El Enfoque y el uso electoral del gasto social en el 2020

El Enfoque y el uso electoral del gasto social en el 2020

Foto: Twitter

13-01-2020

La semana anterior, el gobierno de la Cuarta Transformación hizo pública la intención de construir, en el presente año, con la participación del Ejercito, más de 1,350 nuevas sucursales para el ahora llamado Banco del Bienestar, antes conocido como BANSEFI.

El argumento de justificación que se expuso para ejercer un presupuesto de 10,000 millones de pesos para la construcción de las sucursales, fue el de crear instancias físicas en los municipios y poblaciones para la entrega de recursos públicos de forma directa a los beneficiarios de los programas prioritarios del Presidente, como lo son los de adultos mayores, becarios y sembrando vida.

Con esta acción, el Banco del Bienestar será el banco con el mayor número de sucursales en el país, con 3,268 sucursales, por encima del banco que ocuparía el segundo lugar que tiene actualmente 1,860.

A simple vista el primer rasgo de la decisión del presidente para llevar a cabo esta acción, es una más que retrata un modelo con tintes nostálgicos de un pasado al que sigue aferrado quien dirige el gobierno de 4T y que se asemeja a una tienda de raya de las haciendas porfiristas, porque todo el que entra ahí para recibir, sale debiendo el “favor” a quien se lo dio.

Ese modelo de construcción de sucursales para los bancos, es uno que en el mundo se está superando y transformando gracias a los cambios tecnológicos que hay y en el que prácticamente todas las operaciones bancarias se pueden hacer desde una aplicación en un celular medianamente inteligente. Es como si el gobierno quisiera que los pobres, además de pobres, también sigan estando marginados del progreso tecnológico.

Hay que tener presente que no porque el gobierno mexicano quiera quedarse a vivir en el pleistoceno, el mundo se detendrá a esperarnos y los inevitables cambios se seguirán ocurriendo, dejándonos de nuevo rezagados frente al mundo y frente a nuestros socios comerciales.

Es por ello que la propuesta que resulta más eficiente, acorde con los cambios tecnológicos y sobre todo útil para los millones de mexicanos a los que se les pretende hacer llegar el dinero, es que el gobierno invierta en infraestructura para dotar de internet a esa población; busque acuerdos con las empresas que ya cuentan con ella, para hacer uso de sus redes y hacer accesible el internet a las comunidades marginadas, mediante la subvención del gobierno; y mediante licitación pública se logre la adquisición de celulares inteligentes para entregárselos a los beneficiarios de los programas, quienes con una capacitación básica aprendan a usarlo y a hacer uso del recurso que reciben.

Esto resulta menos oneroso que lo que pretende hacer el gobierno, y se ajusta a los criterios de austeridad, ya que al gasto de construcción de las sucursales, su equipamiento y habilitación, la conexión tecnológica, la contratación de personal y el resguardo de valores, hay que sumarle el alto costo y el enorme peligro que implica tener que llevar y trasladar dinero en efectivo a esas localidades y municipios alejados, ubicados en lugares con alto grado de inseguridad, lo que implicaría que al Ejército se le de otra tarea más, además de la construcción.

Relaciones Clientelares

Tomando en cuenta que la decisión tomada no tiene como objetivo la inclusión financiera de la población marginada, ya que son acciones sin lógica de eficiencia económica, sin apego a la austeridad que se pregona, que tira el dinero que se podría utilizar en la mejora tecnológica del país, que detiene la incorporación de los pobres a los avances y el desarrollo de tecnología y que no busca incorporar a la población en condiciones de pobreza a los esquemas de crédito y ahorro, lo que verdaderamente retrata la intención del Gobierno y del Presidente es la lógica electoral para crear relaciones clientelares, a través del establecimiento de centros de operación electoral (léase sucursales del Banco del Bienestar) que operarán con personal que induzca con fines electorales a los sujetos de apoyo de los programas, lo que técnicamente se podría considerar como un delito.

No hay que pasar por alto que el presupuesto 2020 pretende gastar más de 402 mil millones de pesos en subsidios, de los cuáles sólo 276 mil millones contarán con Reglas de Operación y un padrón de beneficiarios.

Es necesario que los mexicanos pongamos mucha atención a lo que haga el gobierno, que por mandato de ley está impedido a hacer uso del presupuesto público con fines electorales distintos a los establecidos en los programas.