Perpetuar la precariedad

Perpetuar la precariedad

Foto: Internet

01-08-2019

El día miércoles, el INEGI dio a conocer la estimación oportuna del Producto Interno Bruto (PIB) para el segundo trimestre del año. Crecimos 0.1% comparado con el trimestre anterior, salvándonos así de la recesión técnica (que son dos trimestres consecutivos negativos). Un crecimiento muy cercano a nada, y, al ser una estimación, aun cuenta con un margen de error que podría aumentar o disminuir de manera marginal.

El (casi) nulo crecimiento económico se debe principalmente a factores internos. Existe uno en particular que ha estancado la actividad económica: el subejercicio del gasto público. Poco antes de publicar el dato del crecimiento del PIB, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anunció que existe un subejercicio por $174,484 millones de pesos, la gran mayoría de estos ($123.275.5 MDP) en el gasto programable.

La visión del presidente López Obrador acerca de la relación estado-economía es contradictoria. Por un lado, busca que el gobierno sea el mayor proveedor de bienes y servicios públicos para la población, pero reduce el personal de sus dependencias lo que limita la capacidad de acción del mismo gobierno y retiene el presupuesto evitando que este tenga efectos multiplicadores en los diferentes sectores del país.

Crecemos poco, pero hay más desarrollo, dice el presidente, haciendo referencia a que ya no se roban los recursos y estos si llegan a la gente más pobre. Su premisa, de ser correcta, tendría algo de cierto. Diversos programas entregan recursos vía transferencias directas a los beneficiarios, suponiendo que no hay corrupción y que realmente llegan a los más pobres, esto podría tener un aumento en el ingreso de las personas, dándoles una mayor capacidad de consumo.

Sin embargo, no todo es cierto. Primero que nada, los recursos están siendo entregados con base a un padrón de dudosa procedencia, levantado por “Servidores de la Nación”, personas no calificadas para este trabajo, y sin una metodología clara. Esto pone en duda que las personas que están recibiendo recursos realmente sean quienes más lo necesitan. Además de eso, pone en riesgo los objetivos de los recursos, dando espacio a la opacidad y la discrecionalidad.

Por otro lado, las transferencias no sustituyen los servicios públicos que el gobierno está obligado a proveer. Por el contrario, lo empeoran al limitar la cantidad y la calidad de estos al contar con recursos limitados.

El reemplazo de las Estancias Infantiles por dinero en efectivo, deja a la deriva a madres solteras trabajadoras al limitarle las opciones en donde pueden dejar a sus hijos y obligándolas a encontrar servicios de peor calidad (en caso de haberlos).

De la misma manera los programas como Precios de Garantía o Producción para el Bienestar aumentan el ingreso de los productores, pero de ninguna manera esto sustituye la falta de infraestructura en caminos, presas, riego, entre otras, que es necesaria para la producción y comercialización.

A pesar del subejercicio en el Gobierno Federal, los programas prioritarios de AMLO son los únicos que han tenido un avance en su aplicación, algunos incluso ya se han gastado todos los recursos que tenían programados para todo el año.

Existe diversos problemas graves con este tipo de programas: de no tener otro componente además de la trasferencia de recursos, estos suelen perpetuar la precariedad de las personas de bajos recursos, al volverlas dependientes de estos subsidios, impidiéndoles mejorar su calidad de vida por sus propios medios. De la misma manera, estos programas suelen ser una pesada carga fiscal, ya que los padrones suelen crecer más rápido que los recursos para atender a los posibles beneficiarios.

No sé si el presidente esté mal asesorado o esto sea una acción deliberada. Pienso que un poco de ambos. Lo cierto es que los programas que se están aplicando no generarán el desarrollo o crecimiento económico que se ha prometido. Tarde o temprano la realidad alcanzará y los “otros datos” del presidente no se verán reflejados en la calidad de vida de la población.

 

 

 

 

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Omar Ovalle

Especialista en Economía y Finanzas