No todo lo bueno…es bueno

No todo lo bueno…es bueno

Foto: Getty Images

Amigos que gustan del football americano, les damos la más cordial bienvenida a esta su columna PRIMER DOWN.

En esta ocasión les platico que los Jacksonville Jaguars tienen ya un año siendo relevantes en la NFL… por las cosas equivocadas. Desde su terrible 2020, donde ganaron su primer partido para perder los siguientes 15, la franquicia necesitaba un cambio y la gerencia se volcó a un viejo sueño proveniente del football colegial: el “todopoderoso” Urban Meyer.

Lo increíble del asunto, es que, si ha cambiado, pero para mal, todo a pesar de traer un entrenador en jefe de renombre, de elegir al mejor prospecto de pasador Andrew Luck, la realidad de este equipo es tan fea como sus dos victorias en 2021.

Al momento de anunciarse su contratación a principios de este año, el consenso general fue incertidumbre. Sí, Urban Meyer vino precedido de un gran paso en el football colegial, principalmente con las universidades de Florida y Ohio State. Varios expertos coincidían en que era una incógnita cómo el entrenador se adaptaría a la NFL, donde la interacción con jugadores y planes de juego son más importantes que la principal cualidad atribuida a este entrenador: su poder de reclutamiento.

Aun así, y a pesar de ya estar en el retiro debido a problemas de salud (cardíacos y estrés), mismos que le obligaron dejar a Florida y Ohio State, el dueño de la franquicia de Jacksonville, Shahid Khan confió en él, le insistió, convenció y firmó.

A partir de ahí, podemos resumir el triste paso de Urban Meyer en los Jaguars como un desastre que tiene cuatro ejes fundamentales. Los explicamos a continuación:

Desconexión con la NFL: Ser entrenador de colegial no te exime de conocer la NFL. Pero con Urban Meyer parece que sí, porque él mismo declaró en su momento “no entender la agencia libre”, las limitaciones de tope salarial y roster; algo que sorprendió a todo mundo.

Elecciones desastrosas: Hay muchas, su elección de Trent Baalke como gerente, el penoso asunto de Chris Doyle con sus acusaciones de racismo y bullying, llamar como asistentes Darrell Bevell y Brian Schottenheimer (que nadie estima en la liga) o traer el circo de Tim Tebow como TE.

Declaraciones y videos: No solo es el triste video con la joven en el bar de Ohio; existe una lista que incluye declaraciones como la de que muchos cortes del roster se hicieron por no estar vacunados, sus ruedas de prensa extrañas, cada toma en las laterales y al final de los juegos, donde parece tener menos vida que una estatua de bronce.

Locos rumores: No hay pruebas de mucho de lo que se dice de Urban Meyer, pero uno de los rumores más llamativos e inquietantes es que se dice él no quería a Trevor Lawrence, que no era su tipo de pasador y se decantaba por Justin Fields. Se dijo que, de último minuto, dio indicación de llamar al pasador de Clemson de otro número diferente al acordado, por eso la selección del primero global se retrasó un poco; todo de verdad increíble.

Existen varias teorías, pero la más favorable dicta que, en verdad, el dueño de Jacksonville tiene un poco de esperanza en que solo sea un año como el de aquellos Cowboys de 1989 con Jimmy Johnson y Troy Aikman. Además, el contrato del entrenador tiene una cláusula donde despedirlo costaría mucho dinero.

Al final, tengamos en cuenta esto: el Sr. Khan tiene varios negocios, es un hombre sumamente rico y el equipo de la NFL es solamente uno más de sus diversos y valiosos activos. ¿Por qué entonces no lo vende? Ser dueño de una franquicia de la NFL es algo sumamente exclusivo, sólo 32 personas en el mundo tienen ese privilegio y aunque se tenga muchísimo más dinero, es un club exclusivo y cerrado aún para la mayoría de los millonarios, en donde importan las conexiones ya establecidas entre ellos.

El respaldo se basa en proyectos, en necesidades y por el momento a Kahn le da igual cómo vayan los Jaguars mientras generen publicidad, se hable de ellos y de repente eventualmente puedan ganar algunos juegos. Se rumora que son el equipo ideal para irse a Londres o expandirse a otros lugares y el proyecto Urban Meyer abona en gran manera (aunque sea experimental) a probar cómo funciona una franquicia sin arraigo, en la que se puedan hacer “cambios radicales” en logística, calendario, diseños, etc.

Ahora mismo es demasiado arriesgado nombrar algún candidato que quiera entrarle al quite. La inversión en Urban Meyer se dio, en parte, por la falta de alguien de renombre en la NFL que quisiera trabajar con el Sr. Kahn y tomar a un equipo que, fuera de Trevor Lawrence, James Robinson y tal vez Myles Jack, no tiene nada que ofrecer.

En resumen, creo que solo tienen dos opciones: seguir con el proyecto de Urban Meyer hasta que él decida hacerse a un lado por presiones “externas” o, de plano, dinamitar todo hoy mismo que todavía pueden hacer algo y optar por un coordinador de los que estén disponibles para 2022, llámense Joe Brady, Brian Daboll, Byron Leftwich, Todd Bowles o Josh McDaniels.

El futuro en los Jaguars se percibe tormentoso y el presente con Urban Meyer es desastroso.

Agradezco su atención a la presente colaboración, y los espero con sus comentarios, en la próxima ocasión de esta su columna PRIMER DOWN…hasta entonces.

 

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Pablo Velasco Venegas