Pruebas, pruebas, pruebas…

Pruebas, pruebas, pruebas…

Foto: Reuters

11-05-2020

Al igual que muchos, he tenido muchas dudas acerca de los datos que nos proporciona día con día la Secretaría de Salud acerca del Covid-19. En repetidas ocasiones, se presentan datos diferentes a los que reportan los gobiernos estatales en sus reportes locales. Las inconsistencias generan dudas e incertidumbre.

En lo personal, considero cuestionables muchas decisiones que ha tomado el Gobierno desde que comenzaron los contagios de Covid-19. Muchas de estas decisiones son basadas en el tan cuestionado Modelo Centinela. Un modelo de seguimiento epidemiológico que no intenta identificar todos los casos, solo tener una muestra para poder imaginarnos el tamaño del problema. Nunca tuvimos una respuesta del por qué se eligió este modelo sobre otros que pudieran brindar información más precisa. Tenemos información incompleta para tomar decisiones.  

Pero, más allá de esto, hay algo que me resulta preocupante: el numero de pruebas realizadas. En total, hasta el 9 de mayo, México había realizado 0.83 pruebas por cada mil habitantes. Para poner esto en comparación, Colombia realizó 2.85 pruebas por cada 1000 hab., 5.4 veces más que nosotros. Otro ejemplo es Chile, que aplicó 14.01 pruebas por cada 1000 hab., es decir, 16.9 veces más que México. Y por supuesto también nos quedamos muy rezagados comprados con Estados Unidos, que ha hecho 26.31 pruebas por cada 1000 hab., o 31.7 veces más.

La OCDE reportó que México es el país que menos pruebas realiza de todos los pertenecientes a dicha organización. No he encontrado una explicación que dé respuesta a la falta de pruebas. Sin pruebas no podemos tener la certeza de que en realidad los contagios se están reduciendo y vamos aplanando la curva, como ha mencionado el presidente.

Pero me resultó más inquietante que, hace pocos días, comenzaron a disminuir el numero de pruebas realizadas diarias. De acuerdo con el sitio Our World In Data (Nuestro Mundo en Datos), el 6 de mayo, México realizó 0.03 pruebas por cada 1000 hab., sin embargo, para el 9 de mayo, ese indicadora había caído a 0.01 pruebas por cada mil habitantes. Es decir, las pruebas se redujeron a tan solo un tercio de lo que se venia haciendo. ¿Por qué? ¿No se supone que deberíamos aumentar nuestra capacidad de seguimiento en lugar de reducirlo? ¿No hay pruebas?

Resulta contradictoria esta conducta. Sobre todo, porque la Secretaría de Salud estimó que el pico de casos diarios se daría entre el 8 y 10 de mayo. ¿No debería haber más pruebas para confirmar si realmente llegamos al pico y los contagios comenzaron a reducirse?

Todos los organismos internacionales, principalmente la Organización Mundial de la Salud, han insistido en que se debe aumentar la capacidad para realizar pruebas. Esto es fundamental para identificar, aislar y atender a los probables contagios y así evitar brotes.

Mientras todos los países aplican más pruebas diarias, aquí hacemos lo contrario. No entiendo la negación del Gobierno de México para no hacer lo que dicta la lógica y el sentido común.

Sin una vacuna contra el virus, realizar pruebas es un pilar esencial para terminar el confinamiento lo antes posible. También lo es para regresar a nuestras actividades con menos riesgo y la certeza de que realmente los contagios están disminuyendo.

Si no aplicamos pruebas, vamos a ciegas por un camino que ya era oscuro. No podemos negarnos a ver la realidad. No hacerlo puede ser muy riesgoso y resultará más complicado volver a la normalidad.

 

Twitter: @ovalle_omar

 

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Omar Ovalle

Especialista en Economía y Finanzas