¿Tontos útiles del sistema de justicia?

¿Tontos útiles del sistema de justicia?

Foto: Internet

31-10-2016

Los cambios institucionales realizados recientemente a distintos organismos del sistema de justicia  han puesto en duda la posibilidad de confiar en la aplicación del Estado de derecho en México. El mundo ve a México como el país que camina para atrás, recuperando su viejo sistema de corrupción en el ejercicio del sistema de justicia. El veneno lo ha puesto el regreso del PRI a la Presidencia de la República, y lo ingirieron gustosos legisladores y líderes del PAN y el PRD.

La renovación de integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación el año pasado y de la totalidad del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación hace una semana tuvo una característica sobresaliente en ambos casos. Las negociaciones entre partidos y la Presidencia de la República que precedieron el procedimiento reglamentario para nombrar los integrantes de esos tribunales partieron de fijar la fuerza de cada partido para determinar el número de nombramientos que le correspondía a cada uno. Así, los nuevos ministros de la corte y del tribunal entraron con el sello de lealtad partidista en sus frentes.

En los casos de corrupción en la política, el PRI acordó perseguir al ex gobernador Duarte de Veracruz cuando el PAN aceptó se persiguiera al ex gobernador de Sonora, Padrés. Funciona una perversa noción de “igualdad” en el reparto de culpas sobre la corrupción en la política. Es como si la frase de que “todos somos corruptos” de Peña Nieto obtuviera un sello de aprobación de los partidos PRI, PAN y PRD. El ex perredista Marcelo Ebrard  pudiera también ser sumado a la negociación democrática de la repartición de la justicia en México. Lo que no sucede aún en México es que caigan políticos importantes por estar vinculados al crimen organizado. Hasta ahí no llega nuestra democracia.

En el poder Ejecutivo, la justicia también se encuentra bajo fuego. Peña nombró a su amigo Virgilio Andrade como secretario de la Función Pública para que lo investigara por la Casa Blanca. Fue exonerado de cualquier ilegalidad. Pero ahora nombra en este puesto a Arely Gómez, ex procuradora de Justicia y ex senadora del PRI. En la Procuraduría el presidente pone a otro operador suyo, Raúl Cervantes, quien fuera su abogado durante la campaña electoral, militante priista de tiempo atrás, primo de su actual director jurídico en Los Pinos. Quiere el Presidente que Cervantes se convierta en el nuevo Fiscal de la Nación, en cuyo caso permanecerá en el puesto ocho años, para evitar cualquier investigación a casos de corrupción sucedidos en el transcurso de su sexenio. PRI, PAN y PRD avalaron el nombramiento con aplausos.

En el caso de los ministros del Tribunal Electoral, los años de estancia en sus puestos fueron cambiados después de ser elegidos para asegurar que fueran los que calificarían las elecciones presidenciales del 2018 y 2024. PRI, PAN y PRD aceptaron sin cuestionamientos.

Todo está pensado para mantener el control sobre el sistema político y electoral de México, por parte de estos actores. PAN y PRD se han hecho cómplices de un sistema bastardizado en su funcionamiento y su credibilidad. Acceden a todas las propuestas oficiales, que vienen con el “incentivo” necesario para hacerlas aceptables. Pensando que son astutos, se han vuelto los  tontos útiles del sistema. ¿Llega su acuerdo hasta la Presidencia en el 2018?

@rpascoep

Notas Relacionadas

En el filo

Ricardo Pascoe