Ley Anticorrupción debe ir por Carlos Romero Deschamps

Ley Anticorrupción debe ir por Carlos Romero Deschamps

Foto: Internet

 

De nada sirve contar con una Ley que castiga la corrupción y su hermana la impunidad si ésta no sanciona, elimina al infractor y sigue vergonzosamente cobrando salario del erario público, mantiene su fuero constitucional y sangra a quienes dice representar.

Mientras no se detenga y confisquen los bienes malhabidos los mexicanos no creeremos que el Ejecutivo y el Legislativo diseñaron y aprobaron un articulado que solucionará deshonestidad, el robo, la simulación, el engaño y la impunidad.

Me refiero a un caso que no sólo nacional, sino internacionalmente es conocido, viralizado, repudiado y vergonzoso, que exhibe a un Sistema gubernamental que protege, solapa y se colude con un rufián. Hablo desde luego del Senador del PRI, ´por Tamaulipas, Carlos Romero Deschamps, “líder” de un sindicato que ya no tiene empresa, pero la ex paraestatal Pemex, sigue adulándolo, otorgándole autoridad y recursos económicos sin que éste represente los intereses laborales, sociales y gremiales de  más de 113 mil trabajadores sindicalizados, jubilados, pensionados, transitorios, de confianza, etc. de la ahora Empresa Productiva del Estado (EPE).

Legalmente Romero Deschamps ya no lidera lo que fue el Empresa Productiva del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), pues al aprobarse y promulgarse la Reforma Energética y sus leyes secundarias, desapareció el ente que registra el Contrato Laboral  de los trabajadores, o sea PEMEX. Con la nueva legislación nació la Empresa Productiva del Estado y ésta debió modificar el estatus de la representación sindical, a través de Asambleas en las 36 secciones en que están divididas las plazas de trabajo; una vez aprobadas por los agremiados, reconocer y registrar al nuevo Comité Ejecutivo Nacional.

Sin embargo, al más puro estilo mexicano, de manera automática el “líder” dejó de ser Secretario General del STPRM y políticamente incorrecto lo mantienen como titular de lo que debería ser el Sindicato Nacional de Trabajadores de las Empresas Productivas del Estado, Subsidiarias y Filiales, que debería obtener reconocimiento oficial de la Secretaría del Trabajo, situación que no se dio, porque Romero Deschamps no ha sido votado, aprobado y reconocido por los auténticos trabajadores petroleros del país, por lo que su situación actual –como “líder” laboral- no existe, es espuria.

Pese a ello sigue siendo considerado –ilegalmente- Secretario General de un sindicato que ya no tiene Patrón (Pemex ya no existe) y recibiendo beneficios y canonjías de la Dirección General de la EPE, de las Secretarías del Trabajo y de Energía.

No sólo es esto, de suyo esta actitud oficial es una violación a la Ley Laboral, a lo que se suma la inconformidad del gremio (los verdaderos trabajadores de la industria) que rechazan la permanencia del Senador priista en el cargo. Además de tantos actos de corrupción, dilapidación e impunidad (familiar) de los recursos millonarios que el Clan Romero/Durán ha hecho de las cuotas sindicales, que todo mundo conoce; esto sería razón suficiente para desconocer el liderazgo del susodicho.

Es cuestionable que la Ley Anticorrupción esté a la casa de cuatro gobernadores (3 en funciones) del PRI, César Duarte Jaquez, de Chihuahua, Javier Duarte de Ochoa, de Veracruz; Roberto Borge Angulo, de Quintana Roo y Rodrigo Medina, ex de Nuevo León, por evidentes actos inmorales e ilegales en sus gestiones. De aplicarse la nueva ley les espera la cárcel.

Sin embargo, ni el Sistema ni el tricolor –por dignidad- quieren echarle todo el peso de la (nueva) Ley Anticorrupción a Carlos Romero Deschamps, quien él solo supera la dilapidación de recursos públicos, que sus 4 correligionarios juntos. Y la pregunta es obvia, ¿por qué no?, ¿qué sabe el Senador que es intocable?, ¿qué representa para el PRI y el Sistema, no fincarle la misma responsabilidad que sus 4 compañeros de partido, contemplada en la Ley mencionada?

Esta indefinición deja en el colectivo popular la certeza de que esta Ley tiene excepciones, que habrá chivos expiatorios (los gobernadores) para justificar que “va en serio la persecución a los corruptos”, ¿será?

Cientos de pruebas existen en contra de Romero Deschamps y sus hijos, José Carlos y Paulina, por sus dispendios, excesos, dilapidación, lujos innecesarios, despilfarro de dinero de las cuotas sindicales del gremio, documentadas a través de redes sociales, televisión, periódicos, revistas, radio, que no corresponden con el sueldo de Senador y trabajador de la EPE, que nos lleva a concluir que ese derroche es hurtado a los trabajadores petroleros.

La pasividad –por no decir complicidad- de las Secretarías del Trabajo, de Energía y la EPE, para precisar el estatus real del “líder” espurio del Sindicato, revela intereses creados, pues legalmente ya no existe el STPRM, tampoco el patrón Pemex, por lo que esa representación laboral debería estar acéfala, pese a existir un nuevo líder –Eliel Flores Ángeles- votado por las 36 secciones petroleras.

Lo saben Romero Deschamps, José Antonio González Anaya, Alfonso Navarrete Prida, Pedro Joaquín Coldwell, Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray, sólo que no han querido dar la Toma de Nota para terminar con más de 23 años de corrupción, francachelas e impunidad de Carlos Romero Deschamps, en el ya inexistente STPRM.

¿Cuánto tiempo más tendrán que esperar los verdaderos trabajadores de la industria petrolera para deshacerse de este corrupto e impune sujeto?, sólo es cuestión de que las autoridades federales se decidan a  aplicar el Estado de Derecho, aplicar la Ley Anticorrupción, auditar al “líder” espurio, a dar el golpe en la mesa y permitir un giro de 360º que de inicio a una nueva era del sindicalismo, no sólo en la industria petrolera, sino nacional, para que el sector retome el motor de la economía del país.

El gremio merece un líder honesto, de incuestionable probidad, comprometido social, familiar y económicamente con los asociados petroleros. Ese hombre ya existe, está vigente, sólo espera la decisión oficial.

La Ley Anticorrupción no debe ser selectiva pues dejaría de ser legal.

Si ya tienen en la mira a los 4 primeros funcionarios públicos indecentes: los Duarte, Borge y Medina, el quinto debería ser –aunque tenga fuero- el Senador y ex líder del STPRM, Carlos Romero Deschamps.

Pero el brazo legal de este instrumento debe extenderse a otros ex funcionarios públicos, cuyos nombres son ampliamente conocidos, así como sus corruptelas, citaré los más perversos, pero que gracias a un Sistema tolerante siguen en la impunidad: Humberto Moreira Valdez, Fidel Herrera Beltrán, Guillermo Padrés Elías (PAN), Felipe Calderón Hinojosa (PAN), Ulises Ruiz Ortiz, José Murat Casab.

Más aun, la Revista Forbes que circula en Estados Unidos, cabecea en un recuento de los 10 mexicanos más corruptos, su artículo: “México es considerado el país más corrupto de América Latina por la organización Transparencia Internacional” cita nombres y fotografías de los inmorales, que aprovechando su cargo público se enriquecieron vergonzosamente… Ellos son: Elba Esther Gordillo (en la cárcel), Carlos Romero Deschamps (impune), Raúl Salinas de Gortari, Genaro García Luna (PAN), Andrés Granier Melo, Tomás Yarrington Ruvalcaba (prófugo), Humberto Moreira Valdez (impune, ex líder del PRI), Fidel Herrera Beltrán, Arturo Montiel Rojas, Alejandra Sota (PAN, ex vocera de Felipe Calderón).

La publicación mensual insiste, “este indicador ofrece una advertencia de la continuidad del abuso del poder, tratos secretos y el soborno en la sociedad. En el caso de México, agrega, los partidos políticos, así como sus representantes y la policía son percibidos como los más corruptos”

Menudo trabajo tienen las autoridades mexicanas para cambiar la percepción popular de que todo en el gobierno es corrupto, ahora tienen su Ley para cazar, literalmente, a esta clase indecente. Empezaron con 4, falta miles, sí miles, que aun están en funciones. Vayan por ellos y les creeremos.

Sólo queda por decir: en este inmoral cáncer burocrático “no son todos los que están, ni están todos los que son”. La Ley Anticorrupción tiene la palabra.

 

 

 

 

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Luis Repper Jaramillo

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