Diagnóstico tardío, el “Talón de Aquiles” en materia de cáncer

Diagnóstico tardío, el “Talón de Aquiles” en materia de cáncer

Foto: IMSS

25-01-2021

 

Me atrevo  a decir que, quizá nunca como hoy, la salud representa el más grande tesoro de cualquier persona; de ahí que preservar o recuperar la salud, sino se tiene, se ha convertido en uno de los principales objetivos de vida, máxime en estos momentos que nos encontramos en una pandemia mundial en materia de salud.

Salud, que si para una persona relativamente sana, es difícil recuperar en las actuales circunstancias, mucho más para una persona con cáncer o que se sospecha que puede tenerlo. Y digo mucho más, porqué en el segundo de los casos, es decir, en el que se sospecha de que se puede estar cursando con algún tipo de tumor maligno, la confirmación de un diagnóstico temprano y preciso resulta fundamental para tener un buen pronóstico a partir de un tratamiento a tiempo. Lo cual no está sucediendo, ante la emergencia por atender los contagios por COVID-19, los cuales ante la presencia del SARS-COv-2 nuevas cepas se han venido disparando exponencialmente, dejando en la indefensión tanto a los que ya tienen la enfermedad, como los de reciente diagnóstico y los sospechosos.  

Situación que coyunturalmente tiene que ver con la saturación en las clínicas y hospitales que conforman el Sistema Nacional de Salud, pero también con el incumplimiento de la Ley General para la Detección Oportuna del Cáncer en la Infancia y la Adolescencia, aprobada en diciembre de 2019; legislación que como lo mencione en su momento ha pasado sin pena ni gloria, al incumplir con su objetivo principal: disminuir la mortalidad de niñas, niños y adolescentes con cáncer, al otorgarles un diagnóstico temprano y acceso efectivo a un tratamiento oportuno, integral y de calidad. Como tampoco se ha cumplido con brindar capacitación continua al personal de salud, en especial a los médicos de primer contacto –que ante el aumento en la incidencia que se ha venido dando durante los últimos años y que se mantendrá a futuro, de acuerdo a las tendencias internacionales- para que cuando menos sospechen de un posible cáncer y transfieran al paciente a la especialidad, sin importar si es menor de edad o no, luego de que en la actualidad casi el 70 por ciento de los pacientes con cáncer son diagnosticados tardíamente, es decir, en etapas II,III y metastásica.

De acuerdo a la Primera Encuesta de Supervivientes de Cáncer en México, realiza en 2019 por Insight Comunicación en colaboración con el Instituto Nacional de Cancerología (INCan) y la Universidad del Pedregal (cuyo objetivo fue escuchar a los supervivientes y confirmar la necesidad de contar con planes y programas públicos que optimicen la atención del cáncer y garantice mejores condiciones para los pacientes; impulse estrategias que acorten los tiempos del diagnóstico y la referencia al especialista; favorezca el tratamiento integral y acceso a terapias innovadores, además de considerar programas de soporte para quienes logran el alta médica y se   convierten en superviviente) en la que se consideraron diversos factores como: el diagnóstico, tratamiento, atención médica y calidad de vida, se establece que el 49 por ciento de los participantes tardó menos de 3 meses en ser diagnosticado, sin embargo, esto no necesariamente significa que la enfermedad se encuentre en las primeras etapas de evolución, ya que el 67 por ciento de los casos, se encontraba ya en etapa II (28 por ciento), III (23 por ciento) y metastásica (16 por ciento).

Una característica del cáncer es la multiplicación rápida de las células normales que se extienden más allá de sus límites habituales e invaden otras paredes del cuerpo u órganos, lo que se conoce como metástasis; la principal causa de muerte por cáncer.

Muchos tipos de tumores malignos se podrían prevenir evitando la exposición a factores de riesgo comunes y aplicando estrategias preventivas con base científica, así como también si se detectan en una fase temprana. Se estima que entre un 30 a 50 por ciento de los casos de cáncer se pueden detectar si se detectan a tiempo y se tratan adecuadamente; de ahí en la importancia de establecer políticas públicas que conlleven a un sistema nacional de salud articulado, que permitan recibir y tratar a los pacientes de manera homogénea en tiempo y forma, a fin de evitar el diagnóstico tardío, derivado de un retraso en la atención de especialidad, que hoy por hoy sigue representando el “Talón de Aquiles” en materia de cáncer.

Ante este panorama la detección temprana consistente en tres pasos sucesivos: 1) estar consciente de un posible problema de salud y tener acceso a la atención médica; 2) estudios clínicos, diagnóstico y estadificación (encontrar la etapa en la que se encuentra el tumor) y 3) acceso al tratamiento, es fundamental para revertir la incidencia en el número de nuevos casos.

Cuando el diagnóstico se hace oportunamente hay grandes posibilidades de administrar un tratamiento curativo para la mayoría de los tipos de cáncer, pero cuando se diagnostica en etapas avanzadas es muy difícil de tratar, ya que en lugar de darle al paciente un tratamiento curativo, se le da uno paliativo, para que pueda sobrellevar la enfermedad, que en muchas ocasiones ya es metastásica.

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