Vacuna anti COVID está en México, se teme su politización

Vacuna anti COVID está en México, se teme su politización

Foto: Reuters

Como si hubiese logrado la victoria frente a un enemigo gigante, Andrés Manuel López Obrador, cacarea la adquisición y eventual aplicación, en primera etapa, al personal del sector salud, de la vacuna anti COVID, que sin dejar de ser una excelente noticia, la Transformación de 4ª festina, alharaquea lo que es su obligación, tardía como siempre, pues luego de más de 1 millón 205 mil contagiados y 111 mil 700 fallecidos (al 10 de diciembre 2020) por la fallida reacción y desinteresada atención del Gobierno de México, hoy dos sujetos quieren colgarse la medalla “de éxito”, aunque saben que su indiferencia desde marzo/junio, originó la catástrofe epidemiológica que padecemos.

 

¡Ya está la vacuna en México! campanean “los floreros” de López Obrador. Qué bueno, bienvenida pero la situación es aprovechada para politizarla, por el momento pre, pre electoral hacia junio de 2021, en donde habremos de acudir a las urnas para elegir 500 nuevos zánganos -perdón- diputadetes federales; 15 gobernaturas y sus congresos locales, la Cámara de Diputados y 16 Alcaldías en la CDMX, entre otros cargos públicos.

Causal, no casualmente los reactivos llegaron a México en el momento inadecuado, pues de ello ya se colgaron quienes administran (no gobiernan) la vida de 130 millones de mexicanos, sacarán raja política Morena y T4a ante una inminente derrota y dejar de ser mayoría en la Cámara Baja para frenar los ímpetus y desbordadas reformas constitucionales de López Obrador para adecuar la Carta Magna a sus perversas intenciones tiránicas.

En el manejo de la información sobre la vacuna, la vocería de AMLO sigue fallando al ponderar el nombre del mesías, por encima de las acciones y resultados.

En un Boletín de Prensa del sector salud, recuerde que todo pasa, sanciona, da la bendición y “suelta” el comunicado la oficina de Jesús Ramírez Cuevas, quien dispone que primero se mencione “al jefe” y luego los logros. Bien, en ese documento se señala que “por disposición” del presidente, las vacunas serán aplicadas a los “héroes anónimos”, los empleados del sector salud, en una primera etapa, etc. Qué bueno, pero esa información oficial resalta “el culto a la personalidad”, para que “adoremos” al Peje, cuando el término “disposición” es un mensaje subliminal y tendencioso.

Es obligación de la autoridad responder a las necesidades de la población y en esta tragedia nacional (por muertos, contagiados y sospechosos) no importa el quién sino el qué y el cómo.

En otro desacierto y oportunismo político/electoral (¡¡en diciembre 2020!!) el canciller (jajajajaja) Marcelo Ebrard, -el ajonjolí de todos los moles- en una mañanera al informar la concreción para México de las vacunas anti COVID, dijo en postura triunfalista, inadecuada, presuntuosa “misión cumplida” No. No, Marcelo el encargo no está concluido. Alharaqueó con su responsabilidad, su obligación, la encomienda, pero para “cantar victoria” no fue el lugar, el momento, ni la ocasión.

Quiso congraciarse con los mexicanos pues el tipo busca la candidatura de Morena a la presidencia de México para ¡2024!, o antes, en 2022, con aquello de la Revocación de Mandato. En emergencia sanitaria, el sujeto haciendo futurismo político.

La perversidad de López Obrador es indignante. Apenas unos días atrás su prima/hermana Felipa Obrador Olán, fue exhibida mediáticamente enredes sociales, medios de información radio, televisión, diarios, de corruptelas de sus empresas con Petróleos Mexicanos (Pemex) al otorgarle varios contratos seudo lícitos por más de 365 millones de pesos en menos de dos años.

El nepotismo, corrupción, complicidad e influyentismo con el pariente; la omisión, opacidad y sumisión del Director General de la Empresa Productiva del Estado, Octavio Romero Oropeza, más la maledicencia de Felipa Obrador, lograron ganancias ilícitas, ilegales a la prima. El asunto sigue impune. Si bien, “el florero” Romero Oropeza, boletinó haber rescindido los contratos aludidos, la corrupción se consumó. De no haber sido exhibida por el periodista Carlos Loret de Mola en su Diario Digital “Latinus”, la tipa se hubiese salido con la suya.

Refiero esto, porque además de las perversidades citadas párrafos arriba, esto suena también como “cortina de humo”, para desviar la atención popular hacia los tufos de la corrupción e impunidad que reinan dentro de la familia del tabasqueño.

La gente habla, se interesa, comenta sobre las vacunas, para hacerla olvidar las corruptelas de Pío, Arturo, Ramiro, Concepción, Carolina, los López Beltrán, Ebrard, Napito, Eréndira, Bartlett, Monreal, Delgado, Polenvsky, Cuitláhuac, Cuauhtémoc, y otros etcéteras, que tienen en putrefacción a AMLO, Morena, T4a.

Estupendo, un alivio la llegada de las inoculables, urge su aplicación, pero el llamado es a despolitizarlo, porque a pie juntillas los “floreros” de la T4a ya están llevando “agua a su molino”. De ahora en adelante, como tormento chino desde su nicho de poder, las mañaneras, El Peje convertirá en cantaleta la compra de los reactivos (insisto es su obligación), pero quiere influir en el colectivo popular que se convirtió en el “salvador” de los mexicanos, que fue Ebrard (su potencial sucesor) quien negoció inteligentemente la adquisición de éstas.

Pero olvida que fue la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la ONU quien apretó a los laboratorios a investigar, probar y lograr el antiviral. No fue trabajo de Ebrard, sino  interpósita persona para qué con los recursos económicos de los mexicanos (impuestos, penalizaciones, etc.) como se compraran las vacunas.

No es obra y gracia de la Transformación de 4ª. De hecho, es la aceptación de mea culpa por la tardía reacción ante la pandemia, de un gobierno de fetiches, tréboles de 4 hojas, detentes, ocurrencias y desorientación a lo largo del COVID.

No olvidemos que, por marzo, abril, mayo, López Obrador decía “es sólo un catarrito”, “no pasa nada” “abrácense, salgan a restaurantes con la familia para reactivar la economía”, “el cubrebocas no es necesario” Cuando mostró en una mañanera, estampitas, escapulario, fetiches, y se inventó la frase “detente enemigo, el corazón de Jesús está conmigo” para ahuyentar al Coronavirus, desde luego sin utilizar el cubrebocas, ni respetar la sana distancia.

En otra ocasión una asistente de Palacio Nacional, con botella de gel anti bacterial pretendió aplicarlo, a López, de manera grotesca golpeó el recipiente y dijo no. Acto indecente.

Con esos detalles, irresponsabilidad, desdén, indiferencia, Andrés Manuel se llevó la emergencia sanitaria, dando consejos, pero no acatándolos, como si fuera inmune o enviado del Cielo, hasta el día en que el Director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, lo exhibió públicamente a nivel mundial al exigirle “tomar en serio la pandemia”

En redes sociales el funcionario multinacional acusó “México está en mala situación frente a la epidemia que vio duplicar el número de casos y muertes en el mes de noviembre”. Fue más crítico “queremos pedir a México que tome muy en serio el azote del virus. El líder debe ser modelo en el uso de mascarillas. La gente quiere comunicación muy clara. Si ve en carteles que la autoridad no cumple se convierte en confusión”

Adhanom fue contundente al concluir “pido al gobierno de México que sea serio, la autoridad debe ser ejemplo”

Las vacunas contra COVID están en México, sólo inquieta a la sociedad el uso político que la T4a le dé. Si 1 millón 205 mil y pico de contagiados no es razón suficiente para respetar la angustia de los familiares en el trance, estaremos ante una sinrazón enfermiza de poder y de “culto a la personalidad” porque por su decisión pisotearía la dignidad, derechos humanos y la vida misma de quienes tienen angustia de ser ignorados por un capricho personal.

 

 

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Luis Repper Jaramillo

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