos. Cuando llegué a casa chequé en mi cuenta y sí aparecía la operación (una sola vez, no dos). Le tome una foto y regresé al Oxxo con todo y la foto. La dependiente me explicó que en su computadora no aparecía la operación y me enseñó la pantalla. En efecto la operación no aparecía, pero sí me habían descontado los 170 pesos. “Es un error del banco y le tienen que regresar el dinero. Yo no puedo hacer nada porque la operación no aparece como realizada”, me dijo casi llorando. Me suplicó que si me daba los cigarros se los iban a descontar a ella. Me compadecí y me fui casa con el coraje entre las tripas. Traté de hablar a Santander y nunca me contestaron en atención al cliente… Ha pasado más de un mes y sigo esperando a los cigarros que se fumaron solos.

Dish y el disco que se ríe de mí

Desde diciembre pasado intenté, por primera vez, hablar a Dish para solicitar que me suspendieran el servicio (entre otras cosas por la poca programación con subtítulos que ofrece). Si contara las horas que pasé en el teléfono esperando que alguien me contestara, seguramente habría cumplido una semana laboral entera. Por fin, el 26 de febrero, logré comunicarme y la señorita Lucero Huerta atendió mi petición de cancelar el servicio. Me dijo que todavía tenía que pagar el recibo de marzo, pero que ya sería el último y me dio el número de seguimiento 27815933524. Así lo hice y pagué lo correspondiente. En efecto, durante un mes, mi recibo Telmex llegó sin el cobro de Dish. Lamentablemente en mi último recibo de Telmex llegó nuevamente el cobro de Dish, con recargos y hasta con un cargo por reconexión. Hablé a Telmex y me dijeron que solo pagara los servicios Telmex, porque si no me suspenderían el servicio y que tendría que hablar a Dish. Obedecí y luego de diez intentonas y de perder más de dos horas sin que nadie me contestara colgué el teléfono. Desde luego que, por coraje me subí a la azotea y corté el cable de Dish, a ver si así me hacían caso. Volteé a ver el disquito rojo y me imaginé la cara de Joaquín Vargas riéndose de mí. Definitivamente no le pienso pagar un centavo. Es más, estoy por llevarle su disquito rojo a las oficinas de MVS de Mariano Escobedo y Copérnico y arrumbarlo en la puerta. Tal vez así me hagan caso y dejen de enviarme recibos por un servicio cuya cancelación me ha costado volver a tomar dosis millonarias de omeprazol cada vez que llega mi recibo telefónico.

La entrega incompleta de Superama

En una ocasión y para quedarme en casa como marcan los cánones de la buena convivencia en el Confinavirus, pedí la despensa a Superama, por internet. Escogí más de 20 productos y me explicaron (cibernéticamente claro) que mi pedido llegaría tres días después debido a la extrema carga de trabajo de los repartidores. Cundo llegó mi despensa faltaron varios productos. Nuevamente, al igual que como me pasó con Oxxo, me dijeron que la diferencia (entre lo que había yo pedido y lo que me entregaron, algo así como 350 pesos) me la depositarían en mi tarjeta de débito. Sigo esperando que Superama o el banco (no sé de quién es la responsabilidad) me la depositen. Probablemente cuando llegue la diferencia le saque una foto, la coloque en un bastidor y la cuelgue como un cuadro titulado “homenaje a la paciencia de los mexicanos”.

La venganza de Popeye

Después de mi experiencia con Superama decidí cambiar de proveedor de despensa, así que recurrí a La Comer e hice lo mismo. Pedí por internet. Ahí fueron más rápidos y el mismo día surtieron mi pedido, la primera vez. En la segunda ocasión tardaron dos días. Para colmo, las espinacas que pedí estaban podridas, putrefactas o descompuestas. Es más se parecían al puré que saltaba de la lata a la boca de Popeye en las caricaturas que veía de niño en blanco y negro. Además, habían contaminado a otras frutas, verduras y legumbres. Otra vez al teléfono y otra vez con el oprima el uno, el dos o el cinco. Quise guardar las verduras podridas hasta que pasaran por ellas y se dieran cuenta de la gravedad del asunto. Lamentablemente cuando por fin pude comunicarme para decirles que me habían enviado verduras en estado de putrefacción, el olor ya me había vencido y las tuve que tirar (con triple bolsa para espantar el hedor). Una voz femenina a la que confesé mi experiencia, me dijo que “no podía hacer nada si no tenía físicamente el producto”. Solo me quedó decirle a la señorita que me contestó (a la que imagine parecida a Olivia la novia de Popeye) que precisamente Popeye se había enojado y estaba planeando una venganza por enviarle espinacas podridas.

Estos son cinco de los episodios que me ha tocado librar en este Confinavirus. Desgraciadamente, los grandes comerciantes y prestadores de servicios (muchos de ellos promotores de las caravanas de autos en contra del presidente de la República) intentan lucrar con el consumidor en esta situación de emergencia.

No se vale. Dice el filósofo del metro: para poder exigir, primero hay que cumplir.

Tianguis

Luego de 18 meses de problemas, finalmente se puso fin al conflicto de la mina Peñasquito, propiedad de Newmont Goldcorp, el principal corporativo productor de oro en el mundo. Este problema se convirtió en uno de los puntos torales que Canadá había puesto en la mesa de negociaciones pendientes del Tratado de Libre Comercio, como condición para que pudiera arrancar el acuerdo trilateral a principios de julio. El arreglo de esta mina, ubicada en Mazapil, Zacatecas, se logró con la intervención de las secretarias de Gobernación, Olga Sánchez Cordero y de Economía, Graciela Márquez Colín, y del subsecretario de Minería, Francisco Quiroga Fernández. La empresa se comprometió a favorecer a los trabajadores de la región y a crear un fondo que permita construir infraestructura y dotar de servicios públicos a la comunidad. Además se firmó un acuerdo en materia de agua… María Luisa Albores y Ariadna Montiel Reyes, secretaria y subsecretaria de Bienestar respectivamente, dieron a conocer un plan para que Madres trabajadoras indígenas reciban apoyo para el cuidado de sus hijos. Dentro del proyecto se encuentra que servidores públicos de Bienestar serán capacitados para levantar censo en nueve regiones de pueblos originarios. Para ello, se brindará capacitación en línea a cinco mil 424 trabajadores de la dependencia, que participen en las zonas Mayo-Yaqui; Tarahumara; Huicot o Gran Nayar; Purépecha; Mazahua-Otomí; Otomí de Hidalgo y Querétaro; Sierra del Norte de Puebla; Sierra y Costa Sur de Oaxaca y Montaña de Guerrero, ubicadas en 12 estados, 228 municipios y 6 mil 888 localidades… Interesante que, con motivo de la Contingencia, el Fomento Cultural Banamex presentó una oferta de contenidos culturales digitales, entre los que se encuentran recorridos virtuales, videos sobre técnicas artesanales y conferencias en línea. Manuel Romo, director general de Citibanamex, dijo que se tendrá acceso al contenido de la exposición Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano, así como a las exposiciones de las Casas de Cultura Citibanamex en el interior de la república: Detrás de una máscara del Taller de Jacobo y María Ángeles, en el Museo Casa Montejo, en Mérida; Conventos del siglo XVI en México fotografías de Beverley Spears, en el Palacio del Conde del Valle de Súchil, en Durango; y Tekstil de Trine Ellitsgaard, en la Casa del Mayorazgo de la Canal, en San Miguel de Allende… Para apoyar a jóvenes en el desarrollo de nuevas tecnologías, la Asociación de Scouts de México, Cisco Networking Academy México y América Digital crearon una alianza que promueva la inclusión digital. Concretamente, lanzaron Scouts Academy Versión 2.0. Pedro Díaz Maya, Jefe Scout Nacional, reconoció los grandes beneficios que brinda la tecnología durante este tiempo de crisis de la pandemia COVID-19, gracias a la tecnología podemos hacer home office y tomar clases en línea. La Oferta educativa basada en las Tecnologías de la Información se expande cada día más, los scouts se podrán capacitar y podrán certificarse para encontrar un mundo de oportunidades de empleo, contando con el apoyo de Cisco… GINgroup, de Raúl Beyruti Sánchez, realizó una alianza con VitaprotecT para desarrollar el programa “Reactivación Segura” que busca estimular el reinicio de las empresas, restaurantes, hoteles, spas, clubes deportivos y negocios, proporcionando un entorno seguro, siguiendo los protocolos de los expertos para evitar la red de contagio por COVID-19 y redefiniendo los estándares de limpieza y seguridad. Expertos de VitaprotecT, trabajarán con Nbelyax, una nano-biomolécula que tiene la capacidad de neutralizar todo tipo de virus, bacterias, hongos y microbacterias sin dañar las moléculas humanas, vegetales o animales; su tamaño permite pasar a través de los canales iónicos de los patógenos, permitiendo de esta manera, eliminar el COVID-19 de los espacios y las superficies, incluyendo la piel humana… Esta semana se cierra la subasta en línea por tiempo determinado denominada “Propiedad de una Dama. Colección de Cristal de La Granja y Cristal Bristol” en Morton Subastas. La subasta se puede seguir en la página web de Morton Subastas para seguir guardando distanciamiento social por la pandemia que aqueja al mundo. Se trata de la colección de una dama anónima y misteriosa que comparte su legado a través de esta subasta, con algunos productos de la Real Fábrica de Cristales de la Granja, fundada en Segovia, España, en el siglo XVIII bajo la protección Felipe V.

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