Antonio Brown: el lado oscuro de la NFL

Antonio Brown: el lado oscuro de la NFL

Foto: Afp

Amigos que gustan del football americano, les damos la más cordial bienvenida a esta su columna PRIMER DOWN.

En esta ocasión les platico que el pasado domingo todos los seguidores de la NFL pudimos ver el bochornoso capítulo protagonizado por Antonio Brown. Por las razones que fueran, el WR decidió quitarse sus protecciones y jersey y lanzarlos al banquillo, acto seguido se quitó la camiseta y los guantes y los lanzó al público. Descamisado se recorrió la banda y el fondo en su camino hacia el vestuario, mientras daba saltos y saludaba a un público atónito.

Al terminar el partido, Bruce Arians, entrenador jefe de los Tampa Bay Buccaneers, manifestó que el WR era exjugador del equipo. Tom Brady, amigo del receptor, tanto como cuando firmó con Patriots en 2019 como cuando se incorporó a los Buccaneers en 2020, manifestó que ojalá Antonio Brown encuentre la ayuda que necesita mientras que pidió compasión y empatía hacia él.

Todo esto me parece un ejercicio de hipocresía y cinismo absolutos de muchos actores. Hipocresía y cinismo por parte de su supuesto amigo, Brady; hipocresía y cinismo por parte del entrenador en jefe Bruce Arians, y finalmente, hipocresía y cinismo por parte de la organización de los Tampa Bay Buccaneers y por extensión de toda la NFL.

Si a todos los mencionados les hubiera importado realmente la salud mental de Antonio Brown, lo primero que debieron haber hecho es ayudarlo con todo lo necesario para que solucionara sus más que evidentes problemas. Pero nada de eso ha sucedido, a las instituciones y personas mencionadas poco o nada les ha importado la salud mental de Brown; lo único que buscan desde el primer día es su rendimiento en el campo, donde este sigue siendo un jugador excepcional y dotado de un talento enorme para jugar al football.

Las salidas de tono de Brown no son nada nuevo desde hace bastante tiempo, y a nadie le ha importado mientras el jugador aportara yardas y touchdowns. No le importo a los Patriots que lo contrataron en cuestión de horas tras su estrambótica salida de los Raiders. Tampoco le importó en absoluto a los Buccaneers cuando, una vez cumplida su sanción, todos tenían claro que el jugador aportaba números. A ninguno le importó la salud mental de Antonio Brown en su búsqueda del anillo ¿Qué es la salud mental al lado de levantar el trofeo Vince Lombardi?

Finalmente a Tampa Bay “no le ha quedado más solución” que apartarlo tras protagonizar un comportamiento bochornoso en directo ante millones de espectadores. Ah, pero claro: la acción llega hasta el momento en que pone en entredicho a los “sagrados” rituales, formas y personajes del deporte. Porque antes, a casi nadie le importaron sus escándalos sexuales, o su uso errático de las redes sociales.

A nadie le importó que lanzara muebles desde la ventana de su piso o que falsificase su tarjeta de vacunación, como a nadie le importó su colección de locuras y excentricidades tales como grabar un vídeo musical rodeado de decenas de señoritas en ropa interior. El mismo Antonio Brown que en 2018 fue traspasado por los Steelers a los Raiders es el mismo Antonio Brown que lleva tres años protagonizando escándalo tras escándalo, y que una vez tras otra ha encontrado acomodo en la liga porque es un talento excepcional.

Que ahora los mismos que se han obstinado en darle oportunidad tras oportunidad aleguen que necesita ayuda o pidan empatía hacia él para superar sus problemas es un ejercicio mayúsculo de hipocresía y cinismo. Si Brady es tan amigo del WR, debió haberlo ayudado en lugar de dejarlo entrar en su casa, darle cobijo y hacerse fotografías con él para subirlas a las redes sociales y así mostrarse como su gran amigo. Lo que Tom Brady quiso es tener un arma como Antonio Brown en la búsqueda de su séptimo anillo.

Y lo mismo se puede decir de Bruce Arians, que en un primer momento manifestó que no le interesaba el jugador, para luego aceptarlo tras manifestar que no le toleraría ni una sola salida de tono. Bruce Arians ha hecho el más enorme de los ridículos tras mantener en plantilla al receptor tras falsificar su tarjeta de vacunación, una conducta que más que deportiva o extradeportiva, cae en lo delictivo. 

Si a todos los anteriores les preocupara realmente la salud mental de Antonio Brown, antes de haberlo dejado siquiera vestirse y jugar, se tenían que haber preocupado de darle asistencia, de convencerlo de buscar ayuda  y quedarse sin un arma como el WR en la búsqueda del anillo. Pero la realidad es la que es, mientras les sirviese en el campo, el tema de su salud mental les importaba poco o nada.

Ahora, el turno le ha tocado al asunto de moda: la salud mental de los deportistas de élite y ha sido necesario que una superestrella como Brown protagonice delante de millones de espectadores un bochornoso espectáculo para que las vacas sagradas actuales como Tom Brady, Bruce Arians, los Tampa Bay Buccaneers y Roger Goodell entonen el enésimo canto por el amor, la empatía y la salud mental.

Así, no tengo ni una sola duda que Antonio Brown necesita ayuda, y que la necesitaba hace mucho tiempo. Tampoco tengo dudas que aquí hay una gran víctima, el propio Antonio Brown, utilizado por muchas partes que no les ha importado su salud mental mientras continuara aportando números en el campo. Nunca es tarde si la dicha es buena, eso sí, que se busque una verdadera solución al problema…eso que ni que…

Agradezco su atención a la presente colaboración, y los espero con sus comentarios. Nos veremos en la próxima ocasión de esta su columna PRIMER DOWN…hasta entonces.

 

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Pablo Velasco Venegas