Cáncer y embarazo. I Parte

Cáncer y embarazo. I Parte

Foto: Internet

13-09-2019

 

Por lo general para la mujer, la pareja o la familia la llegada de un bebé es un motivo de alegría si este ha sido deseado o planeado, porque representa entre otras muchas cosas la continuidad de la vida y la descendencia, sin embargo cuando esta noticia viene acompañada de un diagnóstico de cáncer, el panorama da un giro de 360 grados. Porque de un momento a otro se pasa de la dicha a la incertidumbre, donde la futura madre lo primero que se cuestiona es qué pasará con ella y su producto; si lo mejor sería abortar (cuando aún es posible) y si ese tumor maligno podría acabar con sus vidas.

Para ser más específicos tener cáncer durante el embarazo significa que lo diagnostican cuando se está embarazada, pero también puede presentarse durante el postparto o al año siguiente de la lactancia.

Por absurdo que parezca, y aunque la incidencia no es muy alta si llegan a presentarse algunos tipos de cáncer durante la gestación siendo los más frecuentes el de mama, cervicouterino y ovario. La buena noticia es que hoy en día si es posible llevar a buen término el embarazo, no obstante estar cursando con la enfermedad, cuando en antaño este tipo de casos, en la mayoría de los casos se resolvía practicando un aborto.

Se estima que en México cada año dos mil mujeres en gestación padecen algún tipo de cáncer. Ante este panorama el Hospital Regional de alta Especialidad de Ixtapaluca (HRAEI), Estado de México puso en marcha a nivel nacional la primera Clínica de Referencia de Enfermedades Hemato-Oncológicas durante el Embarazo, desde hace más de tres años – 10 de mayo de 2016- , mejor conocida como  Clínica de Cáncer y Embarazo.

En esta institución se atienden todo tipo de cáncer, siendo los más comunes de: mama cervicouterino y enfermedades a la sangre como leucemia y linfomas; aunque también se han atendido con cáncer papilar de tiroides metastásico a pulmón y cáncer óseo, quienes son atendidas por un equipo multidisciplinario integrado principalmente médicos materno-fetales (neonatólogos), oncólogos y hematólogos para lograr tener el control adecuado de la neoplasia.

En entrevista con Hablemos de cáncer…sin miedo, Álvaro Cabrera García, responsable de la Clínica de Cáncer y Embarazo, informó que el propósito de atender a mujeres de cualquier parte del país que no cuentan con todo lo necesario para ser diagnósticas y tratadas correctamente y con una consejería adecuada durante este periodo.

En cuanto la incidencia, el hematólogo refirió que “se estima que existe una embarazada con cáncer por cada mil embarazos en el mundo. En México no se ha podido registrar cuántos son, pero si se toma en cuenta ese cálculo, significa que se tiene dos millones y medio de niños que nacen en el país cada año; o sea que deben ser dos mil 500 embarazadas con cáncer al año”.

En fin que ahora las mujeres que se encuentran en esta situación, no deben sentirse solas, ni pensar que tendrán que renunciar al embarazo por el hecho de tener algún tipo de tumor maligno, por en la Clínica de Cáncer y Embarazo podrán ser atendidas por un equipo multidisciplinario integrado por 27 personas. También deben tomar en cuenta que ahora ya no se trata de salvar su vida, sino también la de su bebé.

*UNAM estudia propiedades anticancerígenas del guayule

Por otro lado, investigadores del Instituto de Química de la UNAM estudian las propiedades anticancerígenas y antinflamatorias del guayule (Parthenium argentatum), un arbusto común en el territorio mexicano.

El guayule produce hule natural y se explota industrialmente; como desecho de esa producción, se generan grandes cantidades de resina, de la cual extraen compuestos orgánicos sintetizados por la planta. A partir de estos compuestos, el equipo del Departamento de Productos Naturales del Instituto de Química investiga los efectos de dos metabolitos secundarios de la planta: Argentatina A y Agentatina B.

Tras 15 años de trabajo, han comprobado en modelos biológicos, inoculados con cáncer humano, que el efecto antinflamatorio de ambos compuestos reduce el tamaño de un tumor canceroso hasta en un 80 por ciento, destacó Mariano Martínez Vázquez, al frente del proyecto.

“Observamos una disminución notable del volumen tumoral. Los mejores resultados ocurren cuando administramos estos metabolitos tres veces por semana. No son compuestos tóxicos como ocurre con los medicamentos convencionales”, detalló el investigador.

El proyecto está por obtener una patente conjunta de la UNAM y una empresa mexicana dedicada a productos naturales, que tendrá la transferencia tecnológica para hacer un fármaco que pueda llegar al mercado.

Mientras tanto, ya se cumplió con las regulaciones que marca la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Una vez que los datos obtenidos sean ratificados, iniciarán las pruebas clínicas con humanos (proceso para el cual faltan entre dos y tres años) para llevar este producto al mercado.

Bien por nuestros investigadores, quienes pese a las limitaciones presupuestales siempre están trabajando para encontrar soluciones innovadoras para el tratamiento de diversas enfermedades, como es el caso del cáncer.

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Irene Licona