En la CDMX reina la inseguridad, el atraco, la indolencia oficial

En la CDMX reina la inseguridad, el atraco, la indolencia oficial

Foto: Internet

¡Vaya Ciudad! Los capitalinos cohabitamos con ratas, asaltantes, carteristas, delincuentes, los cárteles de las drogas y tenemos que padecer y lamentar el gobierno fallido de Miguel Ángel Mancera y su caterva de funcionarios que más daño hacen que beneficio.

 

Y lo más terrible es escuchar las peroratas, las mentiras, los engaños que esgrimen cuando fanfarronamente presumen que los índices de inseguridad en la capital de la república han descendido.

Pero la realidad los desenmascara, evidencian su incapacidad, colusión, omisión y complicidad con el crimen organizado. De verdad Miguel Ángel Mancera, no puedes con la Ciudad, ¿por qué? porque estas más ocupado en tu futuro político, con tu pretendida candidatura a la presidencial de 2018, cuando tu pésima gestión evidencia que no estás apto para gobernar un país… si no puedes administrar una entidad de 9 millones de habitantes y 5 millones extra que a diario deambulan por ella, menos podrías con 120 millones, la mayoría que ni te conoce, te padece y soporta como los de la CDMX.

Tu Gabinete de Seguridad que a diario se reúne en tu sala de juntas del Zócalo, sólo pierde el tiempo, juaga a “cuidar” a los ciudadanos, pero su responsabilidad es nula, lamentablemente están rebasados por la delincuencia organizada y desorganizada.

Tus Policías de Investigación (PGJDF) y la preventiva (SSP) están infiltradas por malandros con quienes comparten las “ganancias” de los atracos, robos, secuestros, carterismo, secuestro express, etc. y todavía les pagamos un salario mensual que no desquitan.

No encuentro una razón válida para reconocer “algún” logro tangible, una acción que haga sentir a la población seguridad, tranquilidad, CONFIANZA, certeza de contar con cuerpos de seguridad honestos, leales, insisto, confiable. Más bien se da la repulsa ciudadanía- porque regularmente cuando una patrulla o agente de tránsito nos detiene sabemos que de suyo, habrá extorsión.

No se diga con tus servidores públicos de tránsito, en cuanto miras por el retrovisor las torretas de una patrulla, sabemos que argumentarán mil y una cosa para sacarnos dinero. No conozco, ni he visto en más de 50 años de manejar a un agente honesto, eficiente, diligente, siempre argumentan un detalle, una carencia, una omisión al “deficiente” Reglamento de Tránsito para extorsionar, para pedir la dádiva, para obtener el “entre”. Si alguien sabe lo contrario que lo diga o confirme mi dicho.

En este escenario, déjenme les digo, que esta vez fui víctima de la inseguridad que priva en la CDMX. Ahora entiendo la zozobra, miedo, pánico, temor de la gente por utilizar –por necesidad. No tiene de otra- el transporte público: Metrobús, Metro, microbuses, combis, urbans, taxis pirata, trolebús, tren ligero, RTP y otros, porque un día sí y otro también son asaltados, bolseados, toqueteados, violadas, atracados en plena luz de día y no se diga por la noche. Están indefensas ante el crimen organizado en este medio de transporte.

Y digo que fui humillado en mi persona, porque a bordo de un Metrobús de la Línea 1, que corre por Insurgentes, un carterista me robó, sin sentir su acción, 4 mil pesos en billetes de 500, 100 y 50, que tenía destinado para pagar una deuda.

Les reseño de manera sucinta, para que “alguien” si tienen dignidad en la SSP, PGJDF, del Sistema Metrobús, se ocupe y recupere la seguridad en este transporte. Tomé una unidad en la Estación Manuel González (Tlatelolco) para  ir a Álvaro Obregón, a realizar un trámite en la Secretaría de Movilidad. Como de costumbre estos autobuses articulados van vomitando pasajeros y en las puertas se arremolina el usuario.

Tal vez fue en ese instante, en medio de las molestias, gritos, empujones, codazos y retos que el méndigo carterista aprovecho para meter la mano a mi bolsillo izquierdo -que se suponía protegía para no ser robado- y extrajo los billetes, sin –de verdad- sentirlo. En esa rebambaramba humana salió volando de la bolsa de la camisa mis lentes, que al topar con el suelo una mica se salió del armazón, circunstancia que hizo descuidar por un instante la guarda de mi bolsillo, y fue el preciso instante en que ese miserable cometió el atraco.

Los empellones siguieron por 2 estaciones más (El Chopo y Revolución), en medio de discusiones y enfados “porqué me codeas, jaloneas, empujas”, se escuchaba.

Yo con la candidez de un pasajero del Metrobús que confía en la gente, jamás me percaté del faltante en mi bolsillo. En la Estación  Revolución descendió gran cantidad de gente, por lo que varios asientos quedaron vacíos y aproveché uno, sin imaginar siquiera que había sido víctima de robo.

Lo noté hasta el momento en que tenía que pagar el servicio en la Semovi, y lo increíble,  lo describo: entre mi tarjetero y la credencial de viejito, como le llamo a la del Inapam, estaban los billetes. Lo que quiere decir que el infeliz ladrón en cuestión de segundos tuvo el tiempo de sacar sólo el dinero, sin tocar tarjetero e identificación. ¡Vaya habilidad... Pero que poca madre!

Detallo la ruta en la que fui atracado para que el torpe Director del Metrobús, Guillermo Calderón, haga algo para vigilar y en su caso detener a la banda de carteristas que todos los días roban en ese servicio.

Decía líneas arriba que Mancera y su caterva alaraquean que sus programas de seguridad han bajado la incidencia de atracos. Miente, patrañas, no es cierto. Sus cifras sólo son mediáticas, para la estadística, porque el 85/90 por ciento de las víctimas no denuncian, por la insultante burocracia, el ineficiente sistema de atención a los afectados y lo engorroso de la tramitología que en muchas ocasiones termina en que el afectado lo convierten victimario.

Hiram Almeida, Secretario de Seguridad Pública y Rodolfo Ríos Garza, Procurador de Justicia de la CDMX, son omisos, cómplices o incapaces porque bien saben quiénes, en dónde, cómo opera y las guaridas donde se esconde esta banda de carteristas extendida en todas las Líneas del Metrobús… y permiten operar. Por eso digo que cuando salen a los medios a presumir sus estadísticas, éstas son mentirosas, falsas, incompletas, irreales.

Denuncio y acuso públicamente la omisión del Gabinete de Seguridad del GCDMX, que encabeza Miguel Ángel Mancera, por el incontrolable “sistema” de inseguridad que padecemos los capitalinos. A lo anterior se suma la nulidad o ineficiencia del cuerpo de “inteligencia capitalina”, que debe adelantarse, prevenir, conocer, detectar, perseguir a los delincuentes –ya conocidos- dedicados a robar carteras en el servicio de transporte público y concesionado.

En redes sociales, YouTube, Internet, los usuarios han subido imágenes, videos, fotografías, textos de carteristas, mujeres y hombres, que operan en el MB y el Metro, sin embargo la “inteligencia” de SP, PGJ, Metrobús, lo ignora u omite, por su colusión, complicidad o ineficiencia.

Mancera, en las entrañas del transporte público bandas delincuenciales operan con toda impunidad, ¿si no lo sabes, entonces te engañan tus colaboradores; si lo sabes, entonces eres cómplice. Cuándo reaccionarás a atender tu obligación y olvidar tu sueño de candidato presidencial. La ciudadanía que votó por ti en 2012 está decepcionada, fue engañada, ignorada, timada.

Este Columnista hoy fue la nota (como se dice en el argot periodístico), fui atracado por uno o varios carteristas en el incómodo e inseguro Metrobús. El dinero no lo recuperaré, estoy consciente, pero mi indignación en contra del gobierno fallido de Miguel Ángel Mancera, crece y llegará hasta 2018 o antes, cuando alguien con criterio, sensibilidad, integridad y sentido común, no postule a este sujeto como candidato de la izquierda a la presidencia de la república.

A Hiram Almeida, Ríos Garza, Guillermo Calderón y cómplices, no engañen a los capitalinos con sus cifras mentirosas. La ciudadanía no es tonta ya padece la insultante inseguridad. Sólo por dignidad –si la conocen- hagan su trabajo por el que cobran millones de pesos al año, mientras la población que apenas gana el salario mínimo es robada, atracada, insultada, bolseada por pillos que ustedes saben quienes son y en donde tienen sus guaridas. No sean cínicos.

 

 

 

 

 

 

 

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Luis Repper Jaramillo

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