La privatización del fútbol

La privatización del fútbol

Foto: Cortesía|MNE

12-07-2021

Por: Diego Rodríguez

Gracias a medios accesibles como la televisión es que el fútbol es un deporte consumido por millones de personas, pues como consecuencia de esto es que se ha convertido en una de las industrias más poderosas económicamente a nivel mundial.

México es el 6to país que más consume fútbol a nivel global, según un estudio de mercado de Max Barnett, aproximadamente un 74% de la población tiene interés en el balompié.

Todo gracias a la promoción que le han dado las grandes televisoras, como TV Azteca y Televisa, es que el fútbol es tan popular en México, siendo emitidos gratuitamente hasta hace unos años la mayoría de los eventos relevantes a nivel mundial como la UEFA Champions League, Eurocopa, Copa América, etc.

La televisión con cable encontró ahí un espacio para capitalizar nuestro fútbol, obligándonos a millones de consumidores a contratar servicios de televisión de paga para no perdernos los partidos de las ligas más relevantes del mundo, siendo un negocio exitoso y un plus para las empresas que se encargan de proveer servicios de televisión de paga.

Un porcentaje alto de mexicanos contratan estos servicios para poder disfrutar de todos los partidos de fútbol, claro ejemplo es el servicio SKY, que su éxito se debe a la exclusividad de eventos como la Liga Santander o la Premier League.

Con la llegada de las multiplataformas de streaming de pago, tales como Amazon Prime Video, HBO, Disney+, etc., es que la tendencia ha ido cambiando, en parte gracias al éxito y a los millones de dólares que han generado las plataformas antes mencionadas.

Los derechos de transmisión y los partidos han pasado de ser emitidos en televisión abierta, a tener que pagar una suscripción para poder consumir cierto evento deportivo.

El ejemplo más reciente es la pasada Copa América, donde en México los partidos solo se emitieron vía streaming o por televisión de paga.

La mayoría de los mexicanos no tienen la posibilidad económica de contratar estos servicios, por lo cual el fútbol se ha tenido que ver de manera ilegal en páginas como Rojadirecta, Fútbol Libre o a través de transmisiones en vivo de Facebook. El hambre de fútbol siempre es mayor y siempre se buscarán alternativas.

Al final los dueños de la pelota son los que terminan por quitarnos la posibilidad de consumir fútbol, pues es más importante llenar bolsillos de dólares que compartir de manera más accesible “el deporte más hermoso del mundo”.

Nosotros solo somos vistos como billetes para los dueños de los derechos de las transmisiones, en fin...capitalismo y fútbol.