El alfeñique, endulzó la conquista de México

El alfeñique, endulzó la conquista de México

Foto: Internet

29-01-2016

Los tradicionales dulces de pasta de azúcar, se llaman alfeñique, son una de las herencias culturales más importantes de México.

De acuerdo con el Dr. Daniel Rubín de la Borbolla, la palabra alfeñique es de origen árabe y se usaba para designar a la pasta de azúcar cocida y estirada en barras muy delgadas y retorcidas, en México con figuras del dulce harinosa o azúcar glass que se hacen principalmente en día de muertos.

Ésta se trasplantó como bagaje natural al español; aquí, nos referimos a los dos componentes de esta dulce tradición, la manera en cómo y con qué se endulzaban la vida los antiguos mexicanos. 

Antes de la llegada de los españoles a nuestro territorio, no se conocía el azúcar de caña, los antiguos mexicanos elaboraban figuras de amaranto y otras pastas comestibles, se dice que estos son los primeros alfeñiques que conocieron los habitantes de nuestro continente.

Las usaban como regalo y ofrenda para sus muertos, quizá la raíz de esta costumbre; eran figuras generalmente en forma de cráneos, hechas con semillas de amaranto y mieles silvestres como la que extraían del maíz, o la del corazón del maguey y la de abejas llamadas Tzoalli, así como de frutos. 

Al llegar los españoles y la prohibición del amaranto, el dulce de alfeñique fue adoptado por los mexicanos utilizando la caña de azúcar para hacerlo. 

La elaboración del alfeñique es resultado de un fenómeno sincrético; fundidas además del azúcar las costumbres técnicas indígenas con las traídas por los españoles que a su vez heredaron los árabes.

Las monjas relacionaban al alfeñique como figura tradicional de los meses de noviembre y diciembre en las celebraciones del día de muertos, así como en las posadas y la cena de navidad. Comúnmente sus formas son: Calavera, ataúdes, angelitos, animalitos y frutas.

La dulcería de alfeñique en México, sigue perviviendo hasta nuestros días a través de los talleres familiares; produce verdaderas obras de arte popular, que aunque las vemos y saboreamos los días de difuntos, no les damos la importancia que como creaciones estéticas del pueblo nos merecen.

Los alfeñiques, son verdaderas esculturas de azúcar, material infinitamente más delicado y difícil de trabajar que el barro. 

Cada estado de la República mexicana los alfeñiques tienen un distintivo que los hace atractivos y hacen que se nos antojen. Del trabajo de María Teresa Pomar (compiladora).

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Arturo Rios