Honor a quien honor merece

Honor a quien honor merece

Foto: Internet

Amigos que gustan del football americano, les damos la más cordial bienvenida a esta su columna PRIMER DOWN.

En esta ocasión les platico que continuamos con nuestro obligado aislamiento y ello nos hace escudriñar documentos, libros, y buscar en los archivos de los recuerdos, y llega a nuestra mente, personas que han hecho de nuestro deporte algo más para nuestras vidas. Y llegan a nuestra mente grandes personajes que han engrandecido el football en nuestro país, como lo es el doctor Jacinto Licea Mendoza.

Y este médico de profesión es un claro ejemplo de formación de personas de bien. Nacido en Chinicuila del Oro, hoy Villa Victoria, Michoacán el 27 de enero de 1925, en el seno de una familia humilde, la cual, en busca de mejor vida, se trasladó a la Ciudad de México en busca de una oportunidad de mejorar sus condiciones socioeconómicas, pudiendo estudiar y obtener el título de Médico ortopedista, en la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional.

En 1942, es atraído por el deporte de sus amores, y bajo el liderazgo de otro notable personaje como lo fue el padre Lambert J. Dehner, inicia su carrera en el deporte. Y en 1948, se integra al equipo de liga mayor con los Burros Blancos, y paralelamente se inicia como entrenador asistente en la categoría intermedia. En esos años tuvo un breve paso, jugando para los Aztecas del México City College, antecedente del actual equipo de la Universidad de las Américas.

Al terminar su ciclo como jugador, se dedicó a la formación de jóvenes y atletas de alto rendimiento. Ese esfuerzo lo hace llegar a convertirse en el entrenador en jefe de los Burros Blancos, con los que alcanzó los campeonatos en los años 1960 y 1963 al 65 con el denominado Poli Guinda.

En 1967, tras perder el campeonato ante los acérrimos rivales, los Pumas, es relevado del cargo y tuvo que dejar temporalmente el football. Pero su destino ya estaba echado: continuó estudiando y estaría por llegar a otra etapa de su brillante carrera.

Y ya para 1971 reaparecería en el que resultó a la postre, ser el equipo de su vida: las Águilas Blancas.

Y bajo su tutela, los volátiles de Santo Tomás alcanzaron los campeonatos de los años 1973, 1981, 1982, 1988 y 1992, permaneciendo un total de 53 años al frente del equipo.

En esas épocas también tuvo el privilegio de ser entrenador en jefe del seleccionado Nacional para las diversas versiones del Tazón Azteca y del seleccionado Politécnico.

Bajo su tutela ha formado una infinidad de jugadores que han escrito páginas gloriosas para el football de nuestro país, especialmente en el Politécnico

A finales del 2011, dejó de ser el entrenador de las Águilas Blancas en un hecho que generó muchas polémicas debido a su larga permanencia en el cargo y sin que se dieran mayores explicaciones de parte de las autoridades guinda y blanco.

Jacinto Licea como lo mencionamos, también se distinguió por ser un destacado especialista en ortopedia y entre sus pacientes tuvo nada mas y nada menos que al afamado atleta cubano Alberto Juantorena, los marchistas mexicanos Ernesto Canto y Raúl González, así como el polaco Branilaw Malonowski, además de jugadores del balompié mexicano.

En el 2012, el doctor Licea se integró como Director deportivo en los Leones de la Universidad Anáhuac campus Cancún, al lado del entrenador en jefe de ese entonces, Marco Martos.

El doctor Licea ingresó al Salón de la Fama de la Confederación Deportiva Mexicana (CODEME) y además un campo deportivo lleva su nombre, allá por rumbos de la alcaldía Iztapalapa en la CDMX.

Hoy en día a sus 95 años, continúa dándose su tiempo para asistir a los campos de juego, sobre todo para ver a sus amadas Aguilas Blancas.

Un pequeño, pero significativo homenaje para ese personaje que resultó ser un forjador de buenos ciudadanos: el Doctor Jacinto Licea…a él, un deseo de larga vida y salud por muchos años más.

Agradezco su atención a la presente colaboración, y los espero con sus comentarios, en la próxima ocasión de esta su columna PRIMER DOWN…hasta entonces.

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Pablo Velasco Venegas