Cómo volver a la “normalidad”

Cómo volver a la “normalidad”
09-06-2020

Hace unos días quien dirige el Gobierno Federal, en su realidad alterna dijo: “Ya se domo la pandemia; hay condiciones para la nueva normalidad y ya terminó la jornada de sana distancia”.

Por lo qué, unilateralmente, sin lograr un acuerdo con los gobiernos estatales, decidió levantar las restricciones para algunos sectores de la economía, en medio del crecimiento sostenido de los contagios y los decesos, sin emitir lineamientos específicos acerca de cómo afrontar los pormenores de la vida cotidiana.

Suspender las actividades para algunos fue fácil, básicamente lo que ocurrió fue que se apago el interruptor y se envío el trabajo a casa. Para otros no fue así, sobre todo para los que dependen del ingreso diario de recursos para cubrir sus necesidades básicas.

Reiniciar es y será mucho más complicado. Hasta hoy, no hay un formato, no hay un manual, no hay un protocolo, pero sobre todo no hay una vacuna o tratamiento médico específico aún que nos de la certeza de que podemos exponernos al riesgo de contagio.

No obstante, incluso ante la ausencia de directrices detalladas, existe un consenso científico sobre un enfoque general que puede reducir la propagación del virus a medida que el mundo a tu alrededor reinicia actividades.

Conforme avanzas poco a poco hacia la normalidad, lo que sea que eso signifique en estos tiempos, intenta tomar cuatro precauciones:

1. Evita en lo posible el contacto con personas fuera de tu entorno
2. Evita los espacios confinados como oficinas, bancos, centros comerciales, etcétera.
3. Evita las grandes concentraciones de gente
4. Toma decisiones realistas basadas en estas recomendaciones.

Es necesario seguir respetando las precauciones de distanciamiento social. Eso significa llevar mascarilla, lavarte las manos bien y con frecuencia, así como mantener una distancia de por lo menos dos metros de otras personas. No dar abrazos, por lo menos no de la manera habitual, ni saludar de mano.

Intentar asegurarse de que los espacios públicos que frecuentas mantengan las medidas de mitigación: separación de las mesas en un restaurante, restricción de acceso o distanciamiento de los clientes en tiendas y parques, así como labores de limpieza y desinfección frecuentes.

El virus se propaga de manera más eficiente de persona a persona, por lo que se recomienda la limpieza frecuente de los objetos de alto contacto y las superficies como mesas, picaportes, interruptores de luz, barras de cocina, manijas, teléfonos, teclados, inodoros y grifos, pantallas táctiles y cajeros automáticos.

Los expertos señalan que cualquier conversación cara a cara de quince minutos entre personas que están a menos de dos metros una de la otra, constituye contacto cercano. Por lo que entre más tiempo dure la conversación y más cercana sea la proximidad física entre los participantes, mayor será el riesgo de que el virus se propague si una persona está infectada.

Las actividades en interiores, incluso en espacios de grandes dimensiones, son más propicias para propagar el virus que los eventos realizados en exteriores, especialmente si el aire dentro del edificio es recirculado o las ventanas no se abren.

Cuando hay aire que no circula, las partículas permanecen más tiempo del que uno esperaría, eso ayuda a que haya mucha contaminación en las superficies, para ello un flujo de aire fresco ayudará a diluir el virus.

Cuando estás cerca de una buena fuente de flujo de aire o junto a una ventana, el tracto respiratorio superior ya no estará expuesto a tanto virus.

Estás son unas sencillas recomendaciones que comparto con el propósito de que estés bien.