Reminiscencias

Reminiscencias

Foto: Internet

08-04-2016

Mi primera experiencia en una campaña electoral fue en la presidencial de 1982, cuando el Partido Revolucionario de los Trabajadores postuló a Rosario Ibarra de Piedra como su candidata. Obtuvimos medio millón de votos en una campaña a contracorriente. El signo de los tiempos era el voluntariado, viajes nocturnos en autobuses, la búsqueda de adeptos dispuestos a trabajar y aportar gratis. Tres años después, en 1985, el PRT ganó cinco diputados. Pero las campañas seguían igual: trabajo inagotable, poco dinero, hambre, cansancio. Y todo era por un ideal: un país mejor.

En 1988 se apostó todo por Cuauhtémoc Cárdenas, y perdimos. Los años siguientes fueron muy difíciles: represión, persecución y asesinatos fue lo destacado, con Carlos Salinas, Manuel Camacho, Marcelo Ebrard, Fernando Gutiérrez Barrios, Manlio Fabio Beltrones, entre otros, a la cabeza de la ofensiva anticardenista. Eventualmente la presión social interna y la exigencia de la comunidad internacional obligó al sistema mexicano a abrirse.

Años después, como aspirante a candidato independiente en la Ciudad de México, las cosas no han cambiado mucho, excepto en un hecho personal: el conocimiento de la gente y el terreno.  Hoy las campañas de los aspirantes a independientes se hacen sin dinero, pero con mayor conocimiento y contacto con los fenómenos sociales que determinaron, y determinan, la vida de la ciudad.

Experiencia de vida da la capacidad para hacer una campaña exitosa en estos tiempos. Haber participado en la formación de partidos políticos, y haber renunciado por principios. Saber sido diputado federal cuando ocurrieron los sismos de 1985 y, por tanto, ser uno de los actores en la organización de la ciudad post sismos. Haber sido Delegado en la delegación Benito Juárez y, posteriormente, Oficial Mayor de la ciudad abrió ventanas desde las cuales se conoció, íntimamente, el funcionamiento de la ciudad, sus grupos sociales, económicos y políticos, sus alianzas, conflictos y contradicciones. Incluso, tiempo después, la posición de Director General Jurídico y de Gobierno en la delegación Miguel Hidalgo reforzó y actualizó mi conocimiento de los conflictos del desarrollo urbano de la ciudad. Incluso, el haber apoyado, durante años y desde distintas trincheras, a la economía social de mercados públicos, las concentraciones y mercados sobre ruedas ha permitido una base social de solidaridad. 

Adicionalmente, se abrieron nuevos espacios de comunicación y solidaridad desde mi labor como editorialista en Excélsior hacia el amplio movimiento ciudadano que se mueve en la ciudad,  defendiéndose de las agresiones de autoridades que, en complicidad con desarrolladores inescrupulosos, agreden el entorno con proyectos voraces, cuyo objetivo es la rentabilidad, no la creación de hábitat sustentable. Por otro lado, en mi capacidad de académico de la UNAM, impartiendo la materia de seguridad nacional, y también por haber sido embajador en Cuba, se abrieron espacios relevantes de apoyo a una presencia que se considera será útil para la discusión de una constitución local.

Recibí el apoyo de miembros de partidos que prefieren a un independiente sobre los candidatos de sus propios partidos, y también de ciudadanos que conocen el entorno de sus colonias mejor que nadie. Igualmente se solidarizaron integrantes de las distintas expresiones de la economía y la sociedad organizada de la ciudad, algunas con más de 60 años de vida. El esfuerzo se convirtió en la síntesis de una vida de conocimiento y convivencia con la gente de la ciudad y sus problemas.

@rpascoep

 

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Ricardo Pascoe