Trump odia a México

Trump odia a México

Foto: Internet

10-07-2017

Es imposible no arribar a la conclusión de que el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, odia a México. La definición es precisa: siente odio por nuestro país. No es resentimiento, ni siquiera desprecio o un frio cálculo político. Es odio. La pregunta obligada es: ¿por qué odia a México?

Primero, están los datos que reflejan una actitud de odio hacia todo lo mexicano. Durante su campaña electoral tildó a los mexicanos de asesinos, violadores, narcotraficantes. Criticó a un juez federal de su país debido a su origen mexicano. Atacó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte firmado entre su país, Canadá y México por ser “injusto” para los trabajadores estadounidenses, propuesta que tomó tracción importante porque Bernie Sanders planteó exactamente lo mismo, aunque seguramente éste diría que su enfoque era diferente. Promovió un espíritu anti mexicano, al convertir la construcción de un muro entre los dos países como la leitmotiv de su campaña, su prima ópera.  

Desde la Presidencia, Trump ha seguido emitiendo mensajes contundentemente anti mexicanos, aunque funcionarios “sensatos” de su gobierno han querido, en privado y en público, soslayar el tono odioso y rabioso de su jefe, asegurando que, obteniendo buenas concesiones a las exigencias de su gobierno, México podrá librar las presiones exitosamente. ¿Estamos frente a una táctica negociadora del policía bueno, policía malo?

Lo que ocurrió en Hamburgo con la reunión entre Peña Nieto y Trump es clásico Trump. Había grabado una declaración antes de partir de Washington sobre la negociación del TLC, afirmando que si no se abría todo el pacto a la renegociación, Estados Unidos se saldría del mismo. No lo dijo así en el encuentro bilateral, y espero a su conclusión para enviar la declaración a los medios. Y después soltó su famosa frase que “nadie” escuchó: México “absolutamente” pagaría el muro, afirmó respondiendo a una pregunta sembrada de un periodista estadounidense. Eso, a pesar de que se había pactado previamente no hablar del tema del muro, y seguramente no se mencionó en la reunión bilateral. Pero vio la manera de introducir su posicionamiento aprovechando la coyuntura, sin que se le acusara de violentar el acuerdo tomado entre diplomáticos. Trump en su mejor estilo clásico: mañoso, irrespetuoso, engañoso.

Es importante que la Secretaría de Relaciones Exteriores tome nota de esta realidad, antes de que sea demasiado tarde y se encalle y se hunda el barco mexicano en aguas ligeras estadounidenses. Ya son demasiadas veces, en poco tiempo, que se ha equivocado en su evaluación sobre el peso y seriedad de “nuestros amigos y aliados” en la Casa Blanca. Y parece que no se toma demasiado en serio la idea de que existe una estrategia deliberada del gobierno de Estados Unidos para debilitar al nuestro, y de reducir o ahogar nuestras opciones en la mesa de negociaciones. Lo que no hacen con los rusos, lo hacen con nosotros. México corre el peligro de convertirse en el punching bag de la política exterior estadounidense, depositario y receptáculo de lo peor de las expresiones racistas y de odio de esa sociedad. El odio de Trump por México ha envenenado la relación bilateral y está destruyendo las bases para la confianza que debe existir en países vecinos.

@rpascoep

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Ricardo Pascoe