¿Renegociando el TLCAN?

¿Renegociando el TLCAN?

Foto: Internet

13-01-2017

 

Desde la campaña presidencial de Estados Unidos, México empezó a hablar complacientemente de la idea de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Desde entonces, nuestro gobierno comprometió su palabra a aceptar cualquier proceso de renegociación de la relación que se estableció con América del Norte desde 1994-hace 23 años. Extraña actitud de aceptar la renegociación, cuando ni el gobierno de Obama ni el de Trudeau habían planteado su pertinencia ni necesidad. México lo dijo, hace un año, que estaba abierto a la renegociación, a contrapelo de sus aliados. ¿Previsión, perspicacia o privilegio informativo?

Más que nada, México ha demostrado ser un país gobernado, actualmente, por “fickle men”; o sea, hombres-que no mujeres-que definían sus acciones por ambientes y rumores, no por ideas y conceptos. No son guiados por proyectos ni visiones de largo plazo, sino por el olfato de momento y ciertas oportunidades de utilidades jugosas, sin preocuparse por el demerito o impacto de sus decisiones.

La negociación del TLCAN tardó casi cuatro años (1991-94), por la complejidad de la materia y el alcance de sus acuerdos. Además, siendo acuerdos comerciales internacionales, se requirió el voto aprobatorio de los legisladores de Canadá, Estados Unidos y México. En ese momento histórico, lo que permitió ese amplio consenso fue la desaparición del bloque socialista y el fin de la guerra fría. El bloque regional de América del Norte parecía ser una fortaleza inexpugnable ante un mundo en caos y con gran confusión. Rusia se desintegraba y China aún no emergía como potencia económica; la Unión Europea se redefinía ante la “nueva Europa” del este.

Hoy, ¿cuál sería el valor supremo que le daría cohesión a una nueva negociación? Si la respuesta son las exigencias de Trump, empezando por la subordinación de todas las naciones a los valores estadounidenses, obviamente es una oferta condenada al fracaso. En los noventa, los Estados Unidos eran la potencia indiscutible del mundo. Hoy, aun siendo potencia, ni es la única ni domina el cuadro mundial, como antes.

El TLCAN no es “modernizable”, como lo propone México, en un giro retórico a la oferta trumpiana de renegociarlo o desecharlo. El TPP (el Acuerdo TransPacífico) podría caer dentro de lo más moderno, pero no el TLCAN.

¿Qué sentido tiene sujetarnos a una “renegociación” que está condenado al fracaso? Serán años de espera, incertidumbre y retroceso económico, esperando resultados que, en el mejor de los casos, no irá más allá de lo que ya tenemos hoy en día.

México no debiera apostarle a la renegociación del TLCAN, sin sostener y empujar el Acuerdo TransPacífico (TPP), junto con Japón y otros 9 países. Ahí es donde se encuentra el verdadero interés nacional de México. El proyecto actual del TPP va mucho más allá del TLCAN, en términos conceptuales y en la definición de la modernidad tecnológica y productiva de la economía global, y no cede ante las presiones proteccionistas, nacionalistas y belicistas que animan un segmento de la población mundial.

La decisión debe tomarse. Nuestros hombres de gobierno se acercan a un error histórico si mantienen el rumbo para elegir la renegociación del TLCAN.    

@rpascoep

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Ricardo Pascoe