La endeble democracia

La endeble democracia

Foto: Internet

29-01-2018

La democracia ha sido la manera en que nos hemos organizado como sociedad y es, hasta ahora y con todos sus defectos, el mejor sistema gobierno. La democracia depende de la participación de los ciudadanos para ejercer su derecho a elegir, pero también depende de instituciones autónomas que la fortalezcan y de participantes que respeten sus reglas y resultados.

Es muy difícil encontrar una democracia plena en donde todos se encuentren representados. Es por ello que la democracia debería de ser las decisiones de las mayorías, sin violentar los derechos de las minorías. Algo muy difícil de lograr en una sociedad pluricultural como la nuestra.

Un gobierno democrático está constituido por pesos y contrapesos. Los gobiernos locales, congresos, organismos autónomos e instituciones legales que regulan la actividad política y electoral sirven como mecanismos de negociación y participación para que nadie pueda imponerse de manera unilateral.  

Sin embargo, la democracia también tiene muchas debilidades. Los mecanismos de participación se encuentran abiertos para todos, inclusive para quienes intenten socavar las libertades y la participación para imponer un gobierno autoritario. Las democracias viven con las elecciones y la participación de la sociedad, y es por las mismas elecciones que pueden morir al elegir erróneamente.

La teoría dice que, si un gobernante no entrega buenos resultados, su partido será castigado por los electores eligiendo otra opción de la oferta electoral. La alternancia ayuda a fortalecer la democracia cuando se tienen reglas claras y se respetan los resultados de las elecciones. Los ciudadanos obtienen distintas visiones de país y evalúan los resultados de acuerdo con sus necesidades. Se supondría que es un ganar-ganar.

La democracia mexicana no ha cumplido las expectativas de la sociedad. Dos encuestas internacionales dan cuenta de ello. Pew Research Center (PRC) en su estudio “Globally, Broad Support for Representative and Direct Democracy” nos dice que tan sólo el 6% de los mexicanos están de acuerdo en cómo funciona la democracia. Por otro lado, Latinobarómetro en su Reporte 2017 otorga un 18% a la misma pregunta. Es decir, entre 8 y 9 de cada 10 personas están inconformes con la democracia en México. Un numero demasiado elevado.

En México las personas no confían en la democracia. El árbitro, el INE, ha tenido claroscuros en su actuar. Pero, más allá de eso, los jugadores, los partidos, no se cansan de romper las reglas y exigirle al INE que sancione a sus competidores y perdone sus irregularidades. No se respetan las reglas del juego y el árbitro sigue sin tener la autoridad necesaria. Finalmente, la sociedad tampoco encuentra espacios de participación, estos que están reservados para los dueños de los partidos que se han convertido en una especia de caciques electorales. Es una democracia dirigida.

La insatisfacción con la democracia está ligada a otra variable fundamental: la confianza en el gobierno. Por su parte PRC menciona que tan sólo el 17% de la sociedad confía en el gobierno nacional. Los resultados de Latinobarómetro son muy similares, su estudio sólo otorga un 15% de confianza.

¿Cómo es posible que un gobierno, emanado en un proceso democrático, genere tanta desconfianza en hacia sus gobernados?

Los escándalos de corrupción del presente gobierno han deteriorado su imagen hasta su peor nivel. El avance en el acceso a la información ha generado una sociedad mas informada y exigente ante estos temas. Por otro lado, la legitimidad del gobierno está en duda debido al clientelismo y al uso de recursos públicos para inclinar la balanza hacia el partido gobernante. Finalmente, en una entrega pasada (“Segunda Vuelta”, 2017, http://mexiconuevaera.com/opinion/omar-ovalle/otra-perspectiva/2017/06/1...), habíamos comentado que el gobierno actual fue elegido con tan sólo el 24% de los potenciales votantes. Es decir, 76% no votó por la actual administración. Estas son mayorías ficticias que no dan legitimidad a los gobiernos.

El caso de México no es aislado. Las encuestas citadas muestran que la desconfianza hacia los gobiernos y la insatisfacción con la democracia son tendencias internacionales. Un problema estructural debido a que la sociedad es más exigente ante sus gobernantes que en el pasado.

Los problemas antes mencionados son menores en países con mayores niveles de ingresos. La desconfianza hacia el gobierno es menor y se encuentran más satisfechos con su sistema democrático. En México, una democracia en plena construcción, estos problemas resultan importantes debido a que el descontento de la sociedad puede verse reflejado en las próximas elecciones. Cuando la democracia no da resultados, las personas buscan la respuesta en un líder con la capacidad de resolver esos problemas por ellos. Una especie de dictador benévolo.

Aún con sus defectos, la democracia sigue siendo la mejor forma de gobierno que tenemos. Es nuestra obligación fortalecer y consolidar la democracia. Ejercer nuestro derecho a elegir libremente es el primer paso para ello. En julio del presente año, nuestra democracia se pondrá a prueba. Las descalificaciones por parte de los partidos no ayudan. La intervención del gobierno con el uso de recursos públicos deteriora la libertad de las personas y entorpece los pocos avances que tenemos en la materia. Esta es la democracia que tenemos y debemos seguir construyéndola.

@ovalle_omar

 

Otra perspectiva

Omar Ovalle

Especialista en Economía y Finanzas