Actividad física, fundamental en la prevención del Cáncer de Riñón

Actividad física, fundamental en la prevención del Cáncer de Riñón

Foto: Cortesia | MNE 

26-06-2020

En la entrega pasada decía que existe una fijación en creer que toda aquella persona que sufre del riñón e incluso cursa por un tumor maligno en este órgano, es por la afición al alcohol, es decir, como consecuencia del alcoholismo; empero se aclaró que la predisposición a desarrollar cáncer de riñón también obedece a otras patologías como: hepatitis B y C, cirrosis, hígado graso y diabetes.

Según datos del Globocan en el 2018 México registró más de 4 mil 400 nuevos casos de cáncer renal y más de 2 mil 700 muertes por esta causa. Sin embargo se estima que cada año en el país se registran más de ocho mil nuevos casos, ubicándose como la tercera causa de mortandad.

También decía que existen diferentes tipos de cáncer de riñón,  siendo el carcinoma de células renales, también conocido como cáncer de células renales el más común. Alrededor de 9 de cada 10 casos de esta neoplasia son carcinomas de células renales.

Por supuesto, existen factores de riesgo que hacen que una persona sea más propensa a padecer este tipo de tumor maligno como: tabaquismo, obesidad, hipertensión arterial, antecedentes familiares del cáncer de riñón, exposición a ciertas sustancias en el lugar de trabajo, género, ciertos medicamentos y enfermedad renal avanzada”.

 Silvia Peralonso Bombin, directora médica asociada de la biofarmacéutica MSD, división de Oncología, refiere que existen varios estudios que evidencian que “la actividad física que se realiza en el tiempo libre puede ser una buena medida de prevención, pues está asociada con un menor riesgo en 10 cánceres, teniendo las mayores reducciones de riesgo en adenocarcinoma de esófago, cáncer de hígado, cáncer gástrico del cardias, cáncer renal y leucemia mieloide”.

Durante el presente año, la Intenational Kidney Cancer Coalition se enfocará en difundir la actividad física como medida de prevención del cáncer renal, de ahí la importancia de crear conciencia sobre la importancia que tiene mantenerse activo en la salud renal.

Por lo general el cáncer de riñón no presenta ningún signo o síntoma en sus inicios, no obstante los tumores más grandes sí pueden ocasionarlos. Algunos de los posibles síntomas y signos son: sangre en la orina, dolor en un lado de la espalda baja, presencia de una masa o protuberancia en el costado o espalda baja, cansancio, pérdida del apetito, pérdida de peso sin hacer dieta, fiebre que no tenga relación con alguna infección y que no desaparezca, y anemia.

De acuerdo con información de la American Cancer Society los tratamientos locales –cirugía ablación y radioterapia- consisten en tratar el tumor sin afectar al resto del organismo, los cuales tienen más probabilidades de éxito cuando el tumor se encuentra en etapa temprana. Mientras que los tratamientos sistémicos, que consisten en tratar el cáncer (de riñón) con medicamentos que pueden administrarse por vía oral o directamente en el torrente sanguíneo: quimioterapia, terapia dirigida e inmunoterapia.

 Actualmente el cáncer representa uno de los mayores desafíos en materia de salud en todo el mundo, por lo que MSD realizará actividades de concientización, utilizando el hashtag #HablemosdeCáncerdeRiñón, con el propósito de fomentar el conocimiento sobre las señales de alerta, la importancia de las revisiones periódicas, a fin de que se pueda llegar a tener un diagnóstico temprano y, en consecuencia, un tratamiento oportuno.

En un sinnúmero de veces he argumentado que más allá  de tener un miedo a enfermarnos, más aun si se trata de un cáncer, debemos hacer conciencia de la importancia de mantenernos sanos física, mental –y hasta espiritualmente- alimentándonos bien, durmiendo bien y haciendo alguna actividad física; máxime ahora que las investigaciones revelan la importancia de la actividad física para prevenir algunos tipos de cáncer, como el de hígado.

Como también es importante tener relaciones sexuales seguras, a fin de prevenir hepatitis virales, al igual que realizarse tatuajes o perforaciones con profesionales, luego de que en los últimos años el incremento en la incidencia de hepatitis C obedece a prácticas insalubres en los sitios donde se hacen este tipo de trabajos y por el consumo de drogas inyectables, debido al intercambio de jeringas o su reúso.

 

 

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