Oportunidad perdida

Oportunidad perdida

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20-02-2020

México es un país con muchos problemas, algunos crónicos. La corrupción, la falta de servicios públicos de calidad, la inseguridad, la pobreza, la desigualdad y un largo etcétera que podemos añadir a la lista. Cada uno de estos problemas son complejos y requieren medidas particulares e interdisciplinarias. Pero a pesar de la diversidad de estos problemas, para resolverlos existe un denominador común: necesitan recursos.

Necesitamos una Reforma Fiscal que aumente los ingresos del gobierno, pero que también cambie las reglas del juego en como gastamos y para qué obtenemos deuda. Estos tres componentes deben ser el centro de una discusión profunda para afrontar los problemas que tenemos y los que están por venir.

Y no es que no se haya sabido antes. En otros momentos del tiempo no se ha querido o no se llegaron a los acuerdos políticos necesarios.

El PRI pudo hacerlo cuando era partido único, tenía el control absoluto de todo el país y solo se necesitaba voluntad política. Nunca la hubo por no querer molestar a los empresarios y no disgustar a una sociedad que poco a poco se cansaba de ellos.

 

El PAN, con Vicente Fox y Felipe Calderón, no pudieron. Nunca tuvieron mayoría en el Congreso que les permitiera realizar cambios de fondo. Los cambios que se hicieron no fueron significativos debido a que no pudieron generar los consensos en las Cámaras.

Peña Nieto, del PRI nuevamente, a través del Pacto por México, logró sacar una Reforma Fiscal en 2013 que, si bien no resolvía los problemas de fondo, pudo compensar la falta de ingresos petroleros que disminuirían en años siguientes. Un acierto que no compensa todos los errores de su sexenio.

Hoy tenemos a AMLO en la presidencia. Un presidente que llegó con altos niveles de aprobación y con una votación histórica que le dio la legitimidad que no se tenía en tiempos de la democracia moderna. No solo eso, también ganó las dos Cámara teniendo un control que no se veía desde los tiempos del presidencialismo.

Las necesidades de un país pocas veces coinciden con los tiempos políticos. En las elecciones de 2018 lo hicieron. Nuestro país tiene un serio problema de pensiones, una falta de recursos importante, una necesidad cada vez más apremiante por un sistema de salud público de calidad, una falta de inversión pública y privada que detone crecimiento y muchos más que no terminaríamos de enunciar.

Las condiciones iniciales del sexenio de AMLO y las necesidades del país fueron la combinación perfecta para impulsar cambios profundos en un país que lo necesita urgentemente.

Una Reforma Fiscal nunca será bien vista por la sociedad, ¿a quién le gusta que el cobren más impuestos? Probablemente impulsar esta Reforma desde el inicio de su sexenio no hubiera generado simpatías en el grueso de la sociedad, pero sí le hubiera dado algo que AMLO tanto desea: un lugar en los libros de historia como un presidente que realmente se preocupó por el país.

Sin embargo, pienso, esta oportunidad ya se perdió. Se perdió porque el presidente ha ido perdiendo su popularidad poco a poco, desde la liberación de Ovidio Guzmán en Sinaloa y los lamentables feminicidios que hemos presenciado en días recientes, el presidente ha ido perdiendo el control de la agenda. Cada vez se notan más torpes sus respuestas y su falta de empatía le está haciendo perder adeptos. No podrá recuperar la aprobación con la que inició el sexenio.

Por otro lado, aunque aún conserva la mayoría en el Congreso, no querrán disgustar a la sociedad con más impuestos teniendo la elección de 2021 en puerta. Y precisamente creo que, aunque MORENA, el partido del presidente, logrará un buen número de diputados en la próxima elección, serán menos de los que hoy tiene, lo que los llevará a un impasse legislativo.

Nuevamente encontramos una disociación entre las necesidades del país y los tiempos políticos. Se pierde le oportunidad de que nuestros adultos mayores tengan una prensión digna, de construir un sistema de salud universal, de invertir en proyectos que detonen el crecimiento, de atender la emergencia climática y, sobre todo, de asegurar el futuro de las próximas generaciones. Y se perdió porque el presidente no quiso gastar su capital político en una Reforma Fiscal, prefirió hacerlo en una rifa sin sentido o en defender a personajes como Barttlet.

@ovalle_omar

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Otra perspectiva

Omar Ovalle

Especialista en Economía y Finanzas