Cáncer y las desigualdades sociales en México

Cáncer y las desigualdades sociales en México

Foto: New York Times

03-02-2021

A un día de que se cumplan cinco años de la primera entrega de Hablemos de cáncer….sin miedo; sí, precisamente el Día en que se conmemora el Día Mundial del Cáncer (4 de febrero), es mucho lo que he aprendido de los expertos, pero también de los pacientes, que con su testimonio me han permitido abordar con objetividad, pero también con la sensibilidad que requiere este padecimiento, por los tabús, estigmas y sentimientos que se ven involucrados en este padecimiento multifactorial.  

El sólo hecho de que alguien tome conciencia de la importancia de acudir al médico cuando menos una vez al año, para prevenir o detectar a tiempo algún tipo de cáncer, me motiva a seguir adelante con este espacio, convencida desde un principio, de que podemos hablar de cáncer sin miedo, porque son tantos los avances que se tienen en la actualidad para tratar el cáncer, que el tener o ser diagnosticado con cáncer, ya no necesariamente es un sinónimo de muerte, máxime si se diagnostica y atiende a tiempo. Ello sin dejar de lado que –por desgracia- el cáncer seguirá en aumento en las próximas décadas en todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, de acuerdo a las tendencias de la Organización Mundial de la Salud.

Al ocupar uno de los tres primeros lugares por causa de muerte en nuestro país, el cáncer representa un problema de salud pública para el Sistema Nacional de Salud –que se ha agudizado, primero por el cambio de administración, y ahora por la pandemia de COVID 19-, el cual debiera ser una prioridad para el Gobierno. Lo cierto es que a más de dos años de la presente administración, no solo no se le ha dado la importancia que requiere, por todas las repercusiones económicas, políticas y sociales que conlleva esta morbilidad crónico degenerativa, sino que ni siquiera se ha dado a conocer una estrategia integral que permita revertir esta problemática, lo que evidencia que el asunto del cáncer no es considerado de vital importancia en la agenda del gobierno de la 4T.

El sólo hecho de haber desaparecido el Seguro Popular para sustituirlo por el Instituto para la Salud y el Bienestar (Insabi) ha dejado a la deriva a miles de pacientes oncológicos que se atendían a través de dicha instancia; ya que al no haber (hasta este momento) reglas claras para su operación, como se ha venido demandando a la autoridades de Salud, los enfermos se han visto obligados a suspender su tratamiento por falta de atención y recursos para comprar el medicamento, lo cual lo ha llevado a la muerte a no pocos, mientras que los nuevos casos ni siquiera han tenido la oportunidad de iniciar un tratamiento, con todo y lo que ello implica. Si a eso se le suma el desabasto de medicamento oncológico, derivado entre otros aspectos, por la disminución del presupuesto destinado para la atención de esta enfermedad, considerada como catastrófica, el panorama resulta desalentador, en especial en las entidades más pobres y vulnerables del país.

El México el cáncer  genera gastos catastróficos directos e indirectos por hasta 30 mil millones de pesos anuales, lo que representó una quinta parte del presupuesto total del Instaba en 2020.

Durante la presentación del diagnóstico “Cáncer y las Desigualdades Sociales en México”, Laura Flamand coordinadora general académica del Colegio de México (Colmex), reconoció que el tránsito del Seguro Popular al Insabi –impulsado por el gobierno en aras de combatir la corrupción- “ha perjudicado a los pacientes con cáncer debido al constante desabasto de medicamentos, falta de claridad en las reglas de operación, de certidumbre de los hospitales e institutos que cubrirán a la población sin seguridad social”.

Argumentó que si bien “parece acertado limitar el tema de corrupción en la compra de medicamentos, el tránsito del Seguro Popular al Insabi fue muy rápido que no permitió que se adaptarán las farmacéuticas ni las distribuidoras. Hay datos muy alarmantes sobre la proporción de medicamentos que dejaron de cubrirse del entonces llamado cuadro básico”.

La investigadora refirió que con “el  Seguro Popular estaban cubiertos todos los cánceres en menores de edad y un grupo importante de tumores malignos entre adultos. En el momento que se hace la reconversión hacia el Insabi sin contar con reglas de operación, de hecho salieron muy tarde en diciembre para el Fondo de Salud para el Bienestar, es fecha que las entidades constantemente están reportando la falta de claridad sobre quién va a pagar los medicamentos y cubrir los padecimientos”.

En Guerrero y Jalisco, entre otras entidades donde se levantaron entrevistas con oncólogos, “nos reportaron que en el segundo semestre del año pasado se dio un desabasto constante de medicamentos o hubo un surtimiento incompleto de medicamentos. No están todos los medicamentos necesarios para poder crear ese cóctel de medicamentos que se requieren para tratar algunos de los cánceres frecuentes”, enfatizó.

En la actualidad, investigadores, organizaciones civiles, autoridades sanitarias están buscando un encuentro con el director del Insabi sin que haya una respuesta favorable, sin embargo seguirán insistiendo porque necesitan saber cómo se va a solucionar esta problemática.

Así las cosas, mientras el gobierno federal se pone de acuerdo sobre cómo abordar el tema, el cáncer sigue avanzando de manera acelerada, desde el 1990 hasta el 2017, prueba de ello es que el número de casos se incrementó 2.5 veces al pasar de 150 mil a más de 376 mil, de acuerdo al informe elaborado por el Colmex.

Según Flamand la enfermedad no ha estado al nivel del presupuesto; “desde el 2015, en el último trienio de Enrique Peña Nieto y los primeros dos años de Andrés Manuel López Obrador, el presupuesto ha disminuido”.

“México destina muy poco a salud comparado con otros países similares en economía. Se estima que destina 6.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), considerando el gasto público y privado, comparado con el 9.4 por ciento del PIB que invierte Brasil”, precisó la académica.

Aunado al bajo presupuesto se encuentra el hecho de que la probabilidad de morir se eleva en Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Yucatán y Veracruz, a pesar de que la mayor incidencia de casos por tumores malignos se registra en Sonora, Chihuahua, Ciudad de México, Baja California, Nuevo León y Baja California Sur. “En la Ciudad de México hay 5 muertes por cada 10 casos, en comparación con Chiapas donde mueren en promedio 7 de cada 10 personas con cáncer“, detalló.

En el diagnóstico se establece que son los sectores más pobres y vulnerables los que “acceden a terapias y tratamientos de manera tardía y con menor efectividad“. La inequidad, también, está relacionada con el nivel de ingresos, el tipo de trabajo y de seguridad social, en caso de tenerla.

Aunado a que los recursos humanos, los aparatos y la infraestructura se concentran en las grandes ciudades, en tanto que los municipios más pobres carecen de procedimientos y de equipos básicos para una detección temprana. Baja California Sur, por ejemplo, tiene ocho veces más mastógrafos que Chiapas, y la Ciudad de México tienen 17 veces más especialistas que Quintana Roo.

El estudio presentado hace unos días por el Frente Unido por el Cáncer de Pulmón y El Colegio de México (COLMEX) quien se encargó de su realización a través de la Red de Estudios sobre Desigualdades, en el que se enfatiza la urgencia de atender la relación entre el cáncer y las desigualdades sociales, así como planear y coordinar las acciones nacionales de control y atención de este padecimiento, progresivo y mortal, sino se atiende a tiempo.

El diagnóstico elaborado a iniciativa del Frente Unido por el Cáncer de Pulmón (integrado por las organizaciones Respirando con Valor y las fundaciones de Alba y Salvati) comprende una investigación a nivel nacional en la que se estudió la relación entre la enfermedad y las desigualdades sociales en cuatro tipos de cáncer: pulmón, cérvico uterino, próstata y mama. Asimismo, propone alternativas de solución a este severo y creciente problema en México a partir de un análisis de política pública comparado que incluye a Brasil, Perú y Turquía.

“Cáncer y desigualdades sociales en México 2020 “ es un esfuerzo de investigación multidisciplinaria en el que participaron los investigadores Laura Flamand, Carlos Moreno Jaimes y Rafael Arriaga, en colaboración con los especialistas Óscar Arrieta, Lucely Cetina, Miguel Ángel Jiménez, Hortensia Reyes y Samuel Rivera.

Mucha es la información que arroja este estudio, como también la que se genera alrededor del tema del cáncer, es por ello que seguiremos hablando de cáncer y de la importancia de que, tanto el gobierno como la sociedad, asuman el papel que le corresponde para hacer frente a esta enfermedad, prevenible en muchos de los casos, si se detecta y atiende a tiempo.

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