Venezuela: capitalismo de Estado fallido

Venezuela: capitalismo de Estado fallido

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13-08-2018

 

La fascinación con Venezuela de un sector de las izquierdas del mundo, y su respaldo incondicional a ese proceso, ha revelado la pobreza del pensamiento “socialista” del mundo. Básicamente la pobreza del ideario y propuesta izquierdista proviene de un hecho: Venezuela es, hoy por hoy, el país que más pobres produce en el mundo. El insólito fracaso del modelo económico debiera, marxistamente, decirnos algo.

Es la nación que ha basado toda su economía en un único producto-el petróleo y su exportación-y ha subordinado todo el modelo económico a ello. Es una vieja idea de las izquierdas, por lo menos en América Latina: fincar la economía en la venta de materias primas en el mercado mundial. El petróleo tiene un lugar especial en la mitología “materiaprimista” latinoamericana.

En Venezuela, la visión “interiorista” y “mercado internista” ha sido una fuente originaria de su perdición. En vez de utilizar los ingresos de la materia prima para diversificar y ampliar su base productiva, se utilizaron para comprar voluntades políticas clientelares, dentro y fuera del país, hasta que se les acabó el dinero con la crisis de la industria de hidrocarburos a nivel mundial. Esta situación ha creado una consecuencia muy concreta: se deterioró rápidamente los términos del intercambio de bienes de la economía. Hoy Venezuela es el país con la tasa inflacionaria más alta del planeta: 24,571% de mayo 2017 a mayo 2018. Posee un déficit fiscal de dos dígitos por sexto año consecutivo y tiene la clasificación como país-riesgo más alto del mundo, según las calificadoras internacionales certificadas. El Banco Central tiene las reservas internacionales más bajas en su historia, que rondan los 8 mil millones de dólares (en México la reservas internacionales se ubican en unos 170 mil millones de US). En un mes, Banxico puede colocar en el mercado cambiario esos 8 mil millones de dólares para mantener la estabilidad cambiaria, aún con flotación libre. En Venezuela el valor del dólar paralelo (que sirve para fijar los precios de productos y mercancías de toda la economía) se ha incrementado en 3,500% en lo que va de 2018. Este deterioro de los términos de intercambio ha desintegrado por completo la capacidad adquisitiva de la población asalariada. Por último, y como producto de lo anterior, existe una escasez absoluta de todos los bienes y servicios indispensables para la vida de la población, especialmente de alimentos y medicinas.

Lo que queda claro es que en Venezuela no existe un modelo económico que pudiera denominarse socialista. Ni siquiera es desarrollista. Más bien es un modelo de capitalismo de Estado dictatorial, donde se gobierno a favor de una casta importadora-financiera que, con un discurso enardecidamente antiimperialista y con un populismo clientelar vigoroso, ha acelerado drásticamente la fase depresiva del ciclo económico capitalista perteneciente a una acumulación de capital basada en la apropiación privada de la renta hidrocarburífera. Como complemento al modelo de capitalismo de Estado dictatorial en Venezuela, se gobierna con una triada siniestra en la cúpula del poder: el PSUV, los militares y el narcotráfico.

Lo que el caso venezolano nos muestra es que la noción de volver al ideario nacionalista de que el control estatal sobre la venta de las materias primas es un modelo económicamente fallido, pues sólo sirve para abultar el presupuesto del Estado para sus gastos de control político sobre la sociedad.

@rpascoep

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Ricardo Pascoe