Constituyente: para hablar sin ataduras

Constituyente: para hablar sin ataduras

Foto: Internet

28-06-2016

El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, recientemente se quejó amargamente de que la futura constitución de la Ciudad de México no está recibiendo la atención que merece. Él es el menos indicado para quejarse de ello, dada su incapacidad absoluta para explicar en qué le favorecerá a la ciudadanía tener una Carta Magna. Ha cambiado constantemente su discurso sobre el tema. Primero planteó que los capitalinos ya no seremos ciudadanos de segunda, hasta que se percató que eso no corresponde al sentir de la gente. Después dijo que recibiremos más fondos federales, hasta que, con los anunciados recortes presupuestales, quedó evidenciado que eso tampoco es cierto. Acto seguido, prometió que la ciudad será “más feliz”, sepa por qué, hasta que calló por ridículo. Ahora dice que habrá planificación urbana, cuando justamente su gobierno ha tomado la vanguardia en la destrucción y anulación de todos los sistemas validados para planificar un crecimiento ordenado de la urbe, desatando la especulación territorial como nunca.

Aún después de la tristemente célebre votación para elegir 60 de los 100 diputados con una participación históricamente baja del 28%, los ciudadanos se quedan con la pregunta: ¿de qué nos servirá el gasto de más de 500 millones de pesos (mínimo) para que aprueben un documento ordenado por Mancera, redactado por plumas de Mancera y aprobado por los nombrados de Mancera? Es insólito que incluso, de los 40 diputados nombrados por dedazo, no se conoce aún el nombre de doce de ellos: seis del Presidente y seis de Mancera; o sea, el 12% de la Asamblea Constituyente. La crisis de legitimidad de la constitución está presente aún antes del inicio de las sesiones. Será un documento presentado por los dinosaurios del poder, sin imaginación, defensores del status quo y paladines de la más rancia demagogia.  

A pesar de la adversidad, y dado que no habrá representación de ningún independiente en la Asamblea Constituyente, será tarea de nosotros, los ciudadanos, crear un instrumento para observar lo que acontece, día con día, en la Asamblea Constituyente y transmitir esa información al resto de la comunidad. Solamente desde la perspectiva ciudadana se podrá leer entre líneas lo que se discute en los foros, pasillos y tribunas de aquel evento, desentrañando sus verdaderos significados para el futuro de la ciudad y sus habitantes. Habremos de impulsar, por fuera de la Asamblea, una línea de propuestas ciudadanas que deberán acompañar al proceso de redacción y aprobación de la constitución, buscando incidir en algunos rumbos o rutas que tomarán sus discusiones.  Se tendrá que impulsar la reflexión y discusión diferente sobre temas como el régimen político de la ciudad, centralismo o federalismo (que no descentralización), facultades del gobierno central y alcaldías, instrumentos de decisión y participación ciudadana, derechos y responsabilidades de los ciudadanos, políticas de defensa y rescate de las comunidades diversas de la ciudad, entre otros. La ciudadanía posee una enorme riqueza de conocimientos, experiencia y propuestas que podrán nutrir una escalada de propuestas alternativas, desde la voz libre de quienes pueden hablar sin ataduras. Con esto se hará patente que hay muchas alternativas y que vienen justamente de la boca de quienes no están comprometidos con los intereses de corto alcance de los partidos.     

@rpascoep

 

Notas Relacionadas

En el filo

Ricardo Pascoe