Cáncer de testículo, padecimiento que afecta a hombres jóvenes. I Parte

Cáncer de testículo, padecimiento que afecta a hombres jóvenes. I Parte

Foto: Cortesía|MNE

02-08-2019

Cuando se es joven –por lo general- asumimos que no tenemos por qué enfermarnos, y menos de algo grave; por lo mismo la salud es un aspecto de nuestra vida al que no le damos importancia y, en consecuencia, el acudir al médico cuando menos una vez al año para un chequeo de rutina, no forma parte de nuestras prioridades, por desgracia.

 

Sin embargo las enfermedades no tienen palabra de honor, y la edad no es un impedimento para desarrollar cualquier padecimiento, en el que pueden influir otro tipo de factores como: el socioeconómico,  geográfico, medio ambiente, raza y herencia. De ahí que en la actualidad no es raro ver casos de diabetes mellitus, obesidad y  hasta cáncer a edades tempranas,

Si bien es cierto que el cáncer es considerado como un padecimiento crónico degenerativo, cuya prevalencia en muchos de los casos se presentan en la edad adulta, también es cierto que cada vez es más frecuente ver casos de tumores malignos en gente muy joven, que no superan los 30 años, incluso ni los 20.

Tal es el caso del cáncer de testículo; un tipo de neoplasia frecuente en hombres ente 15 y 29 años; representando la cuarta causa de muerte en este rango de edad. De 2001 a 2011 este tumor se incrementó un 30 por ciento, según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El cáncer testicular es una afectación curable –siempre y cuando se detecte a tiempo- empero por  desgracia, los hombres no suelen darle importancia o estar al pendiente a esta parte de su cuerpo, a pesar de estar directamente relacionado con la virilidad –que tanto presumen- los caballeros.

Los testículos (glándulas reproductoras masculinas, compuestas por varios tipos de células) pueden llegar a desarrollar diferentes tipos de cáncer; los cuales son tratados de acuerdo a su especificidad.

El cáncer de testículo ocurre cuando uno o varios tipos de células, en uno o ambos testículos (glándulas reproductoras masculinas) comienzas a crecer desordenadamente dando lugar a un tumor. De acuerdo al Instituto Nacional de Cancerología (INCan) 9 de cada 10 casos de este tipo de neoplasia se originan en las células que producen los espermatozoides, llamadas células germinales.

En México se reporta un caso de cáncer testicular por cada 100 mil habitantes, entre los 15 y 35 años; lo cual  es preocupante porque al ser un padecimiento común entre jóvenes, éstos ven afectada su vida sexual y reproductiva.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que esta enfermedad se presenta entre el 1 y 1.5 por ciento de los hombres en el mundo, y que en el 90 por ciento de los casos se produce en las células germinales de este órgano; es decir, en aquellas (células) especializadas en la producción de gametos o células sexuales que permiten la formación de un nuevo individuo, ubicadas en las gónadas del aparato reproductor masculino. 

“El cáncer de testículo se presenta entre los 15 y 35 años de edad con mayor frecuencia; –la etapa de mayor productividad del ser humano-, aunque puede presentarse antes o después de ese lapso en menor medida, precisó Jesús Torres, jefe del Servicio de Urología del Hospital Juárez de México (HJM)

En entrevista con Hablemos de Cáncer….sin miedo informó que el 95 por ciento de los cánceres  son de tipo maligno; de ahí la importancia de detectarlo a tiempo y no de manera fortuita, luego de que en la actualidad se estima que el 80 por ciento de los casos  se diagnostica en etapas avanzadas.  

 Dentro de los factores de riesgo están: el que le testículo no haya bajado al escroto de manera oportuna. Cuando estamos en etapa intrauterina el testículo ya debe encontrarse en el escroto al octavo mes de vida intrauterina; si se nace prematuro habrá que esperar entre 6 y  12 meses para que descienda de forma espontánea; de no suceder así se tiene que someter al niño a cirugía. La  criptorquidea es un problema de que el testículo no está dentro del escroto, ya sea porque se quedó atorado en alguna parte, que pudo haber sino el pubis, en el canal inguinal o el retroperitoneal.

Otro factor de riesgo es la disminución de su tamaño, llamado atrofia testicular; el testículo está empequeñecido. Aunque no hay una relación causa-efecto el trauma testicular pudiera ser otro factor de riesgo al igual que la herencia. En caso de tener un antecedente (abuelo, papá o hermanos) el urólogo puede indicar la realización de una Ecografía de testículos y análisis de sangre (marcadores tumorales AFP o HCG) como una medida de detección oportuna. 

Como en cualquier enfermedad la autoexploración periódica es nuestro gran aliado, como una medida preventiva para detectarlo en etapa temprana, es por ello que el también expresidente de la Sociedad Mexicana de Urología (SMU) recomendó realizarse autoexploraciones cuando menos una vez al mes. La forma, tamaño y consistencia del testículo debe de ser explorada por ellos mismos. ¿En qué condiciones? Estando tranquilos en su recamara se tienen que explorar sutilmente. Aquí habrá que observar que la forma, tamaño y consistencia no varíe.

Cuando alguno de estos aspectos esta modificada, sobretodo la consistencia,  tendrá que acudir al urólogo para que al explorarlo éste sospeche de un posible cáncer; porque aquí la induración es lo que priva, ya que se pone muy duro,  una parte o todo el testículo. Dicha condición obligará hacer estudios que confirmen el diagnóstico a través de un ultrasonido y pruebas específicas de sangre.

Así que aunque seas joven, no descartes la posibilidad de presentar cáncer de testículo y pon en práctica la autoexploración para detectarlo a tiempo; además de tomar en cuenta los siguientes síntomas: abultamiento anormal; inflamación o engrandecimiento de un testículo; dolor, pesadez o molestia en un testículo; dolor persistente en el vientre bajo, espalda o ingle y acumulación repentina de fluido en el escroto (bolsa de piel que cubre los testículos).

                                      

Notas Relacionadas

Hablemos de Cáncer... sin miedo

Irene Licona