Moralmente sobrevalorados

Moralmente sobrevalorados

Foto: Internet

30-01-2020

La presente administración, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, ya lleva un poco más de un año en el poder. Aunque con poco que presumir, la aprobación del presidente se encuentra en niveles bastante elevados.

Ello no ha impedido que las críticas, muchas veces fundamentadas, se hagan presentes.  Muchas decisiones que se han tomado han sido controversiales, por decir lo menos. Sin embargo, y a pesar de esto, el presidente y sus correligionarios han hecho caso omiso de quienes se atreven a levantar la voz, argumentando que están moralmente derrotados.

Organizaciones sociales y civiles, periodistas, activistas, intelectuales, partidos políticos y todo aquel que no esté de acuerdo han sido acusados de lo mismo.

El argumento de que están “moralmente derrotados”, hace alusión a dos cosas: primero, una mención directa a sus enemigos políticos, quienes gobernaron en el pasado e hicieron las cosas mal, por lo que no tienen autoridad moral para criticar. Segundo, que ellos, el presidente y quienes lo siguen, sí la tienen y, por lo tanto, son moralmente superiores a sus adversarios y críticos.

La moral es sumamente subjetiva y cada quien puede tener diferentes concepciones, en consecuencia, es muy difícil medirla, ya que todos tenemos diferentes estándares. A pesar de ello, sí podemos medir la moral de quienes hoy gobiernan bajo los estándares que ellos mismos se impusieron y que es precisamente lo mínimo que se esperaría de su actuar.

Por lo tanto, un gobierno que se rehúsa a investigar el inexplicable enriquecimiento de Manuel Barttlet, responsable de la caída del sistema en el 88 y quien ha pasado toda su vida en la política, y que lo exonera con el mismo cinismo que Virgilio Andrade exoneró a Peña Nieto, NO es moralmente superior.

Un gobierno que, por acción, omisión o torpeza, creó desabasto de medicinas para atender padecimientos como cáncer y VIH, dejando sin tratamientos a hombres, mujeres y niños, sobre todo de bajos recursos, y que, ante la crisis, culpó al director de un hospital que poco o nada tiene que ver con el suministro de medicamentos, NO es moralmente superior.

Un gobierno que otorga el 78% de los contratos públicos por adjudicación directa, que además había dicho que prohibiría esta práctica, NO es moralmente superior. 

Un gobierno que designa a Alfonso Romo como Coordinador del Gabinete para Crecimiento Económico, quien fuera acusado por Carlos Urzua por tener conflicto de interés, NO es moralmente superior.

Un gobierno que no escucha las demandas de justicia y paz de las víctimas, que, en palabras del Subsecretario de Gobernación, Ricardo Peralta, aludió los reclamos al refrán “a chillidos de marrano, oídos de carnicero”, y que, además, calla como momia (para utilizar palabras del presidente) ante los 35,588 homicidios en 2019, el año más violento desde que se tiene registro, NO es moralmente superior.

Un gobierno que sacrificó a los migrantes, poniendo al servicio de Donald Trump la Guardia Nacional para retenerlos en la frontera sur del país, violentando sus derechos humanos y, al mismo tiempo, otorgándole un regalo para su campaña presidencial que alienta su discurso xenófobo, NO es moralmente superior.

Un gobierno que entrega insumos para la producción a campesinos de mala calidad, semilla con gorgojo (justo como lo mencionó el presidente en un spot de campaña), afectando los ingresos de pequeños productores y disminuyendo, por consecuencia, la producción de maíz en el estado de Guerrero, dejando a los afectados sin respuesta alguna de quién se hará responsable, NO es moralmente superior.

Y así nos podríamos ir con diversos ejemplos de lo que ha transcurrido en 14 meses de gobierno: el caso de Sinaloa, la falta de transparencia, el desabasto de gasolina y la supuesta lucha contra el huachicol, etc.

Este gobierno NO es moralmente superior a sus antecesores, a sus adversarios políticos o sus detractores, pero sí está moralmente sobrevalorado. Deberían enfocarse en entregar resultados y no sólo generar expectativas. De seguir así, el argumento de la “autoridad moral” se desgastará cuando la realidad se imponga. Eso no tardará mucho.

 

@ovalle_omar

 

Otra perspectiva

Omar Ovalle

Especialista en Economía y Finanzas