Sin medias tintas

Sin medias tintas

Foto: Internet

25-06-2020

Las elecciones de 2021 ya comenzaron. Todos los partidos políticos se encuentran inmersos en lucha por la selección de sus candidatos, las alianzas electorales y, también, en la búsqueda de la simpatía de los ciudadanos. Sin embargo, el más ansioso por que se realicen las elecciones es el presidente de la República.

“Quien no está conmigo, está contra mí”, declaró hace unos días, mandando un mensaje de guerra a sus adversarios y un ultimátum a sus seguidores. Se inventó un Bloque Amplio Opositor BOA, como si fuera ilegal, o siquiera malo, hacer alianzas para ganar en una democracia. El presidente necesita sumisión de sus adeptos y una oposición mal vista por la opinión pública.

López Obrador es el principal promotor de la lucha electoral. Ante la inevitable caída de su aprobación, la debacle económica derivada del Covid-19 y su inacción, la creciente inseguridad que no cede y la evidente falta de resultados, el principal beneficiario de que las elecciones sean cuanto antes es el presidente y su partido. Él y MORENA son hoy, sin duda, los rivales a vencer.

Es difícil saber y pronosticar qué tanto le afectarán las consecuencias de la crisis. Las crisis económicas suelen afectar la aprobación de los gobiernos debido a que los ingresos y el bienestar de la población se reducen. Sumado a esto, es inevitable que la aprobación presidencial caiga, en el ejercicio de gobernar es imposible tener contentos a todos. El presidente y su equipo tiene presente todo esto y, de hecho, intentan medirlo constantemente. Al parecer, los resultados no son tan favorables, por eso la urgencia.

Es muy probable que, de aquí en adelante, veamos una caída en picada de la aprobación de AMLO y su partido. Ante esta situación, el presidente intentará concentrar (aún más) el poder en su persona y hacerse del presupuesto de egresos sin la necesidad de rendir cuentas. Las consecuencias serán indudablemente menos transparencia, más corrupción, malas decisiones, menos resultados y más confrontación.

“No hay medias tintas… o se está con la transformación o se está en contra de la transformación del país” mencionó. Tiene razón, son tiempos de definiciones. Es necesario tomar partido ante todo lo que pasa en el país: la enorme corrupción que existe en este gobierno, las amenazas a la libertad de expresión, la falta de rendición de cuentas y las miles de mentiras que se dicen en la misa de las 7.

No hay transformación del país, nunca hubo tal, ni de cerca. Hoy, se siguen beneficiando solo unos cuantos de las contrataciones y obras públicas, el capitalismo de cuates goza de cabal salud. Tenemos un presidente sumamente conservador, que ve como caridad los derechos sociales, que piensa que la población debería agradecerle por cumplir con su trabajo. No es liberal, es autoritario. No defiende a los pobres, los deja a su suerte frente a la mayor crisis de la historia. No terminó con la mafia del poder, se volvió parte de ella. No se acabó la corrupción, solo cambió de beneficiarios.

En el pasado he tenido muchas dudas en entregar mi voto a los partidos existentes. La oferta política es limitada y las opciones no me convencen del todo. Esta vez es diferente. El daño al país es enorme, tardaremos años en recuperarnos. Y será mucho peor si no tenemos contrapesos que pongan limites al presidente. No para que le lleven la contra en todo, sino para lo obliguen a gobernar, corrijan lo que se haga mal y, sobre todo, que escuchen a la sociedad civil e integren sus propuestas para la definición de políticas públicas y solución de problemas sociales.

Así, sin medias tintas, me declaro en contra de la mal llamada cuarta transformación. Sé las opciones políticas que tenemos del otro lado no son las mejores. Pero también debemos participar e involucrarnos. Si las opciones que tenemos no nos convencen, habrá que construir nuevas.

 

Twitter: @ovalle_omar

 

 

 

 

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Omar Ovalle

Especialista en Economía y Finanzas