Foro Económico Mundial fifí e indiferente para López

Foro Económico Mundial fifí e indiferente para López

Foto: Internet 

 

Por segundo año consecutivo (2019 y 2020) el inquilino de Palacio Nacional, no asistió al Foro Económico Mundial, conocido como la Reunión de Davos, Suiza, que año con año se encuentran los líderes políticos mundiales y los dueños, CIOS o magnates de las empresas más importantes del orbe, en donde además de exponer los temas coyunturales es oportunidad para intercambiar, negociar, abrir mercados económicos, financieros, empresariales y destacar los avances de cada país para cerrar negocios o abrir fronteras a nuevas inversiones extranjeras.

México es país permanentemente invitado y los expresidentes concurrían para establecer relaciones de todo tipo, incluidas personales, pensando en el futuro una vez concluido su sexenio. Davos es un nicho de mercado trascendente, especialmente para los países “emergentes” como el nuestro, que no forma parte del selecto Grupo de los 8 y de los 20, que integran las naciones más industrializadas del planeta.

Sin embargo, para Andrés Manuel López Obrador, esa plataforma internacional es fifí, intrascendente, es una reunión de élites; mezquina visión y pobre razonamiento, cuando México lo que más necesita en este momento es dinero foráneo, que no es otra cosa que demostrar confianza, certeza, seguridad, de un gobierno que inicia, sí, pero que comenzó con el pie izquierdo, por el populismo y las decisiones fatuas, que alejan a los capitales externos ante el miedo de una decisión errónea, equívoca o descabellada de López, como rifar el avión presidencial TP01 a través de la “suerte” que da una Lotería.

Las decisiones lopezobradoristas en sólo 14 meses han hundido a México y sacado de los Toptens más importantes del mundo, como el de los Países más Atractivos para Inversión Extranjera, que todavía en 2018 formó parte de éste selecto grupo.

Pero la razón es obvia, ningún capital extranjero quiere invertir en un país con mandatario populista (que en campaña electoral promete, promete y promete). Ya en el poder “chaquetea”, da la espalda a los votantes y viola su propia palabra. Así es Andrés Manuel.

Al respecto la empresa Price Waterhouse Cooper (PwC), en su análisis 2019, señaló tres factores que obligaron la salida de nuestro país del Top Ten: populismo, inseguridad e incertidumbre. Por esos factores, que padecemos los  mexicanos, dejamos de estar en el grupo de naciones altamente confiables para captar Inversión Extrajera Directa (IED).

Similar visión tuvo en el mismo periodo la Conferencia de la Organización de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), que en su lista de los 10 países confiables incluyen a Estados Unidos,  China, Singapur, Brasil, Reino Unido, Hong Kong, Francia, India, Canadá y Alemania, excluido México, pese a haber concretado el T-MEC, con Estados Unidos y Canadá, pero el estigma del populismo, los resultados (0.00% de crecimiento económico 2019), la inseguridad y las ocurrencias son las consecuencias del fracaso mexicano.

Es explicable la razón por la que Andrés Manuel no fue a Davos, Suiza: miedo al ridículo, a la sorna, a no saber explicar por qué en 14 meses México está en recesión, por qué no es confiable, por qué es populista y deshonra su palabra; a lo que suma no hablar, ni entender el idioma oficial del Foro Económico Mundial, inglés, aunque llevase traductor, sería un “mono” sentado sin saber qué decir o comprender.

En su banal argumento de no acudir a Davos, López Obrador esgrimió una barrabasada.

De verdad, amigos lectores, chequen sus “razones” que mueven a lo estúpido, a la ocurrencia, a la excusa vacía y torpe. En respuesta a la pregunta de por qué no asistiría al Foro Económico Mundial, dijo (cito textual) “mi ausencia obedece a las responsabilidades que demanda mi presencia en México, particularmente, el Plan contra el robo de combustible (huachicol)”

Andrés, llevas 1 año 2 meses “combatiendo” la ordeña de gasolinas, diésel y gas, la situación empeora, no has resuelto nada, tu presencia es innecesaria, contigo y sin ti, los carteles del huachicol hacen de las suyas con resultados lamentables: muertes, simulación, pérdidas millonarias para el erario público. Colusión, omisión y complicidad de funcionarios de la Transformación de 4ª  están detrás del delito federal que no puedes, no sabes o no quieres corregir. Así que ese argumento es insostenible.

No conforme con esta mentira, se atrevió a dar otra explicación inverosímil: “yo no puedo salir ahora (el año pasado tampoco, Andrés) no sólo por esto (huachicol)… pero vean esto: sino porque tengo que echar a andar todo el gobierno en estos meses (¡¡un año dos meses después de protestar el cargo, Andrés!! Eso es estúpido) y no puedo despegarme del trabajo aquí en la Ciudad ni en el país”

¿Esas son razones de peso del mandatario del país más hermoso, grande y único, con 127 millones de habitantes?

No cabe duda Congreso de la Unión, urge obligar a López Obrador a ponerse en manos de un psiquiatra profesional porque quien detenta el poder político no debe padecer problemas mentales: esquizofrenia paranoide, oligofrenia, hipoxia cerebral, disartria. Además narcisismo, soberbia, megalomanía, síntomas que manifiesta el inquilino de Palacio Nacional, de ahí sus ocurrencias como rifar el avión presidencial, suspender la construcción del NAIM, imponer el Tren Maya, improvisar un aeropuerto militar como  internacional, aunque el sitio sea inviable por el riesgo que representa.

El Peje es adorador de presidentes dictadores como Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Evo Morales (ex), Daniel Ortega, Jair Bolsonaro, etc. Esto no está mal, si fuese un simple ciudadano… pero estar al frente de México adulando a tiranos es un riesgo latente y lo está madurando, imponer una dictadura, siendo México republicano, demócrata, autosuficiente, nacionalista, etc. Su anhelo es muestra de trastornos mentales. El llamado es a tiempo. No vayamos a lamentarlo más pronto que tarde.

Pese a los argumentos banales de su ausencia en el FEM, López Obrador y México perdieron la oportunidad de tener contacto con 53 Jefes de Estado y de Gobierno, como Donald Trump (quien a pesar de enfrentar en su país un juicio político, no le impidió acudir sabedor de la importancia y trascendencia de la reunión anual), Ángela Merkel, Canciller Alemana, Vladimir Putin, Presidente ruso, Pedro Sánchez, mandatario español, entre otros.

Es un hecho. La nula visión global de Andrés Manuel, motu propio valora la importancia de México ante el mundo de “muy poca monta”. Mandó en su representación a una segundona del gabinete legal, Graciela Márquez (desconocida para los lobos mundiales políticos, financieros, comerciales y económicos), Secretaria de Economía de la T4a, sólo como espectadora, sin capacidad ni autoridad de decidir por México. Fue una enviada de piedra, sólo para cubrir el expediente de sentarse en la silla destinada a nuestro país.

Hay que ser realistas, sin menospreciar la capacidad de Márquez Colín, su papel fue intrascendente pues sólo trató temas con segundones como ella, el panorama estratégico de América Latina, los retos del comercio internacional, la industria 4.0 y manufactura avanzada.

Expuso ante mínima asistencia la ponencia “oportunidades económicas de México y el futuro de la interdependencia económica global” ¿What?

Su logro más grande en Davos, fue reunirse, sin llegar a acuerdos o convenios que favorezcan a México, con representantes de organismos económicos internacionales como Roberto Azevédo, Director General de la OMC, y Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Nada más que comentar de la presencia mexicana en el World Economic Forum, en Davos, Suiza, desdeñado, ignorado, minimizado, por la incapacidad política de Andrés Manuel López Obrador, quien en 1 año dos meses en Palacio Nacional no ha tenido rose internacional, desconoce qué es la globalización, desaíra encuentros con líderes mundiales por su ínfima preparación y nulo perfil profesional para el cargo.

Enorme oportunidad ha perdido López Obrador de compartir, intercambiar, lograr presencia, acuerdos, intercambio con los “lobos” mundiales en política, finanzas, empresa, comercio, turismo, etc. Al inasistir en dos ocasiones al Foro demuestra pánico, miedo, temor a enfrentar su realidad, no saber qué hacer ante auténticos líderes, siendo un enano improvisado Jefe de Estado, soberbio que sólo respetan sus chairos, amlovers, botts, convenencieros, “pagados”, acarreados y familiares. Inadaptado a la globalización.

Ese no es el mandatario que México necesita. Se equivocaron 30 millones de crédulos. Hoy padecen su realidad. Se lo merecen.

Pero 55 millones más padecemos, lamentamos y exigimos su remoción, corrección y practicarse exámenes psicológicos, pues su patología es exponencial y muestra de desequilibrio mental.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Luis Repper Jaramillo

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