Un caso para meditar

Un caso para meditar

Foto: Universidad Autonoma de Guadalajara

Amigos que gustan del football americano, les damos la más cordial bienvenida a esta su columna PRIMER DOWN.

 

En esta ocasión les platico que tener estudiante de licenciatura, ingeniera o maestría y con buenos promedios, es una de las principales cartas de presentación de los equipos de Liga Mayor de nuestro football y en general de nuestra máxima categoría.

¿Pero qué pasa con la parte social del deporte, con su carácter incluyente?

Arturo Sanchez ha sido posiblemente el único jugador en la historia de la ONEFA que jugó categoría Mayor cursando el quinto año de primaria.

Con su 1.95 de estatura y 155 kilogramos, Arturo tuvo la oportunidad de representar a los Tecolotes de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) en Liga Mayor en el 2019.

“Estábamos en la etapa de vacaciones de primavera e iba con dos coaches hacia el campo y vimos pasar a un muchacho de 1.95 y 155 kilos de peso y me dijeron que le hablara y sí me acerqué, le pregunté su nombre y qué hacía”, relató el head coach de la UAG, Roberto Salas. “Me dijo que trabajaba en la UAG y que hacía trabajos de albañilería y lo invité a jugar con nosotros”.

Arturo terminaba de laborar como albañil dentro de la Autónoma de Guadalajara a las 6 de la hora, hora perfecta para correr al campo “23 de octubre”, sede de los entrenamientos de los Tecos.

“El primer día que citamos a los muchachos, el primero que llegó al campo fue él”, recuerda Salas. “Nunca había jugado nada, desde muy pequeño por cuestiones familiares se había dedicado a trabajar. Pero quería ser diferente a la gente de su rumbo, de la zona en donde vivía”, la cual era una colonia complicada socialmente hablando. 

Sin conocimiento de la práctica deportiva y sobre todo del football americano, el ser un jugador fue muy complicado para Arturo, le llevo muchas semanas, meses y vivir la mayoría de los partidos desde la banca.

“El mayor recuerdo que tengo de él fue el día de la entrega de jersey, el día que nos sacamos la foto del equipo, en donde hasta se salió de su trabajo. Siempre les pedimos que nos regresen los jersey y fundas y él se acercó conmigo y me pidió que se lo dejara porque quería llegar a su colonia con él”, dice el coach Roberto Salas.

La ONEFA estuvo cerca de impedirle a Arturo disfrutar de ser parte de un equipo y vivir cada experiencia que se vive en este deporte.

Al respecto, Salas aseguró que “no me lo querían registrar, para el primer juego no me dieron su registro porque la Comisión de elegibilidad iba a tratar eso, pero ahí (en el reglamento) no dice que debe ser estudiante de tal o cual carrera, pero me dijeron que si esto sucedía íbamos a abrir una puerta para que cualquiera lo hiciera”. 

“Para el segundo juego ya tuve su credencial y lo llevé de viaje a los juegos que teníamos de visita. En su vida había salido, estaba entusiasmado de salir y decía que no importaba que no le pagaran en su trabajo, siempre quería ir y terminaron apoyándolo en su trabajo”.

Un punto fundamental en esta gran historia de vida fueron sus compañeros de equipo.

“Los muchachos le regalaron shorts, un muchacho le compró sus “spikes” nuevos, le regalaban jerseys para que entrenara y lo tomábamos como ejemplo y motivación”.

Sin lugar a dudas, esto es más que un ejemplo, una oportunidad de reflexionar cuando se elaboran las reglas de competencia. Es importante detenernos a reflexionar que estamos haciendo con el deporte. ¿Lo estamos haciendo elitista?...o acaso, ¿Cómo podemos interpretar los nombres de los organismos rectores del deporte cuando se hacen llamar colegiales o estudiantiles?.

Algunos me dirán que el football americano estudiantil es para jugadores que cursan una carrera universitaria y que solo ellos tienen ese privilegio. Pero creo que, en este caso, Arturo Sánchez, nos muestra que al menos para la práctica deportiva del football americano, puede ser accesible para cualquier persona. Además, en todo momento se ha mencionado que Arturo cursa un nivel escolar, sin importar cuál sea…al fin y al cabo, es estudiante, jugando un deporte estudiantil…digno de cualquier persona…¿ustedes que opinan?

Agradezco su atención a la presente colaboración, y los espero con sus comentarios, en la próxima ocasión de esta su columna PRIMER DOWN…hasta entonces.

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Pablo Velasco Venegas