Ser un gobernador así, o tener un gobernador así es un riesgo para Morelos

Ser un gobernador así, o tener un gobernador así es un riesgo para Morelos

Foto: Internet

 

Un supuesto militante de izquierda, que levantó grandes expectativas de que gobernar el Estado de Morelos el PRD, era la solución a los terribles problemas de inseguridad, narcotráfico, levantones, asentamiento del narco, lavado de dinero, invasiones sucias, feudo de grupos rebeldes o subversivos, que sentaron sus bases en sexenios priistas corruptos, que convirtieron a  la entidad en “rincón del paraíso corrupto”, resultó peor que sus antecesores.

La administración de Graco Ramírez Garrido Abreu, viene dando tumbos, en sus 3 primeros años no ha logrado la estabilidad social, política, ni económica que prometió durante su campaña y en la protesta al cargo. Su gestión pende de alfileres candentes, porque es un político indefinido, que a veces es perredista, otras priista, la más veleta que lleva el viento.

A Tabasco le llaman “el Edén”. Morelos es considerado el Estado de la Eterna Primavera, no sólo Cuernavaca, su capital, pero de una década hacia acá se convirtió en refugio de bandas del crimen organizado, con su cuota de secuestros, asesinatos, corrupción, indiferencia del gobierno a las necesidades básicas de la población.

Con la llegada de Ramírez Garrido Abreu en 2012, las cosas se descompusieron. Los miles y miles de capitalinos, por su proximidad al DF, que adquirieron una casa de fin de semana, para vacacionar y consolidar su calidad de vida, se han visto en la necesidad de venderla, de malbaratarla, de deshacerse de ella, ante la fuerza de los grupos delincuenciales arraigados   en varios municipios de la entidad, que rompieron la tranquilidad y seguridad de la entidad.

Esto lo sabía el “izquierdista” cuando se postuló al cargo; sin embargo lejos de solucionarlo, lo complicó por su incapacidad de gobernar.

Hoy Morelos ha dejado de ser referente para adquirir una casa vacacional, por lo inseguro de un gobierno más ocupado en reñir, en confrontar a autoridades de otras alas políticas, que por resolver las demandas de los morelenses que toda su vida han vivido ahí.

Varias son las incongruencias del perredista, que siendo oposición de sus antecesores  priistas, criticó, acusó, señaló la corrupción, nepotismo, impunidad que por décadas  dañaron la calidad de vida del morelense.

De lo mismo que acusó Graco Ramírez, hoy está sumido en el vergonzante nepotismo, al colocar a su parentela en diversos cargos de gobierno, pagándoles sumas importantes de salario, por el sólo hecho de llevar los apellidos Ramírez, Cepeda (el de su esposa).

A mis manos llegó información muy importante, de la manera en que el mandatario morelense “repartió el paste” entre sus consanguíneos, los de su mujer y de sus allegados más íntimos.

Es amplia la lista y la detallaré de la siguiente manera: Graco no gobierna solo Morelos, su familia le ayuda desde altos cargos, con jugosos sueldos.

La nómina es larga: Elena Cepeda, su esposa, es Presidenta del DIF estatal y Rodrigo Gayosso Cepeda,  hijo de ella, es Presidente del Comité Ejecutivo Estatal del PRD.

Su nuera, Mónica Reyes Fuchs, pareja sentimental de Pablo Ernesto Ramírez Garrido Durón, hijo del primer matrimonio de Graco, recibe el beneficio de la afinidad, es Secretaria de Turismo, por el que cobra mensualmente 70 mil pesos.

Su ex esposa, Olga Durón Viveros, desde febrero de 2013 es Coordinadora General del Instituto Morelense de Radio y Televisión, con salario de 64 mil 375 pesos al mes.

Su hermano, Rafael Bolívar Ramírez Garrido Abreu, es Subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda Sustentable, quien por nómina cobra 59 mil 327 pesos.

Javier Pérez Durón, sobrino de la  ex esposa del “Gober”, es Fiscal General de Morelos, con sueldo de  67 mil 233 pesos.

Ricardo Olmos, pariente cercano de Elena Cepeda de Ramírez, se desempeña como Subdirector de Recurso$ Materiale$ del Estado.

Cheque este dato: Alberto Barona, pareja de un miembro de la familia Ramírez Cepeda,  es Secretario de Administración  del gobierno local.

No sólo la familia. Jorge Messeguer, amigo personal de Graco y ex candidato a la presidencia municipal de Cuernavaca por el PRD, es Secretario de Movilidad y Transporte; su esposa, Mireya Gally, es Directora de la Universidad Politécnica del Estado de Morelos; el hijo de ambos, Jordi Messeguer, es asistente de Alberto Capella Comisionado Estatal de Seguridad.

Y si de corrupción hablamos, Graco Ramírez Garrido Abreu no canta mal las rancheras, en 2015, la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos denunció ante la PGR al Gobernador por los delitos de desvío de recursos,  uso indebido de atribuciones y facultades, pues el mandatario y funcionarios de la Secretaría de Salud local desviaron más de 570 millones de pesos destinados a programas del sector.

Acusó que la Secretaría vendió equipo que supuestamente ya no necesitaba, a empresas particulares que luego el gobierno subcontrató para la realización de estudios radiográficos, pagando montos anuales que superan el costo de lo que representaría adquirirlo  nuevo.

Otro ejemplo: Desde su ascenso al poder, a finales de 2012, Ramírez Garrido no ha licitado públicamente una sola obra. Durante todo ese tiempo han sido asignadas de forma directa a empresarios cercanos a él.

De acuerdo con la ley, las obras que rebasen cierto monto deben ser licitadas y no asignadas de forma directa para cumplir con los parámetros de transparencia y anticorrupción. No hay registro de ninguna que  haya sido licitada.

El caso más paradigmático fue la remodelación del estadio de futbol Agustín “Coruco” Díaz, en Zacatepec, aprovechando una excepción que tiene la Ley.

De acuerdo con la auditoría practicada en 2014 a los recursos solicitados por Graco Ramírez –2 mil 806 millones de pesos–, para los trabajos de remodelación del “Coruco” Díaz,  se destinaron 400 millones, directamente, a tres empresas; de éstas una es de Armando Prida, su consuegro,  es  AyPP Constructores SA de CV.

Además de lo anterior, Graco Ramírez es traidor, cuando necesita a alguien lo busca y le saca provecho, ya conseguido el objetivo, lo desecha, “le da una patada por el trasero” y se deshace de él.

Esto no lo digo yo, sino Gerardo Becerra Chávez de Hita, vocero de la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos, quien junto con Ramírez Abreu, sacó del gobierno morelense al priista Jorge Carrillo Olea y preparar el terreno para la llegada de Graco al poder.

Así lo describe el luchador social: “es un hombre inteligente, pero explosivo, voluble y cambiante, es influenciable y sobre todo un hombre rencorosos y de “pasiones. “Si no estás con él, estás contra él”

El rompimiento entre ambos se derivó de una traición: cuando Carrillo Olea dejó el poder, vacante, el perredista apoyó a otro candidato a ocuparlo, no a Gerardo Becerra. Ese día hubo reclamos, se pelaron y desde entonces es su detractor.

Los problemas entre ambos se agravaron cuando Becerra inició una campaña para exigir su renuncia al puesto, debido al alza de la inseguridad en la entidad. El mismo motivo por el que salió Carrillo Olea: “me trata con la punta del zapato, me levanta falsos, me desacredita, pero así es él”.

De la misma manera que hace 4 años, hoy el desgobernador de Morelos se conflictuó con el alcalde de Cuernavaca, del local Partido Social Demócrata, el ex futbolista Cuauhtémoc Blanco Bravo, por una diferencia sobre el Mando Único Policial, en la capital.

En un arranque de ira y de habladuría irracional, Graco Ramírez acuso a su oponente (de partido) con esta declaración pública: “detrás de Cuauhtémoc Blanco y de quienes no quieren el Mando Único en Cuernavaca está Federico Figueroa, hermano de Joan Sebastian, vinculado a Guerreros Unidos, el cártel que participó junto con Los Rojos en el asesinato y desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa”.

Acusación temeraria, pues jamás presentó pruebas de su dicho. Días después reculó. Pero la ligereza de sus palabras lo pinta como lo describe Gerardo Becerra: voluble, cambiante,  influenciable, rencorosos y traidor. “Si no estás con él, estás contra él”.

Ser un gobernador así, o tener un gobernador así es un riesgo para Morelos.

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Luis Repper Jaramillo

Luis Repper Jaramillo