Crisis inducidas

Crisis inducidas

Foto: Internet

29-07-2020

Por Agustín Vargas 

 

La escena política de esta semana, configurada por el inquilino de Palacio Nacional, fue más que anunciada desde días antes, y en la que dos actos de suma trascendencia para el máximo exponente de la 4T tendrían el mayor peso: uno, la audiencia judicial de quien fuera del director de Pemex en el sexenio de Enrique Peña Nieto, o sea Emilio Lozoya (Mister “L” por aquello de la presunción de inocencia).

El otro, la presentación del avión presidencial, luego de arribar a México procedente de Victorville, California,  en donde estuvo arrumbado durante 19 meses por instrucciones de ya saben quién.

Para la gran mayoría de los mexicanos, estos dos eventos no son más que un circo mediático fraguado por el propio presidente Andrés Manuel López Obrador con la firma intención de desviar la atención del pueblo sabio sobre los verdaderos problemas que aquejan a nuestro país y que en esencia no han sido atendidos en lo que va de la presente administración. Los resultados están a la vista.

Del caso Mister “L”, era de esperarse que después de la turbia llegada del exfuncionario petrolero a México, se declarara víctima inocente de los cargos que se le imputan. Es más, denunció que fue “intimidado, presionado e instrumentalizado”, y sostuvo que, en su momento, señalará a los autores de las presiones en su contra.

Respecto a los cargos que se le imputan, dijo serán aclarados al momento de presentar los datos de prueba. Ah, pero eso sí, y en ello el señor presidente ya lo había adelantado, Mister “L” ratificó su compromiso de colaborar con las autoridades del Estado para esclarecer estos hechos.

Sobre el avión presidencial, patrimonio de los mexicanos, el guión circense ya lo habíamos adivinado, se centraría en las actuaciones de los mandatarios del pasado y la necesidad (necedad) del señor presidente de rifarlo para no seguir insultando al pueblo sabio con la ostentosidad de la aeronave.

La crisis que padecemos los mexicanos, la económica primero y después la de salud, que se unieron a la de seguridad, son los temas que un mandatario responsable y sensato estaría abordando a diario en su agenda y dejar de lado tareas de candidato presidencial cuando ya lo fue y ganó las elecciones, por eso despacha desde la silla de Palacio Nacional.

Si bien la crisis de salud en México vino del exterior,  es evidente que se agravó por la incompetencia de las autoridades y la incapacidad para reconocer la magnitud del problema y en consecuencia actuar. Ahora, el gobierno ha dejado la responsabilidad de la salud, de sus vidas y hasta de su muerte, a los propios ciudadanos.

Cada día la cifra de contagios crece de manera exponencial y el número de personas fallecidas ya rebasa los 45,000 y sigue creciendo rápidamente, ante la mirada indolente de las autoridades y la simpleza de sus acciones.

Evidencias científicas y presupuestales

En materia económica, existen evidencias no sólo científicas, sino sociales, presupuestales y financieras de la crisis ha sido inducida desde 2019 por la presente administración, en aras de una supuesta austeridad republicana. Austeridad a modo.

Como muestra está el cero crecimiento del año pasado y la caída del PIB en 2020, más por el desplome de la inversión gubernamental y las malas decisiones en políticas públicas, que por la llegada de la pandemia, que para el jefe en Palacio Nacional le cayó como anillo al dedo.

Aquí vale la pena mencionar los últimos datos que dio a conocer la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, que preside Eduardo Ramírez Leal, que revelan que a junio de este año sólo se ha avanzado en monto contratado 7% de los 336,944.76 millones de pesos del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) aprobado por la Cámara de Diputados para infraestructura este 2020.

Eso sí, lo que acaparan gran parte del presupuesto son los megaproyectos del gobierno, ya que los recursos del Tren Maya se modificaron para alcanzar los 25 mil 462.80 millones de pesos, con un monto contratado que asciende a 38 mil 796.08 millones de pesos. Esto se traduce a un avance del 153%.

El corredor Interoceánico de Salina Cruz-Coatzacoalcos tiene un presupuesto de 3 mil 195 millones de pesos y al cierre de junio se contrataron  6 mil 942.84 millones, poco más del doble del presupuesto original.

En tanto, la refinería Dos Bocas presenta un avance presupuestal de 12%, con un monto contratado de 11 mil 645.05 millones de pesos; mientras que el de la rehabilitación de las otras refinerías es de 17%, con 2 mil 886.90 millones.

Pese a que el proyecto del Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles” de Santa Lucía, la obra más emblemática de este gobierno, cuenta con 5 mil 372.24 millones de presupuesto, los montos contratados no figuran en el análisis realizado la CMIC.

Austeridad republicana y pandemia, se han convertido en los elementos centrales de las crisis que padece nuestro país en esta administración (económica y de salud) no heredadas del pasado, sino inducidas en el presente, que en lo social ya han costado mucho, incluso, quizá más de lo que el prócer de la autonombrada 4T hubiera imaginado.   

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