Plan de sustitución de importaciones para enfrentar TLCAN

Plan de sustitución de importaciones para enfrentar TLCAN

Foto: Internet

01-03-2017

En la 8va. Sesión Ordinaria de la Comisión de Comercio Nacional e Internacional del Consejo Mexicano para el Desarrollo Rural Sustentable se definieron las prioridades de la agenda de trabajo para 2017.

Uno de los temas prioritarios es el seguimiento de la situación de la posible revisión del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con los distintos escenarios que se pudieran presentar y la definición una posición de nuestro país al respecto.

En la reunión funcionarios de la Secretaria de Economía plantearon los escenarios y la actual estrategia que el Gobierno Federal ha asumido a partir de la llegada del nuevo titular del Gobierno en Estados Unidos, la cual considera, entre otras cosas, llevar a cabo una amplia consulta con los distintos sectores involucrados para definir una postura, así como el fortalecimiento de las relaciones con otras naciones y mercados internacionales para dirigir nuestras exportaciones.

Mi propuesta es que la estrategia del Gobierno Federal necesita y debe completarse con un plan de sustitución de importaciones, tomando en cuenta que en el marco del NAFTA, México no sólo exporta productos a Estados Unidos y Canadá, también nuestro país compra bienes y productos a esos dos países, los cuales en el posible escenario de que el acuerdo se modifique o alguno de los países salga, esos productos no los tengamos disponibles o los tengamos disponibles en otras condiciones con la aplicación de aranceles.

Como ejemplo el caso del maíz amarillo que importa México de los Estados Unidos, la cual cubre casi la totalidad de las necesidades que tiene el sector pecuario nacional. La pregunta es, qué pasaría si el maíz que compra nuestro país a los Estados Unidos ya no estuviera disponible?.

Más allá de la simplicidad de señalar que ese maíz se puede traer de Argentina o Brasil, es momento de considerar una modificación a la política de producción nacional de granos para que ese maíz se produzca en México con la participación de los pequeños productores, logrando hacer eficiente el incentivo que reciben los pequeños productores para producir maíz y frijol a través del PIMAF.

Es preocupante que la estrategia del gubernamental no se muestre articulada entre todas las instancias que deben estar involucradas dentro del Gobierno Federal. Lo que se observa es que cada quien ve su parte pero sin comunicarse con los demás y sin ser parte de la estrategia, como si fuera un cuerpo inconexo, cuyas partes cumplen su función pero que no se comunican para moverse en una misma dirección.

Muchos vemos en esta coyuntura, que pudiera parecer adversa, una oportunidad para subir, al carril de los ganadores del TLCAN, a los pequeños productores.