“Algo dramático, muy positivo y rápido…”

“Algo dramático, muy positivo y rápido…”

Foto: Internet

27-07-2018

Donald Trump es el rey de los adjetivos estruendosos y evasivos. Cuando habla de sí mismo los emplea refiriéndose a su extraordinaria personalidad y talento, a Putin lo define como excepcional, extraordinario, Kim Jung Un es un líder sabio e inteligente, Xi Jinping es admirable y casi tan exitoso como él mismo, Brexit fue algo maravilloso y brillante mientras la Unión Europea es una institución fracasada, limitada y agotada, al igual que la OTAN. Alemania y Angela Merkel son corruptas y vendidas a Rusia por el negocio del petróleo, mientras Theresa May, Primer Ministro de Gran Bretaña no sabe seguir las instrucciones dadas, y probablemente fracasará. El alcalde de Londres es inepto mientras Justin Trudeau es ingenuo y tramposo…. 

Detrás del uso de ese lenguaje simultáneamente calificador/descalificador, se oculta una forma de relacionarse con el mundo basado en lo único que entiende: combina adulación con hostigamiento verbal, político, económico y militar. Ha aplicado tarifas comerciales a productos provenientes de Canadá, México, la Unión Europea y China como otro nivel de su lenguaje objetivizante: el de la guerra económica. Cuando no insulta verbalmente, agrede comercialmente.

Y después emplea su frase favorita, como cuando amenaza militarmente a Corea del Norte o a Irán: sufrirán las consecuencias “the likes of which have never been seen in human history…”. Sufrirán como ninguno había sufrido en la historia de la humanidad. Le encanta decir ésta frase, como si estuviera agregando una frase más a la Biblia. Cree que esa fraseología le otorga una aureola especial a su Presidencia: ahora amenaza con la destrucción apocalíptica.

El Presidente estadounidense, que en semanas recientes ha declarado una guerra comercial a los productos de acero y aluminio provenientes de México, es el mismo que halaga al nuevo Presidente de México, considerándolo una “estupenda persona” y expresa su convicción de que, juntos, harán “algo muy dramático y positivo” para los dos países, pero rápido. Obviamente a Trump le encantó la carta que recibió de  AMLO, especialmente por el compromiso de hacer algo “fuerte” con relación a la migración. Trump percibe que a ambos presidentes les une el sentirse portadores de mensajes redentores para sus pueblos que nadie más les puede ofrecer.   

Imposible adivinar lo que viene. La administración saliente de Peña ha demostrado que no le cree nada a Trump. Por ello, antes del reinicio de las negociaciones del TLCAN, el secretario de Economía Ildefonso Guajardo correctamente le exigió a Washington que depusiera sus actos de hostilidad hacia México, refiriéndose obviamente a las tarifas unilaterales al acero y el aluminio. Definió para que haya paz debe haber tregua. Trump exige una renegociación rápida…o habrá consecuencias. Hay que prepararse para las consecuencias.

En su misiva, AMLO habló de estimular el crecimiento económico en México y Centroamérica, fortaleciendo la “seguridad fronteriza”. La construcción de un transporte férreo transítsmico es un sueño largamente acariciado por Estados Unidos, incluso para efectos de control migratorio. Lo que no está dicho es qué piensan hacer con el crimen organizado y la guerra comercial.

¿A qué se refiere Trump cuando habla de algo “dramático y positivo”? Hay que recordar que estas propuestas han sido discutidas por anteriores gobiernos de ambos países. En realidad, aquí no hay novedad. Lo novedoso sería que se hiciera algo de lo acordado, aún sin poder juzgar si será para bien o para mal. 

@rpascoep

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Ricardo Pascoe