Pioja caribeña

Pioja caribeña

Foto: Internet

Nacida un 27 de septiembre del 1993 en San Juan, Puerto Rico. La menor en una familia compuesta por José (padre), Astrid (madre) y Ricardo (hermano). Se mudó a Miami, Florida al año de edad, por trabajo de su padre.  Desde pequeña fiel escudera de su hermano, practicando algún deporte. 

A los 6 años utilizó una raqueta de tenis por primera vez. Desde entonces son inseparables, mientras se pulía en la Academia IMG. A los 14 años se decidió en convertirse en atleta profesional y a los 18 años firmó su primer contrato. Dueña de una potente saque, y una intensidad desbordante (de ahí su apodo), parte importante de su personalidad en la cancha.

En los Centroamericanos y del Caribe: Mayagüez (2010) y Veracruz (2014); Oro.  Juegos Panamericanos: Plata en Guadalajara (2011) y Bronce –oro rosado- así lo define en Toronto (2015). Finalista en dos ocasiones en la Gira Junior en el Abierto de Australia y Roland Garros.

El título en el torneo de Estrasburgo en el 2014. Su sueño hecho realidad, un 13 de agosto del 2016, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río. “¡Mami, Papi lo hice!” le comentaba al teléfono a sus padres (los cuales no pudieron estar presentes por un tramite de visado, para acompañarla a un torneo en China).

Ser la primera medallista de oro en la historia de la “Isla del Encanto” (Puerto Rico).  Gracias a su disciplina, 6 horas diarias de entrenamiento e infinidad de sacrificios. Su carácter y resiliencia son rasgos de su abuela y madre. Boricua de corazón y convicción, gracias a su familia.

Amante de las compras, fanática de las películas de Disney. Rio y Ginger (mascotas) sus fieles compañeros, la playa su lugar de descanso. Las donas su punto débil. Risueña, humilde, cariñosa y hogareña es Mónica Puig.

 

 

 

 

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