De Bahía de Cochinos a Playa Girón

De Bahía de Cochinos a Playa Girón

Foto: Internet

07-04-2017

Fidel Castro organizó el seminario Girón 40 años después los días 22 y 23 de marzo de 2001 en La Habana, con participantes estadounidenses y cubanos. Estaban presentes dos representantes de la Casa Blanca en la época (Arthur Schlesinger, Richard Goodwin), el jefe de la oficina de la CIA en Miami y sus operadores, además de representantes cubanos de la Brigada 2506 (la fuerza invasora), mientras de la parte cubana asistieron, aparte de Fidel, “El Gallego” Fernández como comandante defensor en la playa, Ramiro Valdés, Ricardo Alarcón, entre otros. Fui invitado individualmente como oyente.

Desde un inicio, la diferencia conductual entre las dos delegaciones fue notoria. Mientras los cubanos permanecían en silencio y Fidel hablaba, del lado estadounidense todos hablaban, y ofrecían versiones diferentes sobre las condiciones del momento y la intencionalidad de la incursión militar. De hecho, surgió, el primer día, una amarga disputa entre los representantes de la Casa Blanca y los de la CIA sobre la responsabilidad de las decisiones que se tomaron. Mientras la Casa Blanca argumentaba que la CIA daba informes equivocados sobre la situación interna de la Isla, la CIA argumentaba que fueron presionados por la Casa Blanca a realizar acciones cada vez más radicales contra Cuba, incluyendo intentar asesinar a Castro. Dijeron: “Bob Kennedy nos presionaba para que lo matáramos (a Fidel)…” Después de 40 años, las recriminaciones mutuas no cesaban. 

Fidel llevó la discusión al caso de la explosión del carguero francés La Coubre que descargaba armas y municiones procedentes de Bélgica en el muelle de La Habana, el 4 de marzo de 1960. Hizo una larga explicación de porqué fue un sabotaje ejecutado por la CIA.  Fidel expresó la convicción de que se buscaba reducir las armas disponibles al gobierno cubano para su eventual defensa ante lo que sería la invasión un 17 de abril de 1961. La CIA negó rotundamente que hubiera tenido algo que ver con la voladura del vapor francés, explicando, por su parte, que fue resultado de la impericia en el manejo de explosivos por parte de los estibadores cubanos que descargaron municiones en un lugar indebido.

Fidel enfatizó que la explosión les alertó que venía la invasión y, confusamente, dijo que aún no tenían relación con la URSS, como respuesta a la pregunta de si los soviéticos les habrían alertado anticipadamente sobre el lugar del desembarco. Su dicho no fue esclarecedor.

Durante el segundo día surgió una sorpresa dentro de la representación cubana. Mientras Fidel explicaba sobre los movimientos defensivos ante la invasión, ordenó bombardear un crucero estadounidense que se veía desde la costa, pero por alguna razón no se hizo. El Gallego Fernández le interrumpió: “Yo ordené que no se hiciera porque iba a darle pretexto a Estados Unidos para invadirnos. Era un error…”. Fidel miró a Fernández con indignación: ¡había sido cuestionado!

Los representantes de la CIA y de la Brigada 2506 le dieron la razón a Fernández. La estrategia no era que la Brigada 2506 tomara Cuba, sino que era el pretexto para una invasión  estadounidense. Tan era así que no habían alertado a los grupos de resistencia en la Isla sobre la invasión, que estaban infiltrados por el espionaje de Ramiro Valdés. Éstos se enterarían de lo sucedido. La Casa Blanca no estaba de acuerdo, sin embargo. Una contradicción más.  

@rpascoep

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Ricardo Pascoe