Inflación frena consume privado

 Inflación frena consume privado

Foto: INEGI

12-05-2021

Por Agustín Vargas

 

A pesar del relajamiento de algunas medias sanitarias en la segunda mitad de febrero, el consumo privado, uno de los motores que impulsan a la economía, no logra repuntar; por el contrario, las cifras oficiales muestran que la caída continua.

Ayer mismo el Inegi publicó el dato del Indicador de Consumo Privado en el Mercado Interno de febrero, el cual se contrajo 7.5% en relación con el mismo mes del año pasado y 0.2% en su comparativo mensual.

Según el Inegi la variación anual se distorsionó por un efecto calendario desfavorable. Mes a mes, devolvió parte del alza de enero, pese al relajamiento de algunas medidas sanitarias, En la segunda mitad de febrero impulsaron al consumo de servicios; aquel de bienes tuvo un regreso, en especial, los de origen importado.

El relajamiento del confinamiento daría un impulso al consumo privado, en especial en servicios; sin embargo, la variable no se recuperará plenamente este año, a causa de bajos niveles de empleo y el deterioro en el poder adquisitivo, por una elevada inflación al consumidor.

El consumo privado sigue lejos de los niveles pre-pandemia, afectado además por la aceleración en la inflación (3.76% a/a), que reduce el poder adquisitivo del hogar y los bajos niveles de empleo.

PIB, sesgo ideológico

Hace un par de semanas en espacio nos referimos al espejismo económico en México, a propósito de la medición que se hace del crecimiento del Producto Interno Bruto y como los gobernantes en turno presumen una supuesta recuperación de la economía que, en realidad, no existe.

Sobre el particular nos dio mucho gusto recibir los comentarios de nuestro amigo Juan Antonio Zúñiga, reportero de toda la vida y excelente economista, quien coincide en que la  economía siempre es un espejismo al que se le quiere medir, no siempre con un ánimo científico; es decir, de objetividad, aunque ésta nunca se alcanza, nos comentó.

“El problema de la medición, que siempre serâ numérica, es que aun cuando haya convenciones internacionales para la elaboración de estadísticas, éstas nunca se cuestionan en sus premisas. Así ocurre con la elaboración del PIB y más aún con el IGAE. Siempre hay un sesgo ideológico en su elaboración y allí está la falla.

“Que el PIB crezca o descienda es un indicador, pero en sí ni es bueno lo primero, ni malo que ocurra lo segundo, porque este indicador y su sucedáneo, el IGAE, carecen de algunos elementos para ahondar en su análisis social. Esto me recuerda aquel cuento de una persona que buscaba quién se habrĺa comido los pollos que le correspondían, porque había leído una nota que decía que ese año se habían producido 520 mil pollos, por lo que en promedio tocaban cuatro por habitante y a esta persona no le había tocado ni un alón”.

Hasta aquí la cita de Juan Antonio Zuñiga, quien con su característico sentido del humor nos ejemplifica ese espejismo económico que ahora, coincidentemente, presume a diario el gobierno de la 4T.  

Ciberdelitos, desfalco multimillonario

A raíz de la pandemia Covid-19 en México aumentaron los crímenes cibernéticos 20% y actualmente existen, en promedio, 39.6 denuncias al día en las que el 85% corresponde a delitos patrimoniales (suplantación de identidad y fraude cibernético), aseguró Alan Ramírez Flores, CEO de Coperva, empresa especializada en cobranza.

Según el investigador, el costo por ciberdelitos asciende a 70 mil millones de pesos al año en el país y las empresas  que presentan más ataques corresponden a los sectores de servicio, comercio, transporte, comunicación y finanzas. Es decir, empresas que poseen y usan información confidencial del consumidor.

En general se detecta que a nivel mundial, no sólo en México, las empresas que tienen un comité de gestión de riesgos para supervisar los esfuerzos de seguridad son menos propensas a ser hackeadas que aquellas que carecen de éste.

Actualmente la mayor parte de los ciberataques son vía phishing, descuidos personales o fallos en actualizaciones, por lo que se aconseja las empresas adopten procesos de adaptación y mantengan un inventario de alto nivel de sus sistemas de forma regular.

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