¿Trampa de Trump?

¿Trampa de Trump?

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03-08-2018

Me había parecido una desmesura que Jesús Seade, negociador designado por López Obrador para las deliberaciones sobre el TLCAN, hubiera sugerido en una entrevista con el Wall Street Journal que México podría aceptar un acuerdo comercial bilateral con Washington.

Cuando la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, se reunió con López Obrador en la Ciudad de México pocos días después de ese comentario de Seade, las partes reafirmaron su compromiso con un TLCAN trilateral. Se suponía que la visión trilateral partía del criterio de que era mejor encarar una negociación trilateral con Estados Unidos que la bilateral, pues tendrían más fuerza negociadora México y Canadá juntos que separados. Así de simple.     

Sin embargo, resulta desconcertante constatar que México haya entrado en una de negociación bilateral con Estados Unidos, a partir del jueves 2 de agosto, excluyendo, o por lo menos no incluyendo, a Canadá en esas deliberaciones. Lo primero que habría que confirmar es que este hecho corresponde a una estrategia común acordada entre los negociadores de Peña Nieto y López Obrador. De ser así, habrían acordado desde ahora la relación que el nuevo gobierno de México tendría con Trump hacia el futuro.

La parte empresarial mexicana que acompaña a las negociaciones expresó sus reservas acerca de este nuevo método bilateral de negociación. Consideró que era necesario lograr la inclusión de Canadá en la mesa de negociaciones, pues el carácter del acuerdo es por naturaleza trilateral. Consideró que la exclusión de Canadá “no es un escenario óptimo”. Agregó que “los canadienses va a saber llegar a las mesas de negociación a tiempo, pues somos dos países que tenemos una relación de interdependencia con Estados Unidos…”.

De acuerdo con la agenda programada, las conversaciones de las delegaciones de México y Estados Unidos se centrarán en los temas de reglas de origen, laboral, textil, agrícola,  propiedad intelectual y asuntos legales e institucionales, como la cláusula “sunset”. Es decir, todo. Sin la presencia de Canadá es imposible llegar a acuerdos del TLCAN.

A menos de que México haya decidido llegar a un acuerdo bilateral con Estados Unidos. Es decir, que Peña Nieto y López Obrador habrían tomado, juntos, una decisión estratégica sobre nuestra relación con Estados Unidos: mejor bilateral que trilateral.

De ser así, creo que muestra una falta de temple ante la agresividad de Trump de ambos políticos mexicanos y revela una incomprensión sobre cuál debiera ser el futuro de esa asociación y desenmascara un cálculo erróneo sobre los posibles saldos de su decisión. México es el país que  más puede perder bajo un nuevo esquema relacional, dada su debilidad económica relativa. A Peña no le importa la decisión, porque ya se la endosó a López Obrador, quien, en su ansiedad por gobernar a toda prisa, no se da el tiempo ni la asesoría para entender los efectos de tal decisión.    

Pensar que eso va a aquietar a Trump es un error. Ganando o perdiendo las elecciones intermedias en su país, se va a volver más agresivo, grosero y exigente. Trump nos tiende una trampa, porque huele el apuro y la novatez de López Obrador. No lo va a respetar, como no respetó e incluso despreció a Peña Nieto.

México requiere un acuerdo trilateral para defenderse. Aceptar uno bilateral sería un gravísimo error. Hay poco tiempo, pero estamos a tiempo para corregir el camino.

@rpascoep

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Ricardo Pascoe