Control de daños y gatopardismo

Control de daños y gatopardismo

Foto: Internet

13-07-2018

 

Cualquier observación crítica hacia los dichos o hechos de integrantes del nuevo gobierno electo son recibidos en redes con denuestos y agresiones. “Ardidos” o “amargados” son algunos de los comentarios más amables.  Resulta que el “acriticismo agnóstico” es el nuevo objeto de adoración cultural, mientras algunos caen tiernamente en los brazos de Morfeo, perdiendo su capacidad de observación. Medios, organizaciones, universidades, personajes acceden a la cultura de la obediencia a las nuevas reglas de mando, como si volviéramos a los tiempos de los tlatoanis, los virreyes y el jefe supremo priista. Asombra el adormecimiento intelectual y político de una franja de la sociedad.

En una semana sucedieron dos procesos contradictorios dentro de nuevo equipo gobernante. Por un lado, voceros económicos y políticos desmintieron puntos clave de las propuestas programáticas de Morena durante la campaña, aunque ratificaron su agenda social. Los puntos centrales desmentidos de su campaña fueron los siguientes: prometieron una disminución en el precio del litro de la gasolina y reducción de tarifas de la energía eléctrica, ofrecieron abandonar los lineamientos económicos impuestos por FMI, resistirían a negociar el TLC con Trump y su equipo, ofrecieron cerrar la economía nacional a productos extranjeros para fomentar el consumo de productos nacionales, cancelarían las reformas estructurales (educación, energía, laboral, fiscal, telecomunicaciones), venderían el avión presidencial, cancelarían el NAICM y retirarían inmediatamente al ejército y la marina de tareas de seguridad y combate al narcotráfico. Todos estos puntos fueron desmentidos en palabra por integrantes de su equipo o por la inclusión de personajes cuya trayectoria siempre ha ido en sentido contrario a esos posicionamientos.   

En una operación de control de daños, el Presidente-electo ratificó casi todos los puntos que su equipo había desestimado, matizándolos o enviándolos a tres años de distancia, y, de paso, desautorizando los dichos de su equipo de gabinete. La impresión que daban los desmentidos era de total incongruencia o de plano de haber mentido durante su campaña electoral. Para el candidato que juró nunca mentirle al pueblo esto resultaba intolerable para su imagen pública. Él personalmente salió a matizar todos los puntos referidos, incluso refutando políticas que su propio equipo había anunciado. Gran parte de los puntos ahora serán implementados, sí, pero en tres años mínimo. Y, obvio, en tres años seguramente podrá decir cualquier cosa, pero la cosa es ganar tiempo, esperando que la memoria le fallara a la sociedad. Las explicaciones serán muchas y variadas: que tardarán más tiempo de lo proyectado las refinerías, que la tecnología ha cambiado y ahora es otra, que no hay recursos suficientes, que prefiere pagar becas a pobres que financiar proyectos para ricos o que la guerra comercial mundial puso en pausa todos sus planes.

En la proyectada reunión hoy con funcionarios centrales de Estados Unidos, y haciendo caso omiso de los alabos innecesarios a Trump, se anuncia, como si reflejara un espíritu nuevo, un proyecto binacional para el desarrollo económico de la zona sur del país y Centroamérica, donde México será el garante de la frontera sur. Los empresarios de ambos países también están convocados a este proyecto, como lo había acordado hace tiempo Peña Nieto con EUA. Y se aceptará un TLC light, como también estaba previsto.   

Si todo esto es concebido como control de daños, entonces México está entrando rápidamente en la etapa superior de gatopardismo.

@rpascoep

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Ricardo Pascoe