MOAB, “madre de todas las bombas”

MOAB, “madre de todas las bombas”

Foto: Internet

17-04-2017

Estados Unidos está decidido a tomar la senda del militarismo como estrategia para sacar a la aberrante presidencia de Donald Trump de su pasmo, desorden interno y descrédito nacional e internacional. El más reciente evento militar en Afganistán es, en los hechos, una escalada militar. Estados Unidos lanzó la bomba conocida como MOAB (Mother of all bombs, o “madre de todas las bombas”, por sus siglas en inglés), contra túneles subterráneos del Estado Islámico operando en la provincia de Nangarhar. Es la bomba no nuclear más potente conocida hasta la actualidad. Estados Unidos nunca había empleado este artefacto militar que contiene 10 toneladas de explosivos y pesa 21,600 libras (más de 10 mil kilos) y tiene un diámetro de explosión de 1,4 kilómetros.

Este evento viene después de varios indicios, y actos, del uso deliberado por parte de la administración de Trump de emplear el militarismo como cortina de humo, peligrosísimo, para encubrir su ineficacia a la hora de gobernar y honrar sus promesas de campaña. No ha podido cancelar la ley de salud de Obama, ni construir el muro entre México y Estados Unidos, ni presentar un nuevo modelo fiscal a fondo, ni incrementar los empleos, ni renegociar el Tratado de Libre Comercio con México, ni aniquilar al Estado Islámico inmediatamente y suena, cada vez más, como un gobernante delirante en la Casa Blanca. A pesar de tener la mayoría en el Congreso de su país, el partido de Trump se presenta dividido e ineficaz a la hora de gobernar, carente de liderazgo presidencial y vacío a la hora de explicar su visión del mundo.

El primer acto fue la ampliación del presupuesto militar en perjuicio de programas públicos como la protección del medio ambiente y los derechos humanos a escala mundial.

Con este telón de fondo, y urgido por su hija conmovida por la imagen televisiva de niños sirios muriendo bajo los efectos del gas sarín lanzado por aviones del gobierno de Bashar al-Asad, Trump decidió atacar una base aérea de ese país, considerado por el Pentágono la plataforma de despegue de los aviones que bombardearon el poblado opositor de  Deir el Zor.  59 misiles Tomahawk fueron lanzados desde cruceros de la marina estadounidenses apostados en la costa mediterránea de Siria. Como sucede en toda sociedad guerrera, las fuerzas políticas estadounidenses se unieron en torno a su presidente, independientemente de partidos. Las críticas a Trump se redujeron, pero las dudas afloran.

Reunido con el presidente chino, Xi Jinping, en Florida, y comiendo un “delicioso” pastel de chocolate, Trump le informó al visitante del ataque. No hubo una conferencia de prensa conjunta al final de la visita oficial a Estados Unidos.

Acto siguiente, y viendo que el belicismo le es políticamente rentable, Trump inmediatamente despachó un contingente de cruceros hacia la península de Corea del Norte en tono claramente amenazante. Prácticamente se está conformado un mano a mano nuclear entre las dos naciones, con un escenario de resolución del conflicto inmediato poco claro. Queda evidente que a Trump le está gustando el sonido de las bayonetas y el nuevo “músculo” estadounidense en el mundo.

Como acto reciente, lanzó la bomba madre de todas las bombas en Afganistán. Para salvar su presidencia, Trump parece dispuesto a llevar al mundo a un abismo.    

@rpascoep

Notas Relacionadas

En el filo

Ricardo Pascoe