Aumenta la mortalidad de cáncer de hígado en México

Aumenta la mortalidad de cáncer de hígado en México

Foto: Internet

28-10-2019

Como decía en la entrega pasada, es mucha la información que durante el presente mes se ha generado en torno al cáncer de mama -cuyo día mundial se celebra el 19 de octubre-, lo cual es muy importante, por representar la primera causa de muerte entre por tumores malignos, tanto en México como en todo el mundo, sin embargo hay otro tipo de neoplasias igualmente importantes por el número de muertes que ocasionan, como es el cáncer de pulmón y el hepático (hígado), cuya incidencia en ambos casos sigue en aumento; por lo que es preciso emprender acciones concretas, fundamentalmente en el ámbito preventivo, máxime que estamos hablando dos neoplasias prevenibles, que mucho tienen que ver con el estilo de vida actual.

 Por ejemplo la incidencia de mortalidad en cáncer de hígado en etapas avanzadas es de ocho por cada diez pacientes, lo cual es sumamente grave si se toma en cuenta que pueden pasar hasta 20 años antes de que el paciente identifique que padece la enfermedad, dado que el daño hepático es de lenta evolución y sus síntomas suelen manifestarse en etapas avanzadas e irreversibles.

Si a eso le sumamos la poca información que tiene la población sobre este tipo de neoplasia, así como los mitos que se tejen a su alrededor, ello viene a complicar más el panorama que se tiene de la enfermedad y su manejo. “Es un mito que este tipo de carcinoma (hepático) aparezca sólo en pacientes alcohólicos, luego de que existen factores de riesgo infecciosos como el virus de la hepatitis B y C, además de los metabólicos como el hígado graso y diabetes; combinación que merma la función hepática y, en consecuencia, la posibilidad de controlar de forma adecuada la enfermedad”, explicó Abdel Karim Dip Borunda, oncólogo adscrito al Departamento de Oncología Médica del Centro Médico Nacional Siglo XXI, del instituto Mexicano del Seguro Social.

Es por ello que en el marco del mes internacional de la Lucha sobre el Cáncer de Hígado, LA asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer y el Movimiento Juntos contra el Cáncer presentaron la Guía sobre Cáncer de Hígado, con el objetivo de ofrecer a pacientes, familiares, cuidadores, médicos, gobierno y población en general un documento informativo en el que se buscar concientizar sobre el impacto que tiene esta enfermedad, así como exponer los retos que el sector salud tiene por delante para disminuir su incidencia y gravedad.

Con la Guía se busca desmitificar la idea de que la cirrosis por alcoholismo es la única causa de cáncer de hígado”, informó Leticia Aguiar, coordinadora del Movimiento Juntos contra el Cáncer, quien insistió en la supervisión continua, principalmente en aquellas personas que hayan tenido hepatitis B y C, o cirrosis de cualquier tipo para evitar en la medida de lo posible la aparición del cáncer, y de ser el caso, atenderlo oportunamente.

Fatiga, debilidad, falta de apetito, saciedad temprana, pérdidas de peso, dolor en la parte superior derecha del abdomen que se puede recorrer a la espalda, episodios de fiebre y náusea, moretones, así como piel y ojos de color amarillo, son los principales síntomas y signos que caracterizan a esta neoplasia.

De los tipos de cáncer de hígado, el hepatocarcinoma es el primer lugar en incidencias de tumores primarios de hígado, ocupando el segundo lugar a nivel mundial en mortalidad atribuible a cáncer y en 2018 representó el séptimo lugar de incidencia.  Anualmente se presentan 840 mil casos en todo el orbe, de los cuales 780 mil fallecen, lo que significa que es un tumor sumamente letal.

 Para la detección del hepatocarcinoma es necesario realizar un tamizaje y evaluación de grupos de riesgo, los cuales son tres principalmente: 1) pacientes con cirrosis, 2) pacientes con obesidad y 3) paciente no cirrróticos con presencia de infección por virus de hepatitis B.

Por esta razón es primordial procurar un hígado saludable a través de una alimentación sana, consumo moderado de alcohol, evitar sobrepeso y obesidad, prevenir hepatitis virales, evitando contacto sexual sin protección, consumo de drogas inyectables, aplicación de tatuajes o perforaciones, transfusiones sanguíneas con sangre no segura, y en el caso de la Hepatitis B a través de la vacunación, así como la supervisión médica anual, sobre todo en aquellas personas que hayan padecido hígado graso, fibrosis, cirrosis y hepatitis B o C.

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