Incongruencia en las leyes para jóvenes

Incongruencia en las leyes para jóvenes

Foto: Gobierno de México

El pasado 3 de junio entró en vigor la prohibición para que menores de edad puedan contraer matrimonio en todo el país, sin excepciones, luego de que se reformaron y derogaron diversas disposiciones del Código Civil Federal.

 

Lo anterior, tras el aval previo de los poderes Legislativo y Judicial que, entre otros tantos argumentos -palabras más, palabras menos-, determinaron que el matrimonio infantil es una práctica nociva para niñas, niños y adolescentes, amén de que violenta muchos de sus derechos, como educación, salud, vida, libertad, autonomía y un largo etcétera.

Esta información pasó desapercibido para los férreos promotores de las agendas progresistas y libertades ilimitadas, debido a que -aparentemente-, se estaría limitando el derecho de los adolescentes a la unión matrimonial e, incluso, discriminándolos por impedirles el acceso a un acto de voluntad propia.

La prohibición en cuestión, sin duda, tiene más implicaciones de fondo que de forma, pues los legisladores y ministros decretaron que los jóvenes adolescentes no tienen la capacidad para afrontar un compromiso de esa naturaleza, porque de suyo corta y coarta su sano desarrollo, además de que vulnera su integridad sexual y reproductiva.

Llama la atención que aquí no brincaron los consejos para prevenir y eliminar la discriminación, las organizaciones de derechos humanos, los comités y redes por los derechos de las niñas, niños y adolescentes; los detractores de los estereotipos, los fans de la diversidad e igualdad, los rompe esquemas, los “vive la vida como quieras”.

No, en este asunto no hubo réplicas, tonos iracundos o férreas defensas a los derechos y libertades. No, aquí hubo un irrestricto respeto a la voluntad tutelada para que los menores de edad no comprometan su libertad a la atadura de una unión civil, porque “eso es malo”.

No obstante, se les incita a que si tienen ganas, le den rienda suelta a lo que el cuerpo les pide y si el deseo en cuestión es tener relaciones sexuales (porque para eso sí están preparados), avanti, la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (vigente desde enero de 2015), les garantiza el acceso a métodos anticonceptivos.

Resulta por demás contradictorio que por un lado la ley prohíba a menores de edad contraer matrimonio civil, dada su falta de madurez y riesgos de diversa índole que conlleva una responsabilidad de esa naturaleza -como la sexual, para las jovencitas-, pero se descuide la obligación del Estado de velar por la salud de este importante grupo de la sociedad.

EMBARAZO ADOLESCENTE

Es por demás evidente que cada vez son más los adolescentes que inician a muy temprana edad (incluso ya desde más infantes), su actividad sexual, sin mayor recato no responsabilidad. Ello coloca a México en el nada honroso primer lugar mundial de embarazo adolescente, con una tasa de fecundidad de 77 nacimientos por cada mil jóvenes de 15 a 19 años. Datos del sector salud revelan que en México ocurren cada día 997 nacimientos en mujeres de 10 a 19 años de edad.

Es así como la maternidad adolescente es considerada ya como un problema público en México, principalmente porque se ha documentado que en esa etapa representa un mayor riesgo para la madre y su producto, tanto durante el embarazo como en el parto.

Es también evidente que el gobierno federal anterior fracaso rotundamente en su estrategia para prevenir el embarazo adolescente, pues desde su glamoroso anuncio (enero de 2015) hasta el final del sexenio, no se hizo realmente nada para reducir y/o frenar el grave problema. De hecho, prevaleció mucha opacidad sobre el presupuesto que ejercería la ENAPEA.

A principios de este año, el gobierno federal dijo (a través de su portal oficial), que “está desarrollando la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), producto del trabajo conjunto de 16 dependencias del Gobierno Federal y de la participación de organizaciones de la sociedad civil, de organismos internacionales y de personas expertas del ámbito académico, en esta temática”.

En lo personal, y dados los múltiples problemas presupuestales por lo que atraviesa actualmente el sector salud, veo muy difícil que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador eche a andar en breve un plan nacional para afrontar esta problemática que lleva años enquistada en nuestra sociedad.

AUMENTA EMBARAZO DE NIÑAS ENTRE 10 Y 14 AÑOS

En los últimos 15 años, la fecundidad y la proporción de nacimientos entre adolescentes se han mantenido en niveles altos y prácticamente sin cambios. Más de la mitad de los embarazos adolescentes no son planeados y si líneas arriba dijimos que se reportan 77 nacimientos por cada mil jóvenes entre 15 y 19 años de edad, los embarazos conocidos como muy tempranos, es decir, en el grupo de edad de 10 a 14 años también van en aumento, con casi 27% de todos los nacimientos.

En la actualidad existen servicios de salud que buscan cubrir las necesidades de los adolescentes, pero es importante reconocer que los jóvenes no acuden a ellos por métodos anticonceptivos, amén de que la orientación que reciben es deficiente.

La baja prevalencia de métodos anticonceptivos entre adolescentes, aunado al aumento de la proporción de población de 12 a 19 años a nivel nacional que ha iniciado su vida sexual, pasó de 15% en 2006 a 23% en 2012, según cifras de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut).

Es importante tomar conciencia que el embarazo adolescente pone en riesgo la salud de la madre y del recién nacido, pues cuanto más joven sea la madre, mayor el riesgo para el bebé. A nivel global, las complicaciones durante el embarazo y el parto son la segunda causa de muerte entre adolescentes de 15 a 19 años.

Los recién nacidos de madres adolescentes tienen una mayor probabilidad de registrar peso bajo al nacer, con el consiguiente riesgo de presentar efectos en la salud a largo plazo.

Es trascendental también que los padres de familia y/o tutores orienten a sus hijos sobre el tema, aun cuando es harto complejo, sobre todo cuando los adolescentes son más reacios a escuchar y tienden a poner mayor atención a lo que les comparten sus amistades.

De hecho, los padres de familia y/o tutores debemos adentrarnos también en el conocimiento y efectividad de anticonceptivos modernos, porque en la mayoría de los casos solo se reconoce a los condones, los óvulos y el DIU.

Repito, es incongruente que por un lado se les prohíba a los jóvenes casarse antes de los 18 años de edad y por otro lado se les reconozcan sus derechos sexuales y reproductivos sin brindarles mayor orientación para el cuidado de su salud.

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Expresión de Hoy

Antonio Gutiérrez